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A las afueras de Barcelona, un espacio protegido de más de 3 mil hectáreas mantiene viva la agricultura profesional de pequeña escala: Una visita al Parque Agrario del Bajo Llobregat

El crecimiento de las ciudades, impulsado en muchos casos por el desarrollo demográfico, puede entrar en tensión con áreas aptas para la producción, incluso ya explotadas por productores agrope...

A las afueras de Barcelona, un espacio protegido de más de 3 mil hectáreas mantiene viva la agricultura profesional de pequeña escala: Una visita al Parque Agrario del Bajo Llobregat

El crecimiento de las ciudades, impulsado en muchos casos por el desarrollo demográfico, puede entrar en tensión con áreas aptas para la producción, incluso ya explotadas por productores agrope...

El crecimiento de las ciudades, impulsado en muchos casos por el desarrollo demográfico, puede entrar en tensión con áreas aptas para la producción, incluso ya explotadas por productores agropecuarios, que ven su territorio cada vez más encorsetado.

Eso es lo que sucedió en el Valle de Llobregat, la tercera comarca más poblada de Cataluña, donde el espacio dedicado a la pequeña agricultura se vio limitado por la ciudad Barcelona, el puerto y la instalación del aeropuerto internacional. Aquello generó distintas protestas en las décadas de 1970 y 1980, en las que la Unió de Pagesos (el principal gremio de productores de Cataluña) reclamó la protección de la región considerada como “el llano”.

Fruto de ese proceso, en 1996 la Diputación de Barcelona, junto a la Diputación del Bajo Llobregat y a la Unión de Campesinos, solicitaron una subvención del programa europeo LIFE gracias a la cual se constituyó el Parque Agrario del Bajo Llobregat –el primero de toda Catañula- y el consorcio que lo gestiona. El desembolso fue, en su momento, de 56 millones de pesetas.

La superficie, atravesada por el río Llobregat, comprende unas 3.348 hectáreas, que se extienden por 14 municipios y reúne a 318 explotaciones agrarias profesionales, cuya superficie media es de entre 3 y 10 hectáreas. Allí se realizan un 20% de cultivos frutales y un 80% de herbáceos, y se obtienen 35.500 toneladas de frutas al año, que se comercializan en pequeños mercados de cercanía, aunque parte llega también a Mercabarna. Todo lleva marca propia, bajo el nombre de “Producte Fresc, Parc Agrari del Baix Llobregat”.

“Somos un territorio de agricultura periurbana, y en algunos sitios hasta podríamos decir que es urbana. Son tierras privadas, no públicas, y lo que hace este arque es proteger a la agricultura profesional”, dijo a Bichos de Campo Helena Perxacs, gerente del consorcio del Parque Agrario.

Según dio cuenta, la protección se baja en tres pilares: la gobernanza a través de un consorcio, en el que se encuentra la unión de productores, la gobernación de Cataluña y el departamento de Agricultura local; el plan especial de protección, que no es más que el ordenamiento de planeamiento urbanístico; y el plan de gestión que define el accionar del consorcio como, por ejemplo, el soporte que debe darse a la agricultura.

Pero los productores aún no cantan victoria y constantemente trabajan para reforzar la protección de ese espacio.

“Costó pero al final logramos tener una ley de espacios agrarios, que protege las áreas consideradas de alto valor. Sin embargo, para protegerlos bien se tiene que contar con un mapa correspondiente de suelos, y en eso el gobierno todavía tiene trabajo para hacer”, señaló Perxacs.

En esto también juega un papel importante la DUN o Declaración Agraria, enmarcada en la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea.

“Es una declaración donde los agricultores dicen qué cultivos van a hacer. Y luego hay una foto se les hace para ver que realmente están haciendo lo que han dicho que harían, que en producción de huerta es muy complejo porque hay mucho cambio. A veces no todos hacen la DUN y bueno, hay discrepancias en los datos”, explicó la gerente.

Luego, claro, entra en juego la rentabilidad de los productores, que en su mayoría se dedican a cultivos de huerta. Allí es clave el sistema de regadío del parque, con canales que toman y distribuyen agua del río, aunque algunas explotaciones utilizan agua de red tratada.

“Aquí tenemos fresas, espárragos, calçot (un tipo de cebolla local), melocotones pero lo que más se hace son alcachofas (alcauciles). Luego hay algo de ganadería, pero muy poco porque cuesta sobrevivir. Nos quedan algunas ovejas”, detalló Perxacs.

En otros momentos, la producción de pollo también fue muy habitual, sobre todo de la mano de una raza local que ahora se busca recuperar. Una experiencia de un instituto de formación profesional local levantó un pequeño criadero, desde donde salen pollos con indicación geográfica.

En esta línea, el Parque Agrario también cuenta con su propio “arboretum”, un espacio destinado a recuperar variedades de frutas locales más tradicionales.

“Es como un banco de semillas pero en árboles. Tenemos, por ejemplo, una manzana que se llama cara bruta, que aunque no parece muy bonita es muy buena. También tenemos un melocotón llamado escarolita y ciruelas mirobalanas”, indicó la gerente.

Los agricultores cuentan además con el apoyo de Agrupaciones de Defensa Vegetal o ADV, entidades privadas sin fines de lucro que colaboran en la gestión de plagas y uso racional de agroquímicos. Ese trabajo se realiza de la mano de  personal técnico asesor en Gestión Integrada de Plagas.

Finalmente, dentro del Parque Agrario se lleva adelante la iniciativa “Espacio Test Agrario”, con el objetivo de atender la problemática del bajo recambio generacional. A través de ella se alienta a jóvenes a comenzar un proyecto productivo con acompañamiento profesional y técnico, además de con recursos, permitiéndoles testear y comprobar su viabilidad.

“Lo realizamos en Sant Vicenç dels Horts, un municipio más al norte. Es una fórmula que viene de Francia, donde ya probó su éxito. Les damos formación, herramientas, y hemos hecho un convenio entre varias administraciones para darles todo el soporte. El objetivo es promover el relevo generacional”, destacó Perxacs.

Fuente: https://bichosdecampo.com/a-las-afueras-de-barcelona-un-espacio-protegido-de-mas-de-3-mil-hectareas-mantiene-viva-la-agricultura-profesional-de-pequena-escala-una-visita-al-parque-agrario-del-bajo-llobregat/

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