El vino y la crisis: Un informe asegura que se recompuso levemente el consumo de vino, pero se compran productos de menor calidad y valor
El mercado interno del vino mostró en marzo de 2026 una recuperación moderada en volumen, pero detrás de ese rebote aparece una señal que preocupa a buena parte del sector vitivinícola. Los co...
El mercado interno del vino mostró en marzo de 2026 una recuperación moderada en volumen, pero detrás de ese rebote aparece una señal que preocupa a buena parte del sector vitivinícola. Los consumidores están migrando hacia productos más baratos y abandonando los segmentos de mayor valor agregado, en medio de la crisis económica y de consumo que atraviesa Argentina.
Así surge de un extenso informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que analiza la evolución reciente de las ventas domésticas y advierte sobre la fragilidad que sigue atravesando la cadena.
Según el trabajo, en marzo las ventas de vino en el mercado interno alcanzaron los 603.391 hectolitros, con un crecimiento interanual del 8,4%. En el acumulado del primer trimestre, los despachos totalizaron 1.667.814 hectolitros, un 1,5% más que en igual período del año pasado.
Pero el dato central del informe no pasa tanto por el rebote en sí mismo sino por la composición de ese crecimiento. “El crecimiento de los vinos sin mención varietal indica que los segmentos de menor precio están actuando como sostén del consumo en un contexto de restricción de ingresos, mientras que las caídas en varietales reflejan un ajuste más marcado en las categorías de mayor valor”, señala el documento.
Los números reflejan claramente ese desplazamiento. Mientras los vinos sin mención varietal crecieron 5,8% en el acumulado anual y los espumosos aumentaron 5,1%, los vinos varietales cayeron 10%.
Incluso en marzo, el 73,3% de todo el vino vendido en el mercado interno correspondió a productos sin mención varietal. Los varietales representaron apenas el 23,7%. “El crecimiento del consumo se explica principalmente por los vinos sin mención varietal y otros segmentos de menor precio, mientras que los varietales, aquellos de mayor valor agregado, caen 10%, confirmando un desplazamiento hacia opciones más accesibles”, resume el informe en sus conclusiones.
Para CEPA, el fenómeno está directamente vinculado al deterioro del poder adquisitivo y a la sensibilidad del consumo de vino frente a las crisis económicas.
“En contextos de recesión o políticas económicas contractivas, las ventas de vino tienden a caer, evidenciando la alta elasticidad-ingreso del producto y su estrecha relación con la evolución del poder adquisitivo”, explica el trabajo.
El informe también remarca que el propio proceso de reconversión de la industria terminó aumentando esa vulnerabilidad. Durante años, el mercado vitivinícola argentino migró desde los tradicionales vinos de mesa hacia productos varietales y de mayor valor agregado. Eso elevó el precio promedio del consumo y volvió más sensible al sector frente a los cambios en los ingresos familiares.
“Más que una sustitución hacia productos aún más económicos, se observa una recomposición interna del consumo hacia opciones de menor precio relativo dentro del propio mercado vitivinícola”, sostiene el estudio.
“A nivel mundial emerge una clara tendencia hacia bebidas con bajo o nulo contenido de alcohol”, señala el documento, que pone como ejemplo el crecimiento explosivo de la cerveza sin alcohol en Argentina.
Según los datos citados por CEPA, el consumo de cervezas sin alcohol aumentó alrededor de 60% durante 2025 y ese segmento ya multiplicó por cinco su volumen en apenas tres años.
Otro de los puntos que resalta el estudio es la creciente concentración territorial del negocio vitivinícola.
Mendoza continúa consolidando su liderazgo y explica más del 90% de los despachos al mercado interno. En marzo, los envíos desde esa provincia crecieron 16,1% interanual, mientras que en el acumulado del trimestre avanzaron 11,3%. En contraste, San Juan registró una caída acumulada del 52%. “Esta dinámica amplía brechas regionales y consolida procesos de concentración productiva y comercial”, advierte el informe.
CEPA también puso la lupa sobre las importaciones de vino, donde detectó una situación particular. Aunque el volumen total importado cayó 60,2% en 2025, crecieron con fuerza los vinos fraccionados, es decir, aquellos que llegan listos para el consumo final.
“Los vinos fraccionados registraron un crecimiento del 339,6% interanual, y si se consideran exclusivamente los vinos, la variación alcanza el 406,9%”, detalla el informe. Chile concentra más de la mitad de esas importaciones, seguido por España y Francia.
Para CEPA, este fenómeno agrega presión competitiva sobre los segmentos de mayor precio relativo, precisamente los que hoy muestran mayores dificultades en el mercado interno argentino. “El fuerte crecimiento de las importaciones de vinos fraccionados introduce una mayor competencia en góndola en los segmentos de mayor valor agregado, en un contexto de recuperación aún débil del consumo interno”, sostiene el documento.
El informe concluye que el principal problema del sector ya no pasa solamente por recuperar volumen de ventas, sino por recomponer valor y rentabilidad. “Una recuperación basada en productos más accesibles puede sostener parcialmente el consumo, pero no garantiza una mejora sostenida en la rentabilidad ni en la inversión del sector”, advierte CEPA.
Y remata: “La recuperación observada en 2026 es parcial y se sostiene en segmentos de menor precio. El principal desafío radica en revertir la caída de los varietales y mejorar el valor promedio de comercialización, condición necesaria para una recuperación sostenible del sector”.