Agro Escuchar artículo

De Raíz: De Temperley a Valeria del Mar, la historia de un jardín que viajó en macetas

En noviembre de 2025, mientras el equipo de De Raíz regresaba a Buenos Aires después de recorrer distintos jardines junto a Mariela Schaer, de Entre Plantas...

De Raíz: De Temperley a Valeria del Mar, la historia de un jardín que viajó en macetas

En noviembre de 2025, mientras el equipo de De Raíz regresaba a Buenos Aires después de recorrer distintos jardines junto a Mariela Schaer, de Entre Plantas...

En noviembre de 2025, mientras el equipo de De Raíz regresaba a Buenos Aires después de recorrer distintos jardines junto a Mariela Schaer, de Entre Plantas Viajes, una parada imprevista en Valeria del Mar terminó convirtiéndose en uno de los momentos más memorables del recorrido.

La intención era simplemente acompañar hasta su casa a Anabel Tabor, una de las integrantes del grupo. Sin embargo, aquella visita terminó transformándose en una recorrida por un jardín cargado de historia, donde cada planta tiene un origen, un recuerdo y una persona detrás.

Anabel los recibió con un café recién hecho y, casi sin necesidad de preguntas, comenzó a recorrer el jardín mostrando cada rincón. Para quienes disfrutan de la jardinería, el momento tuvo un significado especial. Fue como compartir ese ritual que muchos jardineros conocen cuando regresan de un viaje y lo primero que hacen, incluso antes de desarmar las valijas, es salir a recorrer el jardín para descubrir qué cambió durante su ausencia, qué floreció, qué brotes aparecieron o qué planta necesita algún cuidado. Ese mismo recorrido fue el que Anabel compartió con el equipo de De Raíz.

Nacida en Tandil y radicada durante gran parte de su vida en Temperley, hace 29 años decidió instalarse definitivamente en Valeria del Mar. Después de enviudar, sus hijos le propusieron regresar, pero ella sintió que ya había echado raíces en la costa. De hecho, cuando vendió su casa de Temperley trasladó gran parte de sus plantas en macetas y confeccionó un plano con los nombres botánicos de todas las especies que quedaban en el jardín para que los nuevos propietarios pudieran conservarlas correctamente.

Mirá esa entrevista:

A sus 88 años continúa ocupándose personalmente del mantenimiento del jardín. Solo recibe ayuda para cortar el césped cada quince días, mientras que las tareas de desmalezado, plantación y cuidado diario siguen estando a su cargo. El suelo arenoso característico de la costa la obliga además a fertilizar con frecuencia para compensar la escasa disponibilidad de nutrientes.

Su pasión por los jardines ingleses se refleja en cada rincón de la propiedad. En el patio de sombra crecen hostas (Hosta spp.), campanitas, esparragueras y un helecho que con el paso del tiempo terminó enraizando sobre un tronco. Allí también libra una batalla cotidiana contra los caracoles, principales enemigos de sus queridas hostas.

El sector más soleado reúne un amplio cantero de inspiración inglesa donde conviven orlayas (Orlaya grandiflora), enóteras (Oenothera spp.), achileas (Achillea millefolium), amapolas de California (Eschscholzia californica), agapantos (Agapanthus spp.), hemerocalis (Hemerocallis spp.), dimorfotecas (Osteospermum ecklonis), escabiosas (Scabiosa spp.) y gauras (Oenothera lindheimeri), acompañadas por gramíneas como la stipa (Stipa tenuissima) y sectores de pasto negro (Ophiopogon planiscapus), que aportan movimiento y textura.

Más allá del diseño y de la diversidad botánica, el jardín tiene una característica que lo vuelve único. Anabel recuerda perfectamente quién le regaló cada una de las plantas que lo integran. Amigos, vecinos, familiares y personas que conoció gracias a la jardinería están presentes en ese paisaje cotidiano. Por eso suele decir que tiene “el jardín lleno de amigos”, una frase que resume el fuerte vínculo afectivo que construyó con ese espacio a lo largo de los años.

La visita terminó siendo mucho más que una recorrida por un jardín. Para De Raíz fue la oportunidad de conocer la historia de una mujer que hizo de la jardinería una forma de vida y que encontró en cada planta una manera de conservar recuerdos, amistades y afectos. Sin haber estado prevista en el itinerario, aquella última parada terminó convirtiéndose en el broche de oro de un viaje dedicado a descubrir jardines y, sobre todo, a las personas que les dan vida.

Fuente: https://bichosdecampo.com/de-raiz-de-temperley-a-valeria-del-mar-la-historia-de-un-jardin-que-viajo-en-macetas/

Comentarios
Volver arriba