
Entre Ríos exportó por primera vez harina de soja no transgénica, que fue producida, industrializada y embarcada íntegramente en la provincia
Desde el puerto de Concepción del Uruguay, acaba de zarpar el primer embarque de 12.000 toneladas de harina de soja no genéticamente modificada (no-GMO) con destino a Dinamarca. La operación con...
Desde el puerto de Concepción del Uruguay, acaba de zarpar el primer embarque de 12.000 toneladas de harina de soja no genéticamente modificada (no-GMO) con destino a Dinamarca. La operación constituye un hito para la cadena productiva entrerriana, que venía trabajando con especial ímpetu en la integración de ese cultivo.
El producto apunta a los mercados europeos de mayor exigencia y que rechazan los transgénicos, y está respaldado por certificaciones internacionales que agregan un plus de valor al precio del commodity. Cabe destacar que fue sembrado, industrializado y exportado íntegramente desde Entre Ríos.
El negocio lo lleva adelante la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), junto a Entre Ríos Crushing y apunta a cubrir una demanda internacional aún no satisfecha de la soja no transgénica, valorada tanto para consumo humano como para alimentación animal.
La carga que viaja en el buque Eco Crossfire será recibida por la cooperativa danesa DLG Agro y es respaldada por las certificaciones internacionales RTRS (Round Table on Responsible Soy) y GMP+, estándares exigentes que habilitan el acceso a esos mercados premium.
Es, en cierta medida, el cierre de un círculo abierto hace varios años atrás, cuando en la provincia empezaron a sembrarse porotos de este tipo de soja “convencional” y luego se avanzó con su industrialización.
“Tener la única línea No-GMO que se exporta desde la Argentina; producida desde la semilla a la molienda, el transporte y la carga internacional es un orgullo para nuestra provincia”, destacó Guillermo “Willy” Bernaudo, ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos.
Se trata de un nicho muy particular del negocio agrícola, donde hace unos 30 años que el dominio indiscutido es el de la soja transgénica. Con una producción aún marginal, son varios los proyectos que empiezan a mirar atentamente el negocio, justamente porque del otro lado del Atlántico hay mercado y buenos precios.
Uno de los casos más recientes es el del grupo agroindustrial GR, dueño de Indecar, que invirtió recientemente para sembrar soja no-OGM bajo contrato, apuntando a 15.000 hectáreas y con primas de 35 a 60 dólares por tonelada.
Con el envío ahora concretado, ACA y Entre Ríos Crushing se anotan haber logrado la primera exportación de su subproducto, con la molienda realizada en Gualeguaychú y la posterior carga en la terminal de Concepción del Uruguay.
“Es un proyecto muy importante, el cual empezamos hace unos años y nos parecía una locura”, sostuvo el jefe de la Filial Entre Ríos de ACA, Gabriel Carpenco.
En la misma línea, también se expresó el manager comercial de Entre Ríos Crushing, Martín Erdozain, que aseguró que este hito es “el comienzo del camino” y no un punto de llegada y destacó el trabajo conjunto con las cooperativas tras un proceso complejo que había atravesado su firma.
“La empresa volvió a nacer en un proyecto conjunto con ACA y otros socios del exterior. Estamos muy felices de poder hacer esto desde Entre Ríos y desde este puerto: parecía algo muy lejano cuando empezamos a trabajar con las autoridades portuarias y provinciales, que nos brindaron su apoyo desde el comienzo”, afirmó.