
El experto Luis María Migliaro recuerda cómo nació el canje de granos y analiza las distorsiones actuales en ese sistema de pago
Luis María Migliaro es, además de coordinador de la comisión agropecuaria de la Fundación Allen, ligada históricamente con la UCR, un profundo conocedor de los mecanismos que va tomando el com...
Luis María Migliaro es, además de coordinador de la comisión agropecuaria de la Fundación Allen, ligada históricamente con la UCR, un profundo conocedor de los mecanismos que va tomando el comercio de granos en la Argentina. En este nota para Bichos de Campo, el experto aclara varios malentendidos en torno a las operaciones de canje por granos que se presentan actualmente, como por ejemplo que no tributan derechos de exportación, cuanod no es real.
El especialista, ex responsable del tema en la Dirección Nacional de Comercio Agropecuario de la Secretaría de Agricultrua, revisa en esta nota los orígenes históricos del canje en el agro local, y cómo se fue modificando hasta la actualidad. Considera además que se requieren reformas que corrijan estas distorsiones:
Esta es la nota:
En la década del 60/70, se sembraba trigo y comenzaban a producirse las primeras semillas hibridas de maíz, sorgo y girasol.
El trigo era multiplicado por los semilleros multiplicadores, que vendían semillas de primera multiplicación. La oferta más importante de estas semillas las proveía las cooperativas y acopiadores. El precio promedio de venta de contado se estipulaba para bolsas de 50 kilos al valor de 80 kilos del precio de consumo de ese grano.
La otra opción de compra era financiar con pago a cosecha y la metodología consistía en entregar a los productores 1 kilo de semilla fiscalizada con una devolución de 2 kilos del cereal cosechado. En esta operación, no era costumbre facturar este movimiento.
Pasaron los años y a partir de 1970 incursiona la soja como cultivo, desplazando progresivamente a otras producciones. La venta de semillas se realiza igual que la semilla de trigo, mayormente con el sistema de canje a cosecha, hasta la década del 90, donde aparece la soja RR y los obtentores, liderados por Nidera intentan bloquear este sistema. Desde entonces se comienza a complicar la comercialización de semillas y el control.
Como respuesta a esta situación, la reacción generalizada de los productores fue hacer su propia semilla de soja y trigo, haciendo valer el derecho del uso propio, problema no resuelto hasta el día de hoy.
La soja a diferencia de los cultivos anteriores es consumidora de costosos agroquímicos. Los herbicidas, insecticidas y fertilizantes se abonan en pesos, pero ajustan a la cotización en dólares. Con ese esquema, para las ventas de contado que no deben superaban el 50%, no hay problemas, pero para las financiadas a cosecha, los productores fueron reacios a tomar el valor del dólar como referencia de pago para financiaciones a 180 días, con lo cual optaban hacerlo por cereal a cosecha, para evitar sorpresas cambiarias.
Hasta acá el canje de granos por insumos fue una herramienta de financiación, segura para las partes involucradas y el origen de esta idea que se transformó en una práctica muy usual.
Posteriormente el que interviene, y no de una forma virtuosa sino distorsiva, es el Estado a través de la AFIP, dando un tratamiento diferencial en operaciones de canje. En estas decisiones se altera el nivel de retenciones de IVA, dejando excluidas de retención de IVA a las operaciones de canjes, y esto incluye a todos los bienes o servicios que se paguen con granos, cuando se debiera emitir una factura por el servicio o bien vendido y realizar una liquidación de compra de granos, en forma tradicional contemplando todas los gravámenes y/o retenciones vigentes de acuerdo a la inscripción que tenga el operador ante la AFIP, hoy ARCA.
Esta operatoria ha incorporado al negocio de comercialización de granos a otros operadores, que nada tiene que ver con este rubro, como terminales automotores, empresas constructoras, empresas de turismo, etc. que solo hacen que sea más complicada de lo que ya es la comercialización de granos.
Por eso sería importante contemplar en la reforma fiscal que anuncian las autoridades que se reemplacen estas operaciones de canje y que, como compensación, los productores, puedan utilizar los saldos de IVA a favor para poder pagar otros impuestos, como Ganancias por ejemplo.
Esta modificación servirá para mejorar el mercado logrando disminuir las posiciones dominantes, generando mayor transparencia en los precios de los granos y simplificando la operatoria.
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