
El agro argentino se transformó en un factor clave para poder congelar el precio de los combustibles (a pesar del “ninguneo” de los petroleros)
La agroindustria argentina tendrá un rol clave para que los precios de los combustibles no sigan aumentando y potencien las presiones inflacionarias. Ya comenzaron a concretarse negocios de...
La agroindustria argentina tendrá un rol clave para que los precios de los combustibles no sigan aumentando y potencien las presiones inflacionarias.
Ya comenzaron a concretarse negocios de compra de bioetanol y biodiésel por fuera del cupo obligatorio a partir de la habilitación instrumentada por el gobierno nacional con el propósito de asegurar el autoabastecimiento de combustibles en un mercado internacional complicado por la guerra en Medio Oriente.
Más allá de cuanto más se extienda el conflicto bélico entre EE.UU. e Irán, la nación islámica en lo sucesivo seguirá administrando el tráfico de buques por el estrecho de Ormuz, lo que garantiza un flujo limitado de hidrocarburos (también de fertilizantes) y un nuevo esquema de precios de los commodities energéticos.
Los mayores negocios se realizaron con biodiésel a valores un 20% por debajo del precio de referencia correspondiente al biodiésel destinado al corte obligatorio, que actualmente es de 1.808.690 $/tonelada, equivalente a 1547 $/litro (sin impuestos).
El mes pasado los precios de los combustibles en el mercado argentino fueron ajustados en función del incremento del valor del internacional petróleo, el cual, si bien registra una volatilidad enorme desde el inicio del ataque de EE.UU e Israel contra Irán, ya tiene asegurado un nuevo nivel de precios, que podría seguir subiendo si la contienda sigue generando –de uno u otro lado– destrucción generalizada por enclaves industriales y logísticos.
En ese marco, mientras que otras naciones de base agroindustrial, –como EE.UU., Brasil o Indonesia– están evaluando o ya comenzaron a potenciar el programa interno de promoción de biocombustibles para ajustarse a la nueva coyuntura, la Argentina se encontró con un programa de biocombustibles virtualmente desactivado y con un alcance limitado.
En ese marco, el gobierno procedió a desregular de facto el mercado al permitir una mezcla de hasta un 15% de bioetanol en naftas y de hasta un 20% de biodiésel en gasoil. El mínimo obligatorio sigue siendo del 12% en bioetanol y del 7,5% en biodiésel. Pero ahora, de manera voluntaria, las petroleras pueden incementar esas mezclas adquiriendo biocombustibles directamente de fabricantes.
Irónicamente, eso mismo es lo que está propuesto en el proyecto de ley de biocombustibles S-1495/2024, que cuenta con el respaldo de la Liga Bioenergética –integrada por las provincias de Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Salta, Santa Fe y Tucumán– y de la Unión Industrial Argentina (UIA), entre otras organizaciones.
Lo que no se había podido impulsar hasta el momento –por rechazo de la industria petrolera y el lobby automotriz– se terminó imponiendo por necesidad, pues el escenario de desabastecimiento es real para aquellas naciones que, como la Argentina, no se autoabastecen de combustibles de origen fósil, aunque ese déficit puede ser cubierto con creces con biocombustibles.
El cambio de escenario es tan profundo que incluso el biodiésel nacional es mucho más económico que el precio de paridad de importación que el gasoil, algo que hace años que no ocurría. Para tener una referencia, el último informe publicado por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua de Uruguay muestra un precio de paridad de importación de gasoil de 1,02 u$s/litro.
El presidente de YPF, Horacio Marín, aseguró que la empresa (que regula el mercado por tener una participación mayoritaria) no aumentará el precio de los combustibles durante los próximos 45 días.
El anuncio –realizado ayer en un canal oficialista– contempla, según dijo el propio Marín, “crear un buffer para que el consumo no baje”. Lo que no dijo es que ese “buffer” se va a instrumentar con biocombustibles.
La plena disponibilidad y el menor precio de los biocombustibles permitirá a la industria petrolera garantizar el abastecimiento de combustibles sin aumentar más los precios durante el próximo mes y medio más allá de lo que sucede en el ámbito internacional.
En el sector petrolero quieren “publicidad cero” sobre el tema porque confían que en pocos meses más el mercado de combustibles fósiles regresará a la normalidad, lo que permitirá “sacarse” de encima a los biocombustibles y regresar al corte mínimo establecido por la legislación vigente.
Pero si no es el caso, entonces –tarde o temprano– quedará en evidencia que el uso interno de biocombustibles representa un factor clave para morigerar las subas del precio de los combustibles. En tal escenario, no será sólo la agroindustria la que pida un aumento del corte obligatorio de biodiésel y bioetanol, sino gran parte del resto de los sectores económicos y de la ciudadanía (lo que sería una pesadilla para los petroleros).