
Con casi 4 de cada 10 trabajadores pobres y alta informalidad, el agro también empuja el deterioro laboral, aunque es uno de los pocos sectores que sumó empleo registrado durante el gobierno de Milei
Cada Día del Trabajador invita a evaluar cuál es el panorama en ese amplio segmento, en un contexto en el que el empleo ocupa los primeros lugares en el termómetro ciudadano y en el que, entre r...
Cada Día del Trabajador invita a evaluar cuál es el panorama en ese amplio segmento, en un contexto en el que el empleo ocupa los primeros lugares en el termómetro ciudadano y en el que, entre realidades muy dispares, hay claras coincidencias: hoy hay menos empleo formal y los salarios son mucho más bajos que hace una década.
En Bichos de Campo consideramos que es una buena fecha para preguntarse específicamente cuánto aporta el agro a ese deterioro generalizado, considerando que todo el sector primario aglutina alrededor de un millón y medio de trabajadores (un 5% del total), y que, si se contempla la agroindustria, la cifra se duplica.
Según los datos de la Cuenta Generación del Ingreso de INDEC, los salarios reales retrocedieron un 21% entre el 2016 y el 2025 en toda la economía. Durante el mismo período, siguiendo los datos del instituto, se observó además un muy leve crecimiento del empleo formal (apenas 4%) y un avance mucho más marcado del no registrado, que aumentó un 22%.
En resumidas cuentas, entonces, el arco trabajador hoy percibe salarios más bajos que hace una década, y a la vez afronta una creciente precarización. Sin ir más lejos, el aumento de la cantidad de puestos se explica, sobre todo, porque hay más trabajadores cuentapropistas, en condiciones de informalidad, o con una baja calidad del empleo.
“Este fenómeno se observa desde 2016 y desde 2023 se profundizó, evidenciando una mayor divergencia entre el empleo precario y el asalariado registrado”, señala un reciente informe de Argendata.
El combo entre bajos salarios e informalidad conduce a que desde hace ya varios años sea posible que un trabajador de jornada completa pueda ser pobre. Y el desglose sectorial evidencia que el agro no es ajeno a la tendencia.
Las cifras difundidas por Argendata, con base en los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, ilustran muy claro esa paradoja: en una de las fuentes de riquezas más importantes del país, y el principal generador de divisas, casi 4 de cada 10 trabajadores son pobres.
Junto al rubro de la construcción, el agro y la pesca es el segundo sector que mayor tasa de pobreza (38,1%) y es sólo superado por el servicio doméstico (40,9%). Prácticamente duplica el promedio, ya que de todas las personas ocupadas -tanto formales como informales- se estima que el 20,9% es pobre.
En el otro extremo se ubica, por ejemplo, petróleo y minería, que es es el segundo sector con menor incidencia de la pobreza (solo el 3,6% del total), en una tabla que lideran las finanzas y seguros (2,8%).
Las diferencias son notables cuando se cruzan los datos con los niveles de registración. “Hoy, la informalidad va de la mano con la pobreza”, expresa el informe publicado por Argendata, que muestra claramente esa tendencia.
Contemplando toda la economía, en el segmento de los asalariados, por ejemplo, sólo 1 de cada 10 de los que están “en blanco” son pobres, mientras que, en el caso de los informales, la cifra asciende a más de 3 de cada 10 trabajadores.
Teniendo en cuenta que en el agro la informalidad es aún mayoritaria, eso explica por qué este sector es uno de los que más pobres aporta en términos estadísticos.
Aunque de por sí este sector se caracteriza por el bajo nivel de registración -una problemática que, de hecho, fue usada como argumento para apoyar la Reforma Laboral- lo cierto también es que, a nivel general, los últimos años fueron pocos los sectores que hicieron un aporte significativo a la formalización. Y, curiosamente, el agro es uno de ellos.
Se estima que entre 2016 y 2025, el empleo registrado aumentó sólo un 4,7%, una quinta parte que lo que avanzó el no registrado. El último año, de hecho, el empleo registrado se contrajo un 0,4% mientras la economía en su conjunto creció 4,4%. No se observaba esa tendencia -de caída del empleo pese al aumento del PIB- desde 1997.
Contrario a la tendencia muy marcada en otros sectores -como el industrial o de la construcción- el agro aumentó la cantidad de trabajadores formales durante el gobierno de Javier Milei.
Así lo reflejan los datos comparativos entre 2023 y 2025 que arroja el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En ese período, el sector habría incorporado entre 10.000 y 15.000 nuevos puestos, pasando de 320.000 a 335.000 registrados, aunque sigue liderando los niveles de informalidad y de pobreza en todo el arco trabajador.