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Después de la nota de Bichos, Nicolás Bronzovich ordenó a Virginia Aparicio que no concurra más al INTA Balcarce, pero ella irá mañana por última vez -con escribano y abogado- a buscar “fotos, plantitas y mi mate”

Virginia Aparicio, la única investigadora del INTA “exonerada” de esa institución tecnológica en 70 años de historia, siguió concurriendo toda la semana pasada a su laboratorio en la Unida...

Después de la nota de Bichos, Nicolás Bronzovich ordenó a Virginia Aparicio que no concurra más al INTA Balcarce, pero ella irá mañana por última vez -con escribano y abogado- a buscar “fotos, plantitas y mi mate”

Virginia Aparicio, la única investigadora del INTA “exonerada” de esa institución tecnológica en 70 años de historia, siguió concurriendo toda la semana pasada a su laboratorio en la Unida...

Virginia Aparicio, la única investigadora del INTA “exonerada” de esa institución tecnológica en 70 años de historia, siguió concurriendo toda la semana pasada a su laboratorio en la Unidad Integrada Balcarce, donde trabajó durante más de veinte años. Cuando Bichos de Campo contó esa situación el jueves pasado, al presidente del organismo, Nicolás Bronzovich, le agarró un nuevo brote autoritario y ordenó que le cerraran el acceso.

Aparicio, que fue investigada desde 2023 por su participación en el Proyecto Sprint de medición de residuos de agroquímicos junto a universidades de toda la Unión Europea y con financiamiento de ese bloque, fue exonerada (expulsada del Estado Nacional y sin chances de volver) el lunes pasado. Pero este medio informó que continuó ingresando como si nada hubiera pasado durante los días subsiguientes. Lo hizo por recomendación de  su abogado, que ya tiene decidido presentar un recurso administrativo primero para que se reconsidere esa sanción, y luego ir en todo caso a la justicia.

La investigadora Virginia Aparicio sigue asistiendo a su lugar de trabajo en Balcarce y apelará su “exoneración” del INTA, la única que se registró en 70 años de historia de esa institución

El viernes, luego de la publicación de dicha nota, la investigadora que desobedeció las órdenes superiores e insistió con sus mediciones -y la difusión de sus resultados- pese a que el INTA decidió a fines de 2023 “salirse” del proyecto internacional al que había adherido tres años antes, ingresó nuevamente como si nada a su oficina en el INTA Balcarce. Nadie se interpuso a su paso porque curiosamente el jefe de esa unidad, Facundo Quiroz, también había sido suspendido por 15 días en dicho expediente, al parece porque no logró controlar del todo a su subordinada.

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Ni bien Bronzovich, un funcionario que proviene de Aapresid y está llevando un fuerte proceso de ajuste en todo ese organismo tecnológico, del cual ya se fueron cerca de 1.800 empleados, leyó la nota de Bichos de Campo ordenó poner fin a la posibilidad de ingreso de Aparicio. Por eso la investigadora exonerada recibió ese mismo día la visita de Horacio Berger, el director regional de Buenos Aires Sur del INTA, que mediante un acta la intimó a “cumplir inmediatamente” la resolución del Consejo Directivo del organismo, que la exoneró.

Curiosamente Berger, que se mostró solícito a cumplir con las antipáticas órdenes impartidas por el presidente del INTA, también fue investigado en el mismo sumario que expulsó a la coordinadora local del Proyecto Sprint, pero fue “absuelto” de toda responsabilidad. Ahora estaría concursando nuevamente para ser Director Regional, ya que el proceso de renovación se inicio en las últimas semanas.

Aparicio firmó el acta de Berger “en disconformidad”, alegando que “la resolución de exoneración no se encuentra firme dado que no se ha agotado el plazo legal para la interposición del recurso de reconsideración”, que está preparando su abogado, el que seguro desencadenara una larga secuencia judicial.

Pero la investigadora ya avisó que este lunes a las 9,30 horas ingresará por última vez a su lugar de trabajo “junto a una escribana (que contrata el gremio APINTA) y mi abogado para labrar el acta de entrega de la llave, que no había quien reciba, sacar unos efectos personales (fotos, plantitas, mi mate) y me iré…”

Todos los documentos y fotografías que publica este medio fueron aportados por la propia Virginia Aparicio y el gremio de trabajadores del INTA. La única voz oficial sobre este caso ha sido la extensa resolución de exoneración conocida el lunes pasado. Nicolás Bronzovich viene prometiendo una entrevista a Bichos de Campo desde que asumió el cargo a fines de 2024, pero nunca se ha concretado. Ante consultas puntuales, directamente no responde.

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Antes de dejar definitivamente el lugar donde trabajó desde 2009 (Aparicio tiene una oficina con su nombre en el edificio principal de investigación, que alberga laboratorios de Biotecnología, Genética, Sanidad Vegetal y Agroalimentos, y que fuera inaugurado en diciembre de ese año), la investigadora exonerada escribió una carta pública para contar sus sensaciones sobre esta penosa situación.

“El viernes 30 de octubre viví uno de los momentos más difíciles de mi vida profesional. Las autoridades del INTA se presentaron en la Estación Experimental de Balcarce para hacer efectiva mi exoneración y exigirme que me retirara de mi lugar de trabajo. Fue un momento profundamente doloroso. Firmé el acta dejando expresa constancia de mi disconformidad y de que considero vulnerado mi derecho de defensa”, comienza.

Luego relata: “Recorrí los pasillos y tomé fotografías de los lugares donde transcurrió buena parte de mi vida.
Todo ese edificio lo pensamos y diseñamos colectivamente. Desde la distribución de los espacios de trabajo y la cantidad y ubicación de los enchufes eléctricos hasta los equipos que necesitábamos, su instalación, mantenimiento y reparación constante. Cada espacio tiene detrás años de esfuerzo compartido, de búsqueda de recursos y de compromiso con la investigación. Allí se formaron estudiantes, se desarrollaron tesis, se hicieron investigaciones y se construyeron vínculos humanos y profesionales muy profundos”.

“Pero lo que más me impresionó fue la soledad de esos pasillos, el silencio de los laboratorios y la ausencia de tantas personas con las que compartimos años de trabajo. Ese vacío no se explica por mi exoneración. Refleja también el proceso de pérdida de personal, capacidades y financiamiento que venimos atravesando en nuestras instituciones científicas. Es doloroso recorrer un edificio que alguna vez estuvo lleno de estudiantes, investigadores y proyectos, y encontrar tantos espacios vacíos”, comentó.

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Según Aparicio, “hay algo todavía más difícil de expresar: es imposible que no duela que la misma institución que te formó como científica, que te permitió crecer, investigar, enseñar y construir una trayectoria profesional, sea la que tantos años después te exonera por hechos vinculados con el ejercicio de tu trabajo de investigación. No puedo aceptar que mi participación en un proyecto científico internacional, aprobado institucionalmente y cuyos resultados fueron evaluados positivamente, termine de esta manera”.

“Las fotografías y pequeños videos de ese día los hice especialmente para un grupo de jubilados y jubiladas del INTA que me acompaña desde que comenzó el conflicto por Sprint. Entre ellos están Héctor Espina, ex director Nacional del INTA; Roberto Cittadini y Alejandro Valeiro, ex coordinadores del Labintex; María Rosa Lanari, ex coordinadora de la Red de Recursos Genéticos; Daniel Ligier, ex coordinador de Ecorregiones; Fernando Andrade, un referente de la Ecofisiologia de cultivos y José Luis Costa, excoordinador del Proyecto Propio de Red de Suelos y del Área de agronomía, de la cual me despedí ese viernes”, enumeró la investigadora.

Tras el agradecimiento, Aparicio comentó que todos ellos “son personas con una enorme trayectoria científica e institucional que, aun estando jubiladas, se reunieron incansablemente con las autoridades para intentar aportar razonabilidad a este proceso. Su acompañamiento tiene para mí un valor inmenso. Son parte de la historia del INTA y representan una forma de entender la ciencia pública basada en el compromiso, la responsabilidad y el respeto por el conocimiento”.

“Voy a defender mis derechos y voy a trabajar para volver al INTA. Quiero seguir investigando, formando estudiantes y aportando conocimiento a la sociedad. Y quiero que, cuando llegue el momento de jubilarme, pueda hacerlo en la institución en la que me formé y a la que dediqué más de veinte años de mi vida. No quiero que mi historia en el INTA termine con una exoneración. Mucho menos por haber desarrollado una investigación científica que sigo considerando necesaria y valiosa para nuestra sociedad”, se despidió Virginia.

Fuente: https://bichosdecampo.com/despues-de-la-nota-de-bichos-nicolas-bronzovich-ordeno-a-virginia-aparicio-que-no-concurra-mas-al-inta-balcarce-pero-ella-ira-manana-por-ultima-vez-con-escribano-y-abogado-a-buscar-fotos-planti/

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