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Dron en mano, un ingeniero electrónico y un informático se disponen a demostrar todo el potencial de esa tecnología, e incursionan fuerte en la siembra al voleo: “El resultado es espectacular”, aseguran

Ahora que el uso de drones avanza a paso firme en el agro, ya son muchos los emprendedores que, con su pequeña flota, brindan servicio en el sector y corren todo el tiempo la frontera de lo que es...

Dron en mano, un ingeniero electrónico y un informático se disponen a demostrar todo el potencial de esa tecnología, e incursionan fuerte en la siembra al voleo: “El resultado es espectacular”, aseguran

Ahora que el uso de drones avanza a paso firme en el agro, ya son muchos los emprendedores que, con su pequeña flota, brindan servicio en el sector y corren todo el tiempo la frontera de lo que es...

Ahora que el uso de drones avanza a paso firme en el agro, ya son muchos los emprendedores que, con su pequeña flota, brindan servicio en el sector y corren todo el tiempo la frontera de lo que es posible hacer y lo que no con esta tecnología.

Es el caso, por ejemplo, de Marcos Di Fazio y Gastón Azzad, un ingeniero electrónico y un informático que son amigos desde el colegio primario, eligieron trayectorias laborales distintas, pero, ya de grandes, se dieron el gusto de trabajar a la par nada menos que en este sector.

Y lo hicieron, además, probando hasta qué punto estas naves piloteadas a distancia marcan verdaderamente la diferencia en el agro. Porque, más allá de la aplicación de agroquímicos, biológicos y fertilizantes, cuya eficacia ya es probada desde hace tiempo, incursionaron en la siembra al voleo.

Por su conocimiento profundo de la electrónica, pero además por su actividad productiva -pues es un ganadero que promulga el manejo holístico-, Di Fazio hace tiempo que seguía de cerca la posibilidad de incursionar en el trabajo con drones. No casualmente, lo que inclinó la balanza fue una experiencia personal.

“Esto lo vengo craneando y masticando desde hace 3 años, cuando empezaron a salir las primeras naves. En mayo del año pasado contraté el servicio en mi campo, hicimos una siembra al voleo de avena sobre maíz y salió espectacular. Y así fue como decidimos avanzar con la idea”, explicó. Sólo le bastó convencer a su amigo de toda la vida, y, en septiembre, abrir juntos las puertas de Agrosinergia, su empresa, en Pehuajó.

Todo el trabajo lo hacen con dos drones: un DJI Agras T50, con capacidad para 50 litros, y un DJI Mavic 3M multiespectral, utilizado para el mapeo de los lotes y la elaboración de los planes de siembra, fertilización o pulverización. En total, durante estos primeros 7 meses, ya aseguran haber cubierto más de 1500 hectáreas.

Para el particular trabajo de la siembra al voleo, hasta ahora una de las funciones menos explotadas del dron en términos generales, Di Fazio asegura que tiene el mismo propósito que cuando se hace con una fertilizadora terrestre. El objetivo es adelantarse al período de cobertura o la campaña invernal y ganar tiempo antes de cosechar el cultivo anterior.

“Puede hacerse desde pasturas o semillas muy chiquititas, como melilotus, alfalfa o gramíneas, hasta avena o raigrás”, señaló. El dron cuenta con un compartimento específico para la carga de sólidos, y se puede adaptar su boquilla de acuerdo al tamaño de la partícula, sea la urea granulada en el caso de la fertilización, o la avena para la siembra.

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La principal ventaja de utilizar esta tecnología, en vez de una máquina de arrastre, es que se evita el pisoteo del lote y se puede trabajar, incluso, en estadíos avanzados del cultivo. “Generalmente, si entrás con una terrestre, lo hacés cuando el maíz no mide más de 50 centímetros, porque si no rompes muchas plantas. Con el dron podés trabajar luego sin problemas y el resultado es espectacular”, explicó el ingeniero y productor.

Asimismo, como este tipo de siembra requiere de mucha humedad en el lote -incluso pronósticos de lluvia cercanos para favorecer la germinación-, abre una ventana de posibilidad para años como este, cuando el final de la campaña gruesa de demora por las persistentes lluvias y puede empezarse con la cobertura o el cultivo de fina sin problemas.

“La otra estrategia que estamos usando es volear semillas en los lotes antes de que ingrese el rodeo, porque la vaca después actúa como sembradora”, explicó Di Fazio, que ya tiene muy probada esa posibilidad en su propio planteo productivo.

“Yo hago manejo holístico y tengo planificados los pastoreos rotativos, entonces yo sé en qué parcela va a entrar el rodeo cada día. Siempre tiro las semillas a pie antes de que entren las vacas, porque quedan en la superficie y, con el propio pisoteo se entierran. Me da un resultado espectacular”, describió. Ahora, directamente lo hace con sus drones, abarcando más superficie en menos tiempo.

De hecho, la cuestión de la autonomía y la capacidad de carga es un aspecto no menor para la operatoria con esta tecnología.

En el caso particular de la siembra al voleo, por ejemplo, Di Fazio señala que se calcula “entre un 20 y un 30% más de semillas” que con sembradoras terrestres, porque el poder germinativo tiende a descender. Un aspecto que se recupera, aseguran, evitando el pisoteo y las mermas en el otro cultivo en pie.

Asimismo, dependiendo también de la carga es que se planifica el trabajo. Cada batería tiene una autonomía de entre 8 y 10 minutos, y se las alterna para evitar largos parates. “Usamos un sistema de rotación, en el que una batería está en el dron volando, otra está en el cargador en tierra, recuperándose y la tercera se está enfriando. Es un ciclo continuo y evita que haya pausas, porque cuando el dron aterriza, cambiamos y despegamos inmediatamente”, aseguró el ingeniero.

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Por lo amplio que es su campo de acción -ya que aplican herbicidas, fungicidas, insecticidas, biológicos, fertilizantes y hasta siembran-, estos contratistas pueden trabajar todo el año con sus drones, a tono con los tiempos y necesidades de la producción agrícola. Que, aseguran, cada vez es más receptiva para con esta tecnología.

“Hay productores que son muy activos, están muy a la vanguardia y directamente nos contratan. Para el resto, esto funciona con el boca a boca: uno le comenta al otro el buen resultado obtenido y ahí nos van llamando. La adopción es cada vez mayor”, valoró Di Fazio, que considera que no hay prácticamente razones para escaparle al dron, más aún si es bien aprovechado con todo su potencial.

“Ayuda a ser más eficiente, usar menos productos para obtener el mismo resultado, proteger el ambiente y, desde ya, cuidar el bolsillo del productor”, resumió.

Fuente: https://bichosdecampo.com/dron-en-mano-un-ingeniero-electronico-y-un-informatico-se-disponen-a-demostrar-todo-el-potencial-de-esa-tecnologia-e-incursionan-fuerte-en-la-siembra-al-voleo-el-resultado-es-espectacular-aseg/

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