Agro Escuchar artículo

“En la sangre Barberis corre genética”: La historia de una cabaña pionera en el mejoramiento de vacas lecheras, que pasó de elegir los mejores toros a producir embriones de elite

Cabaña La Lilia le debe su origen a Onelio Barberis, un productor tambero raso que descubrió desde muy temprano la importancia del mejoramiento genético. Pionero en su actividad, se hizo de abaj...

“En la sangre Barberis corre genética”: La historia de una cabaña pionera en el mejoramiento de vacas lecheras, que pasó de elegir los mejores toros a producir embriones de elite

Cabaña La Lilia le debe su origen a Onelio Barberis, un productor tambero raso que descubrió desde muy temprano la importancia del mejoramiento genético. Pionero en su actividad, se hizo de abaj...

Cabaña La Lilia le debe su origen a Onelio Barberis, un productor tambero raso que descubrió desde muy temprano la importancia del mejoramiento genético. Pionero en su actividad, se hizo de abajo junto a su esposa -a quien rindió honor con el nombre elegido para el establecimiento- y, con mucho olfato, supo crecer en el sector.

El año 1958, cuando Onelio inscribió su primer registro genealógico en el libro rojo de la cabaña, marca el inicio de esta historia. Tres generaciones más tarde, el salto ha sido muy notorio aunque las raíces siguen intactas.

“En la sangre Barberis corre genética”, asegura Antonela, nieta del fundador y quien hoy dirige ese gran proyecto establecido en Colonia Aldao, un pequeño pueblo de 2000 habitantes del oeste santafesino.

Abocados al mejoramiento de vacas lecheras, exclusivamente de la raza Holando, los Barberis hoy aplican la tecnología del más alto nivel y trabajan a nivel genético sobre aspectos muy específicos de la producción. Pero no siempre fue así.

“Cuando empezó mi abuelo, todavía no existía la venta de semen, así que se usaban los toros. Era muy importante hacerte de buenos machos y por eso él, que era muy ávido para los negocios, buscaba comprar los mejores que había en ese momento”, recordó la veterinaria, para quien ya es historia todo ese proceso.

Lo de Onelio fue sentar las bases, pero el verdadero despegue, en realidad, se dio hacia el año 2000, cuando la familia pudo concretar un muy esperado hito: la importación de tres vacas, dos terneros y dos toros de Canadá y Estados Unidos. El comienzo de una nueva línea genética de alto nivel.

“Yo era muy chica, pero lo tengo grabado como si hubiera llegado ayer, porque esas vacas le cambiaron la historia a la cabaña”, recordó Antonela.

La Lilia de los Barberis: En Colonia Aldao funciona una cabaña tambo en la que se gesta el futuro del Holando Argentino

Que fue un antes y un después es innegable, porque tras atravesar el período de lazareto, la cuarentena estricta para descartar problemas sanitarios, esos animales viajaron cientos de kilómetros y, en apenas 3 meses, compitieron en Palermo.

Como no podía ser de otro modo, los Barberis se volvieron con una vaca gran campeona y supieron que esa gran inversión había empezado a dar sus frutos. Quedaba por delante el intenso trabajo de trasladar la genética a su rodeo.

“Eran vacas distintas, daban muchísima leche y tenían otro manejo”, explicó la veterinaria, que también recuerda por ese entonces que Horacio, su padre, había traído especialistas de Estados Unidos para aprender incluso las nociones básicas. “Había mucho por mejorar, y nosotros teníamos siempre mucha ambición de aprender. Mi padre captó muy bien todo eso y nos lo pasó a nosotros”, afirmó.

Mirá la entrevista completa:

Si le preguntan por su profesión, ella asegura que no hubo mandatos ni presiones de ningún tipo. “No se me ocurrió pensar otra cosa. Desde muy chiquita disfruto de esto”, sostiene la especialista, que además de su intenso trabajo en los tambos y la cabaña familiares, también ha cumplido con sueños muy personales.

Uno de ellos, en 2023, cuando, se convirtió en la primera mujer en jurar para la raza Holando en Argentina, en el marco de la exposición Todo Láctea.

En verdad, no podía haber sido otro su sello, pues desde que apenas sabía caminar se recuerda entre animales.

Corren otros tiempos para el mejoramiento genético, y las herramientas disponibles son infinitamente superiores a las que tuvieron a mano su padre y su abuelo. Hoy se trabaja en complejos laboratorios que permiten acortar plazos y, a partir de una buena vaca, obtener decenas de embriones.

“Estamos a la vanguardia de las tecnologías para mejorar rodeos”, expresó Antonela, que señala que lo que busca finalmente el mejoramiento genético es “que las vacas den mucha leche, que sean muy productivas, que se preñen fácil, que paran todos los años y que vivan la mayor cantidad de tiempo posible”.

Algo que, casi a tientas, también hacía su abuelo décadas atrás.

La vaca del futuro: Francisco Hermida explica que la genética del rodeo es clave para tener más y mejor producción de leche y también para emitir menos metano

Hoy hay mucha cruza de vacas lecheras, pero por las venas de los Barberis sigue corriendo la pasión por las tradicionales Holstein. Y no sólo por mandato familiar, sino por convicción y evidencia científica.

“Yo creo que todas las razas sirven y cada una tiene su vocación, pero ahora la raza Holstein está muy avanzada genéticamente. Hoy es una vaca que produce un montón de leche, un montón de sólidos, se banca muy bien los partos y tiene un poco más de información sobre la mesa que las otras razas, porque desde 2012 conocemos su genoma completo”, explicó la especialista.

Es un combo de ciencia e historia que, desde ya, no le interesa contradecir.

Fuente: https://bichosdecampo.com/en-la-sangre-barberis-corre-genetica-la-historia-de-una-cabana-pionera-en-el-mejoramiento-de-vacas-lecheras-que-paso-de-elegir-los-mejores-toros-a-producir-embriones-de-elite/

Comentarios
Volver arriba