Contra todos los pronósticos, la asociación Fertilizar adelantó que la próxima campaña de trigo podría ser récord… si dan los números y se fertiliza adecuadamente
La campaña fina 2026 se encamina con una condición en que los perfiles de suelo muestran entre 80% y 100% de agua útil en gran parte del área agrícola. Con ese nivel de humedad, el trigo y la ...
La campaña fina 2026 se encamina con una condición en que los perfiles de suelo muestran entre 80% y 100% de agua útil en gran parte del área agrícola. Con ese nivel de humedad, el trigo y la cebada tienen alto potencial de rendimiento y menor riesgo productivo.
Desde Fertilizar Asociación Civil señalaron que, en este contexto, la posibilidad de una nueva campaña récord es concreta, pero está condicionada por el manejo nutricional. “Hoy la humedad no va a ser la limitante y la campaña dependerá de la ingeniería agronómica que apliquemos”, afirmó María Fernanda González Sanjuan.
El punto central es que los suelos llegan a esta campaña con menor disponibilidad de nutrientes. Las lluvias de los últimos meses y las altas extracciones en campañas anteriores aceleraron procesos de lixiviación y profundizaron el balance negativo. Según la entidad, esto puede limitar el crecimiento, la generación de biomasa y la formación de granos.
Por eso recomiendan avanzar con esquemas de fertilización balanceada que incluyan no solo nitrógeno, sino también fósforo, azufre y micronutrientes, ajustados a diagnóstico.
Sin embargo, el nivel de adopción de análisis de suelo sigue siendo bajo. De acuerdo con datos del RETAA en trigo, solo el 25% de los productores realiza este tipo de mediciones. “Existe una gran oportunidad de mejora en la adopción de herramientas de diagnóstico”, indicó Esteban Ciarlo, de la entidad.
Desde el punto de vista económico, Fertilizar sostiene que la fertilización sigue siendo rentable, incluso con mayores costos. En un planteo de trigo con rendimiento esperado de 3.000 kg/ha sin fertilizar y 5.000 kg/ha con aplicación de nitrógeno, la diferencia de margen puede alcanzar los 220 dólares por hectárea. El costo del análisis de suelo ronda los 5 dólares por hectárea.
La relación insumo-producto se ajustó respecto de campañas anteriores, pero se mantiene favorable. Actualmente se requieren 8,9 kg de trigo para comprar 1 kg de nitrógeno, mientras que cada kilo aplicado genera en promedio 20 kg de grano. En fósforo, la respuesta media es de 50 kg de trigo por kilo aplicado.
Ciarlo remarcó además la importancia de definir correctamente el momento de aplicación, especialmente en nitrógeno, con esquemas de fraccionamiento entre siembra y macollaje para mejorar la eficiencia y reducir pérdidas.
En cebada, el manejo nutricional también resulta determinante, aunque con diferencias según el destino. En el caso de la cervecera, el objetivo es cumplir con un rango de proteína entre 10% y 12%. “Se debe fertilizar para la proteína y no para el rendimiento cuando el destino es maltería”, explicó Pablo Prystupa.
Según detalló, cada punto adicional de proteína requiere alrededor de 82 kg de urea por hectárea en un cultivo de 4.000 kg/ha, con un costo estimado de 78 dólares. En cebada forrajera, en cambio, la estrategia se orienta a maximizar rendimiento.
En este escenario, desde Fertilizar concluyen que el potencial de la campaña está dado, pero su resultado dependerá de la disponibilidad de nutrientes y de las decisiones de manejo. “Si hay agua, manda la nutrición”, señalaron.