
A pesar del “Régimen de Extracción de Capital Agrícola”, el campo es el motor de la economía argentina en lo que va del 2026
El sector agrícola, gracias a una campaña climática extraordinaria, este año es el “motor” de la economía argentina a pesar de que el Estado se apropia de gran parte de su capital de traba...
El sector agrícola, gracias a una campaña climática extraordinaria, este año es el “motor” de la economía argentina a pesar de que el Estado se apropia de gran parte de su capital de trabajo a través de los derechos de exportación.
En abril de 2026, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) medido por el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec) registró un crecimiento de 1,6% en la comparación interanual.
La actividad categorizada como “agricultura, ganadería, caza y silvicultura” fue la de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, con un crecimiento interanual del 10,9%.
En segundo lugar se ubicó “la explotación de minas y canteras” con una suba interanual del 17,1%. Se trata de un sector beneficiado por el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), del cual no participa el agro, que, en cambio, está sujeto al RECA (“Régimen de Extracción de Capital Agrícola”).
El aporte del agro está sustentado fundamentalmente en las cosechas récord de trigo y maíz, aunque también se destacaron las producciones de cebada y girasol.
La soja, si bien no se lució nominalmente en el presente ciclo 2025/26, sí lo hizo en términos relativos, ya que, a pesar de registrar una reducción de área considerable, la cosecha lograda no cayó tanto gracias a los buenos rendimientos alcanzados.
La suma de ambos sectores –agro y minería– aportó 1,8 puntos porcentuales al crecimiento interanual del EMAE. El empuje de ambas actividades contrasta de manera significativa con una profunda destrucción de valor en otros rubros.
Ocho sectores de actividad registraron en abril pasado caídas en la comparación interanual, entre los que se destaca la pesca (-28,4% interanual), comercio mayorista y minorista (-3,2%), industria manufacturera (-2,9%) y construcción (-18%).
Si bien el EMAE se elabora en base a un promedio ponderado de la agregación de valor aportado por diferentes sectores, la realidad es que al desagregarlo es factible advertir que la prosperidad de algunas actividades en desmedro de otras no torna sostenible el crecimiento de la economía argentina.
El EMAE es un indicador provisorio de la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) del país a precios constantes de 2004 que se calcula en base a la agregación del valor agregado a precios básicos de cada una de las actividades económicas.