
En lo que va del año la venta de dólares a “precios cuidados” consumió casi todas las divisas generadas por las exportaciones de cereales y productos oleaginosos
El sector agroindustrial argentino sigue trabajando a toda máquina para poder generar divisas que luego se ofrecen en el mercado interno a “precios cuidados”. En los primeros ocho mes...
El sector agroindustrial argentino sigue trabajando a toda máquina para poder generar divisas que luego se ofrecen en el mercado interno a “precios cuidados”.
En los primeros ocho meses de 2026 la compra de divisas para uso personal (“sin fines específicos”, según la categorización contable) fue en términos netos de 18.777 millones de dólares, según los últimos datos oficiales publicados por el Banco Central (BCRA).
Se trata de una cifra apenas 1,4% menor al volumen de agrodivisas ingresado en enero-agosto de 2026, según datos aportados por la entidad que agrupa a las compañías agroexportadoras de cereales y productos oleaginosos (Ciara-CEC).
Más allá del destino de tales dólares (atesoramiento, turismo, inversión financiera, etcétera), los mismos cotizan a un valor inferior al de mercado y, por lo tanto, representan una oportunidad de compra (o un “subsidio”) para el sector minoritario de la población que tiene capacidad de ahorro.
La ironía es que, debido a la intervención cambiaria, el sector agroindustrial, principal generador de divisas de la economía argentina, opera con un desincentivo importante al recibir menos pesos de los correspondientes por cada dólar que introduce al país.
El tipo de cambio real multilateral (TCRM) medido por el BCRA se encuentra en un nivel de 85,3, una cifra muy lejana a los 132,7 puntos registrados en enero de 2024 luego de la devaluación inicial instrumentada por el recién asumido gobierno de Javier Milei.
El TCRM se obtiene a partir de un promedio ponderado de los tipos de cambio reales bilaterales de los principales socios comerciales de la Argentina. Se considera la evolución de los precios de las canastas de consumo representativas de los socios comerciales expresados en moneda local en relación con el valor de la canasta de consumo local, constituyéndose como una de las medidas amplias de competitividad.