
De la macro a la micro: Productores porcinos de Misiones advierten por el elevado ingreso -por derecha y de contrabando- de carne de cerdo brasileña
El cerdo está cada vez más barato en Brasil, mucho más accesible que en Argentina. Y esa diferencia es una cuestión de precios que comienza a convertirse en un factor de presión para la cade...
El cerdo está cada vez más barato en Brasil, mucho más accesible que en Argentina. Y esa diferencia es una cuestión de precios que comienza a convertirse en un factor de presión para la cadena porcina local, tanto por el crecimiento de las importaciones formales como por el ingreso de carne a través del contrabando en las zonas fronterizas.
Este proceso en curso fue analizado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, que advirtió sobre una brecha de precios entre ambos países que volvió a ubicarse en niveles excepcionalmente elevados.
El informe del IERAL indica que en agosto, el precio promedio del capón en Argentina se ubicó cerca de 62% por encima de la referencia brasileña, una diferencia que constituye la séptima brecha más alta desde febrero de 2015. La entidad remarca que no se trata de un dato aislado sino que desde mayo, el diferencial se mantiene por encima del 50%.
El desacople entre ambos mercados se explica principalmente por el abaratamiento del cerdo brasileño. Mientras el precio argentino se mantuvo durante 2026 dentro del rango observado en años anteriores, la referencia brasileña pasó de aproximadamente 1,46 dólares por kilo vivo en enero a 0,89 dólares en agosto, una caída cercana al 40%.
Según el informe del IERAL, este movimiento coincide con una producción brasileña que continúa expandiéndose y con una creciente necesidad de colocar mayores volúmenes tanto en el mercado interno como en el externo. La consecuencia es un escenario de mayor competitividad para la carne brasileña frente a la producción argentina.
Por ahora, el principal canal de impacto parece ser el precio antes que un desplazamiento físico masivo de la producción local. Las importaciones representan alrededor del 6,2% del consumo aparente, mientras que la producción argentina alcanzó unas 877.000 toneladas en los últimos doce meses, con un crecimiento interanual del 11,5%.
Sin embargo, una oferta importada relativamente pequeña puede funcionar como referencia competitiva para frigoríficos, industrias y cadenas comerciales, limitando la posibilidad de que los precios internos se separen de los valores internacionales.
En este contexto, ¿cómo comienza a repercutir en Argentina esta presión sobre la producción local? Hasta el momento, el informe del IERAL remarca que las importaciones todavía representan una proporción acotada frente al abastecimiento generado por la producción nacional. Pero el interrogante para la cadena porcina es cuánto puede extenderse esta situación y hasta dónde puede avanzar la carne brasileña sobre el mercado argentino.
Las primeras señales aparecen con mayor nitidez en las provincias fronterizas. En Misiones, donde la frontera seca y el río Uruguay separan buena parte del territorio provincial de Brasil, la Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem (COFRA) comenzó a sentir los efectos de la mayor disponibilidad de carne brasileña.
En este caso, además, hay dos fenómenos diferentes: por un lado, el ingreso formal de productos brasileños que compiten con la carne argentina; por otro, el contrabando, que según la cooperativa adquiere una dimensión creciente en la provincia. Ricardo Saraceni, presidente de COFRA, explicó a Bichos de Campo que ambos fenómenos tienen consecuencias sobre la actividad.
-¿La importación de carne de cerdo desde Brasil está afectando a la producción local?
-Sí, efectivamente, está afectando la introducción de cerdo de Brasil. Y digo introducción y lo separo en dos partes: el efecto es indirecto y directo, teniendo en cuenta que estamos en la provincia de Misiones, con una frontera muy amplia con Brasil. En cuanto a la indirecta, el crecimiento o aumento de la importación de cerdo de Brasil, que ha crecido muchísimo en los últimos meses, nos afecta porque los productores de la zona núcleo y los grandes supermercados optan por comprar cerdo brasileño.
Saraceni puso como ejemplo una situación que la cooperativa encontró recientemente durante una recorrida comercial por el noroeste del país: “Hace poco estuvimos en Tucumán, lanzando nuestros productos, y en reuniones con distribuidores y supermercados nos hablaban de la introducción de bondiola que llegaba desde Brasil a precios irrisorios”.
El dirigente explicó que el problema no se limita al corte importado en sí mismo, sino al efecto que genera sobre el conjunto de la cadena.
“Si vienen bondiolas y otros cortes frescos a la Argentina, son cortes que forman parte del costo de un cerdo. Dejan de comprar nuestros productos y seguramente, como pasó este año, empiezan a llegar medias reses desde la zona núcleo productora de cerdo a Misiones y Corrientes, afectando al mercado”, indicó.
En el caso de COFRA, la presión ya se refleja en los números. Según Saraceni, durante el último año los precios de sus productos tuvieron una variación del 15%, frente a una inflación del 30%. “Eso implica que cayeron los márgenes de rentabilidad, un problema que atraviesa a muchas PyMEs en la Argentina”, sintetiza el titular de la cooperativa.
A la competencia de la carne que ingresa por los canales comerciales se suma una situación particularmente sensible para Misiones: el contrabando. Saraceni asegura que el fenómeno cambió durante los últimos meses y que la cantidad de carne brasileña que ingresa por la frontera ya tiene un impacto concreto sobre el mercado provincial.
-¿Y qué ocurre con el ingreso de carne por contrabando?
-Los primeros meses del año manifesté que el contrabando en la zona fronteriza, que es muy común en nuestra provincia, no afectaba mayormente a nuestra cooperativa. Hoy está inundada de carne, hasta media res de cerdo, que viene de Brasil a toda la provincia. Esto sí nos afecta muchísimo.
El presidente de COFRA vincula este movimiento con el desplome del precio del cerdo en Brasil. “Entendemos que se debe a que hoy el precio en Brasil, que en enero estaba casi en 9 reales, está a menos de 5 reales. Estamos hablando de menos de un dólar contra 1,60 dólares, que es el precio del capón en la Argentina”, describe.
Para una provincia como Misiones, donde la frontera forma parte de la realidad cotidiana de la actividad económica, la diferencia de precios se convierte rápidamente en un factor de competencia para la producción local.
-Estos volúmenes que ingresan, ¿tienen efecto sobre la producción local?
-En nuestro caso particular, no, porque tenemos un sistema de integración que va desde la producción de lechones hasta la industrialización y comercialización de nuestros productos, todo dentro del marco de la cooperativa. Pero tienen otro tipo de efectos, que por ahora se circunscriben al precio y la rentabilidad. No sé en otros casos de productores de la provincia, pero sin lugar a dudas afecta mucho más a quien se dedica exclusivamente a la producción de cerdo.
El sistema de integración, explica, permite sostener cierto nivel de producción y contar con herramientas para atravesar el escenario. Pero el avance de la carne brasileña comienza a ser considerado un riesgo para la continuidad de la actividad. En el caso del contrabando, Saraceni reclama una intervención que involucre a los distintos niveles del Estado.
“Con el contrabando, no estoy hablando de la importación, hay injerencias de carácter nacional, provincial y municipal. No solamente por la competencia desleal que genera, sino por las cuestiones sanitarias que hay que preservar por sobre todas las cosas. Esperamos una reacción de las instituciones para empezar a morigerar esta situación, que cada vez se vuelve más compleja”.
La sede industrial de COFRA se encuentra en Leandro N. Alem, a unos 40 kilómetros de la frontera, mientras que del otro lado del río Uruguay se encuentran dos de las principales regiones productoras de cerdo de Brasil: Santa Catarina y Río Grande do Sul.
–¿Por qué llega carne brasileña a precios tan bajos?
-Evidentemente, algún cálculo lo hicieron mal. Según los comentarios que recibimos de productores brasileños, el escenario estaría relacionado con una sobreoferta y con la caída de algunos mercados internacionales. Si estamos hablando de casi 9 reales y cae a 5 o menos, es una caída estrepitosa. Entonces, empiezan a vender por debajo del precio. También, escuché que muchos productores chicos no pueden aguantar estos valores. No sabemos por cuánto tiempo más va a durar esto.
A ese escenario externo se suma, según su análisis, una pérdida de competitividad relativa de la producción argentina medida en dólares. “Además, tenemos un tipo de cambio que, interanualmente, aumentó un 15%, contra una inflación del 33% a nivel local. Hay factores que competen a Brasil, con la sobreoferta, y factores internos nuestros, por los cuales cada vez estamos más caros en dólares”, señala.
Frente a este escenario, la cooperativa viene trabajando desde hace aproximadamente dos años en una estrategia de mejora de productividad y eficiencia. El proceso incluye cambios en el sistema de producción, una renovación genética, reducción de costos industriales y la búsqueda de nuevos mercados y segmentos de consumidores. “Dado el contexto macroeconómico argentino y esta competencia, tanto legal como la que viene vía contrabando, el camino no es otro que ese”, reflexiona Saraceni.
En Misiones, la cercanía fronteriza con Brasil convierte las diferencias de precios en un fenómeno que se percibe rápidamente, la situación de la cooperativa funciona como una señal temprana de una discusión que excede a una firma en particular: cuánto puede resistir la producción porcina argentina cuando el cerdo brasileño llega al mercado con una brecha de precios tan pronunciada.
Actualmente, COFRA reúne a unos 140 productores integrados y genera trabajo para alrededor de 270 empleados y colaboradores a lo largo de su cadena productiva. “Hoy les estamos diciendo públicamente a nuestras autoridades: ojo, que todo tiene un límite. Porque después, ¿qué nos queda? Nos queda bajar nuestro nivel de producción. Eso puede tener impacto en la fuerza laboral y es lo que no queremos”, concluyó Saraceni.