
Con fuerte tono confrontativo, el gobernador Maximiliano Pullaro le reclamó al Nación que se haga cargo de la infraestructura del interior: “Las rutas nacionales ya no tienen pozos, sino cráteres”
En la ciudad de Rosario, Santa Fe, se realizó este viernes el remate del primer lote de soja de la campaña 2026, que da inicio simbólico a la comercialización de granos de este período. Es un ...
En la ciudad de Rosario, Santa Fe, se realizó este viernes el remate del primer lote de soja de la campaña 2026, que da inicio simbólico a la comercialización de granos de este período. Es un acto simbólico, pero que suele tener también alto voltaje político.
Esa primera soja siempre se remata con la premisa de recaudar fondos con fines solidarios. Fue producida por Santa Cecilia SRL, llegó desde Formosa, y se descargó en Renova, en Timbúes, provincia de Santa Fe.
Desde Ibarreta / Subteniente Perín llegó este primer camión cargado de soja 2026/27, como parte de un total de 630 hectáreas que se implantaron el 1° de septiembre de 2025, y se cosecharon el 2 de febrero de 2026. El lote se vendió finalmente a 1.8 millones de pesos por tonelada, un precio claramente simbólico, y lo recaudado será destinado a una obra de acceso al agua en Chaco que realiza Unicef.
Más allá del dato puntual del remate de soja, como es habitual, previo al acto de comercialización dieron sus discursos las autoridades, que este año juntó al presidente de la Bolsa de Rosario, Pablo Bortolato con otras autoridades locales. El ultimo de los discursos fue de Maximilano Pullaro, gobernador de Santa Fe, quien lanzó una fuerte renga abiertamente confrontativa con el gobierno nacional. La gestión de La Libertad Avanza claramente evitó este escenario crítico: el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, no concurrió al tradicional evento y cedió su representación al director del área Jorge Gambale.
Pullaro aprovechó el escenario de la Bolsa de Comercio para volver a marcar diferencias con la Casa Rosada y defender un modelo de gestión que contrapuso con el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Frente a empresarios, productores y otros referentes del sector privado, el mandatario sostuvo que su administración eligió pararse del lado de “la gente de trabajo”, de quienes “se levantan temprano” y encuentran en el esfuerzo diario el motor de la producción santafesina.
El gobernador insistió en que el rol del Estado no debe limitarse al ajuste de las cuentas públicas, sino que también debe concentrarse en sostener la infraestructura necesaria para que el aparato productivo siga en marcha. En ese sentido, recordó que durante la campaña prometió un plan de obras para apuntalar la salida de la producción y afirmó que, a casi dos años y medio de gestión, la provincia puede exhibir avances concretos en accesos portuarios, rutas transversales y corredores logísticos estratégicos.
“Lo hacemos convencidos de que a nuestros transportistas no les puede seguir tocando vivir las peripecias que viven cada vez que intentan llegar a un puerto”, remarcó, antes de cargar directamente contra el Ejecutivo nacional. Según dijo, esas inversiones deberían ser afrontadas por Nación, que es quien “se queda con las retenciones agropecuarias”, un esquema tributario que volvió a cuestionar al reclamar que “se terminen en la República Argentina para que cada peso quede en manos de quienes producen”.
El tono se endureció todavía más cuando se refirió al deterioro de la red vial bajo jurisdicción federal. “No vamos a dejar de reclamarle al Estado nacional que se haga cargo de reparar las rutas nacionales que ya no tienen pozos, sino que tienen cráteres en la provincia de Santa Fe”, disparó. Y rechazó además la posibilidad de que Nación transfiera esas trazas a la provincia sin financiamiento. “No es verdad que no haya recursos. El equilibrio fiscal nacional muchas veces se sostiene con recursos que salen de las provincias”, lanzó.
En ese punto, Pullaro buscó diferenciar la administración santafesina de la política económica nacional. Recordó que recibió una provincia con déficit fiscal y deuda flotante, pero aseguró que en pocos meses logró ordenar las cuentas sin frenar la inversión. Según detalló, el primer año su gobierno destinó 500 millones de dólares a infraestructura productiva y en el segundo elevó esa cifra a 1.500 millones de dólares, todo con recursos propios.
“Ser eficientes no es solamente recortar”, advirtió. “No alcanza con pensar en la timba financiera. Hay que pensar en fortalecer al sistema productivo”, dijo, en una de las frases más directas de un discurso cargado de cuestionamientos al enfoque económico libertario.
El mandatario también defendió la política provincial de financiamiento subsidiado para empresas y el esquema de reducción tributaria que Santa Fe viene aplicando para la industria y el agro. Afirmó que la provincia tiene hoy “la menor carga tributaria de los últimos veinte años” y sostuvo que resignar recaudación para sostener empleo y producción es una decisión política deliberada.
Finalmente, extendió la confrontación al terreno social. Allí aseguró que, pese a los recortes nacionales en medicamentos y alimentos, su gestión mantendrá la asistencia en áreas sensibles. “Mientras yo sea gobernador, a ningún santafesino le va a faltar un medicamento ni un alimento”, prometió.
Por su parte, Pablo Bortolato, presidente de la entidad anfitriona, comenzó manifestando su solidaridad con los productores inundados del norte provincial, y enumeró una serie de factores de la producción, que entendió necesarias defender y destacar.
El rosarino puso en relieve los datos aportados por su institución, en los que se simula un escenario de reducción de derechos de exportación, y con el se proyecta un aumento de la recaudación fiscal en 4 años. Al respecto aseguró: “Reconocemos las medidas de reducción de retenciones y el valor para seguir en ese camino. Presentamos un trabajo realizado con la herramienta AGMEMOD, en el que con la eliminación de derechos de exportación, podría aumentar más de dos millones de hectáreas en producción”.