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Editados, pero no transgénicos: El INTA demostró que se puede mejorar la genética de los inoculantes para fijar más nitrógeno y ahorrar fertilizantes

En conjunto con investigadores de Uruguay, Chile, Colombia y España, el INTA logró editar genéticamente un biofertilizante que, entre sus principales fortalezas, se destaca por no tener adn exte...

Editados, pero no transgénicos: El INTA demostró que se puede mejorar la genética de los inoculantes para fijar más nitrógeno y ahorrar fertilizantes

En conjunto con investigadores de Uruguay, Chile, Colombia y España, el INTA logró editar genéticamente un biofertilizante que, entre sus principales fortalezas, se destaca por no tener adn exte...

En conjunto con investigadores de Uruguay, Chile, Colombia y España, el INTA logró editar genéticamente un biofertilizante que, entre sus principales fortalezas, se destaca por no tener adn externo y, por lo tanto, no calificar como transgénico.

El desarrollo se basa en la mejora de bacterias contenidas en los inoculantes para que fijen más nitrógeno y permitan el ahorro de fertilizantes químicos, que últimamente subieron mucho de precio. En el caso de la soja, permite incrementos de hasta el 6% del rendimiento.

En el marco de Agroactiva 2026, el instituto presentó los últimos avances de este proyecto que, aseguran, posiciona a Argentina como referente internacional en la materia y se espera que transforme el mercado de los biofertilizantes y biocontroladores.

En vez de mejorar genéticamente el cultivo, esta investigación trabajó en el camino inverso: mejorar al inoculante. Eso permite correr con una ventaja extra, ya que no se modifica sustancialmente el paquete tecnológico ni el manejo, y se trabaja con biológicos ya presentes en el mercado.

Particularmente, se trabaja en la edición de los rizobios, bacterias clave para la fijación biológica de nitrógeno para desarrollar una nueva generación de biofertilizantes que trabajen de forma más eficiente y sustentable, permitiendo aumentar rendimientos y bajar costos.

“Lo más importante es que podemos mejorar la genética de los inoculantes. Hasta ahora se mejoraban genéticamente los cultivos y los animales, y a partir de este avance será posible optimizar también estos desarrollos biológicos, logrando año tras año productos mejores que los de la generación anterior”, señaló el investigador Nicolás Ayub.

Además, los resultados preliminares indican que, como no se incorporan genes de otras especies, estos inoculantes son editados pero no transgénicos y permiten cumplir con los marcos regulatorios internacionales.

Eso es fundamental en el caso de la soja, donde ya se acreditaron mejoras en torno al 6% del rendimiento y una reducción del 22% en las emisiones de óxido nitroso, una de los principales gases de efecto invernadero de la producción agropecuaria.

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“Se utilizan los mismos inoculantes y la misma metodología de inoculación que se emplea actualmente; simplemente se mejoró la genética del microorganismo. El paquete tecnológico es más potente, pero el uso sigue siendo exactamente el mismo”, afirmó Ayub.

Y, tras presentar los avances de los ensayos en la muestra agroindustrial santafesina, destacó el reconocimiento que recibió el país por su desarrollo.

“Argentina ya consiguió desarrollos científicos y aprobaciones regulatorias que la posicionan como referente internacional en la materia. El desarrollo de microorganismos editados representa una oportunidad para que la Argentina lidere una nueva etapa de innovación agropecuaria”, concluyó.

Fuente: https://bichosdecampo.com/editados-pero-no-transgenicos-el-inta-demostro-que-se-puede-mejorar-la-genetica-de-los-inoculantes-para-fijar-mas-nitrogeno-y-ahorrar-fertilizantes/

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