Agro Escuchar artículo

Alvise Sagramoso tenía solo 14 años cuando creó, con ayuda de su abuela, su primer haras de Cuarto de Milla en Azul: “Para mí es la mejor raza del mundo”, define luego de más de dos décadas de trabajo

Alvise Sagramoso es propietario del Haras El Potrillo, ubicado a 30 kilómetros de A...

Alvise Sagramoso tenía solo 14 años cuando creó, con ayuda de su abuela, su primer haras de Cuarto de Milla en Azul: “Para mí es la mejor raza del mundo”, define luego de más de dos décadas de trabajo

Alvise Sagramoso es propietario del Haras El Potrillo, ubicado a 30 kilómetros de A...

Alvise Sagramoso es propietario del Haras El Potrillo, ubicado a 30 kilómetros de Azul, sobre la Ruta 226, camino a Tandil. Allí se especializa en criar caballos Cuarto de Milla desde el año 2003 y más recientemente también incorporó los curiosos Paint Horse. A sus 37 años se presenta con orgullo como la séptima generación de una familia que siempre ha vivido y trabaja en el campo. Se refiere a su familia materna, porque debe su nombre poco común a su abuelo paterno, que en dialecto veneciano significa “Luis”.   

Alvise cuenta que desde chico, su mayor sueño fue la cría de caballos y que su haras se originó más de dos décadas atrás cuando le pidió a su abuela Eloísa que lo ayudara a comprarse su primer padrillo. Él cumplía 14 años de edad y ella lo ayudó a concretar y desarrollar su mayor pasión obsequiándole los primeros pesos para poder adquirir un puro de raza Cuarto de Milla. Con ese animal y cinco yeguas de trabajo en el campo que él tenía desde chico para andar, dio comienzo a su haras junto a su abuela. Empezó a registrar los ejemplares con la ayuda de una amiga de su madre, Lorena James, que en esa misma zona es criadora de caballos Cuarto de Milla. 

Destaca Alvise que con el tiempo fue domando y ordenando la cría, hasta que en 2011 pudo comprar su primera yegua Cuarto de Milla y comenzar a criar puros de esa raza. “Después me fui a estudiar Administración de Empresas y volvía todos los fines de semana a trabajar con mis caballos. Con mi familia hacíamos cabalgatas, remates, cursos de doma. Cuando me recibí, trabajé en Chile y en Italia, hasta que en 2017 volví a dedicarme de lleno a la cría, doma y venta de caballos”, comenta a Bichos de Campo.

Mirá la nota completa: 

La raza Cuarto de Milla o Quarter Horse llegó desde Estados Unidos a la Argentina a mediados del siglo pasado, porque se originó allá y es la raza más popular de ese país. Surge de la combinación de los caballos criollos americanos o Mustang, con los pura sangre ingleses de carrera. Es de caballería ligera y fue creado para ser de carreras cortas, de 402 metros -que es un cuarto de milla-, pero también tiene la virtud de gran rendimiento en los rodeos de la ganadería. 

Esta raza, por su cuerpo compacto, se adapta muy bien a las maniobras intrincadas, por lo que se lo aprovecha para los espectáculos ecuestres, en la Argentina sobre todo en las carreras de barriles. Y por su gran resistencia, también lo usan los cowboys como caballo de trabajo en los campos. La Asociación de Criadores de Caballos Cuarto de Milla fue fundada en nuestro país en 1980 y tiene su propio registro genealógico. 

Comenta Alvise: “Una de sus principales características es la mansedumbre y docilidad. Son excelentes montados para distintas tareas con vacas y pruebas de velocidad. Es una raza ideal para los chicos por su temperamento tranquilo. Por esto para mí es la mejor raza del mundo”.

Agrega: “Además, crío caballos Paint Horse desde la incorporación del padrillo Gardel, importado de Uruguay en 2024 y luego cuatro veces Gran Campeón de Palermo. Además, crío puros de la raza Paint Horse, que tiene las mismas características que el Cuarto de Milla. La diferencia está en los pelajes, donde se admite el exceso de blanco, por ejemplo, overos, tobianos, toveros, una raza bastante nueva en nuestro país”.

Explica Sagramoso que en su haras, desde hace unos cuatro años, principalmente se dedica a vender potrillos a partir del destete, pero además suele ofrecer un combo de “3 x 1”, con yeguas preñadas y con cría. Destaca que durante la pandemia, con su haras pegó un gran salto en las ventas debido a que muchos empezaron a darse cuenta de que esta raza les brindaba un plus: no para sólo tener un caballo de andar sino también para otros fines, y que además fueran muy mansos para los niños. 

También aclara Alvise que la cría de caballos es lenta y él vende muchos de un año, o año y medio de edad, a partir del destete, pero también ya terminados, con dos años o dos y medio, listos para ser domados. En este último caso, a los potrillos les hace un manejo de abajo, es decir toda la parte sanitaria, de desparasitado y demás, más el cuidado, como el desvasado, etc., con la particularidad de hacerlo del modo más natural posible.

Además, comenta el criador que le apasiona mucho la genética y proporciona un servicio dirigido, todo a mano, en la parte de reproducción. “Encerramos a los potrillos casi todos los días, preparándolos para el momento del servicio, cuando les traemos las yeguas. Esa conexión con ellos la tenemos desde el primer día, lo que hace que sean más mansos, si bien cada uno tenga su carácter y algunos sean más mansos que otros”, señala el propietario del Haras El Potrillo. 

Ante la cuestión de si Alvise mejora la raza, él responde que lo que trata de hacer, básicamente, es ir analizando los resultados, sobre todo los deportivos en las diferentes disciplinas, o montándolos, porque “los caballos son para montarlos”, asegura. “Para mí, lo importante es que mis caballos le sirvan al cliente para montar y/o para trabajar”, dice. 

Culmina, el criador: “Siempre he ido reinvirtiendo para ir mejorando mis caballos. De tener dos padrillos, pasé a tener cuatro, y de tener veinte yeguas, pasé a tener 30. Y como vi que había muchos criadores nuevos de Cuarto de Milla, en el 2021 decidí apostar también al Paint Horse, que se cría mucho en Brasil y Uruguay”.

“Yo los voy combinando con los Cuarto de Milla para no perder la mansedumbre. Hoy tengo cinco padrillos y cincuenta yeguas que van a parir este año. Hoy vivo de esto, tengo 100 hectáreas que dedico a los caballos, otras 100 que aprovecho para ir rotando las vacas y los caballos, 25 hectáreas donde hago rollos de alfalfa, y otras 25 donde hago semilla de avena para comer.  No son grandes superficies, pero vivo de esto, me va bien y no necesito hacer soja o papa”, expresó más que satisfecho. 

Fuente: https://bichosdecampo.com/alvise-sagramoso-tenia-solo-14-anos-cuando-creo-con-ayuda-de-su-abuela-su-primer-haras-de-cuarto-de-milla-en-azul-para-mi-es-la-mejor-raza-del-mundo-define-luego-de-mas-de-dos-de/

Comentarios
Volver arriba