
“Es hermoso el cariño que recibimos de la gente, no dejen de perseguir sus sueños”, dicen Mauro y Pirulo, ventrílocuo y muñeco que llegan al alma con humor rural
“Nunca dejen de perseguir sus sueños, porque depende de uno hacerlos realidad. Maurito tenía 43 años cuando surgió todo esto. Si él hubiese abandonado no estaríamos acá”, cuenta Pirulo V...
“Nunca dejen de perseguir sus sueños, porque depende de uno hacerlos realidad. Maurito tenía 43 años cuando surgió todo esto. Si él hubiese abandonado no estaríamos acá”, cuenta Pirulo Valmaceda, muñeco de ventriloquía guiado por Mauro Villaverde, que hasta hace menos de una década arreglaba e instalaba aires acondicionados y lavarropas. Hoy, junto a Gerardo Coniglio, “un productor agropecuario cordobés con alma de comediante”, constituyen un tridente que recorre los teatros de Argentina y otros países con humor y sensibilidad, conquistando el alma de niños, jóvenes y adultos.
Todo se potenció en pandemia, cuando, para hacer algo que divierta a la gente empezaron a grabar “vivos” en redes sociales. Hoy tienen 1,7 millones de seguidores en TikTok, 1,3 millones en Facebook y casi 800.000 en Instagram. “Es increíble cómo Pirulo se ha metido en los hogares, nos emociona el cariño que recibimos de la gente”, reconoce Mauro.
En la presente entrevista grabada para la 7ma. temporada de El podcast de tu vida, el desafío fue entrevistar a ambos y tratar de contar su historia. “La ventriloquía requiere de entrenamiento, como lo hace un deportista con la pelota, quizás al principio no te sale algo y después de mucho practicar ya te sale natural, son muchas disociaciones que uno tiene que hacer cuando es ventrílocuo, pero con entrenamiento se naturalizan, hoy los movimientos y lo que dice Pirulo, están incorporados en mi”, reflexiona Mauro.
-¿Cómo era tu infancia, Pirulo? ¿Dónde te criaste?
-Pirulo: Yo me crié en el campo, mi familia trabajaba recolectando maíz, en aquel tiempo se hacían en maletas, no había máquinas. Hasta que en un momento de su vida se fueron a Alcira Gigena, cerca de Huerta Vieja, y ahí me dejaron en la casa de doña Pancha Valmaceda. Por eso mi apellido es Valmaceda, una familia que continuó mi crianza y de la que aprendí muchas cosas de la vida.
-¿Qué te acordás de tu infancia en el campo? Olores, sabores, cosas que quedan en el alma.
-Pirulo: Los olores que más me acuerdo es el olor a tierra, pasto cuando llovía. Y también el pan casero de doña Pancha, en el horno de barro y café con leche.
-¿Qué hacías antes de conocer y juntarte con Mauro?
-Pirulo: Siempre ayudando a la familia en el campo. Porque la familia mía nunca más volvió a buscarme. Y ayudando en todo, carneábamos corderos, vendíamos animales. Se hacía mucho el trueque en esa época.
-Y ¿qué hacías vos, Mauro, antes de Pirulo?
-Mauro: Yo laburaba en la instalación y reparación de aires acondicionados, reparación de lavarropas, pero siempre fui muy apasionado del campo y las sierras también. Y después en plena pandemia, cuando había que reinventarse, se potenció este vínculo con Pirulo y la ventriloquía.
-¿Y cómo te diste cuenta vos que podías ser ventrílocuo?
-Mauro: De grande me di cuenta de que podía practicar el arte de la ventriloquía. Tenía 33 años ya. Arranqué con una media en la mano, con mis hijos, y después sentí que tenía que buscar un personaje para darle vida, una voz, una personalidad.
-Pirulo: Y ahí me encontraste a mí…
-Mauro: Si, Pirulo, ahí te conocí a vos y la pegué en ir por el lado del humor, algo que me caracterizaba desde la primaria y la secundaria. Siempre fui de divertirme, imitar a personas, hacer humor de las cosas cotidianas.
-¿Vos creés que ventrílocuo se nace o se hace? ¿Es una especie de don?
-Pirulo: Para mí, si. Es un don.
-Mauro: Para mí también es un don. Si bien hay técnicas que se pueden ir aprendiendo, en cuanto a la voz, después tenés la otra parte, la chispa, el humor, eso es innato de cada uno. Y para aprender hay que ser autoexigente con uno mismo. Yo me veo, reviso los videos. Y eso hace que uno vaya descubriendo errores.
-Claro, en ventriloquía yo veo una cuestión más técnica y después otra creativa, son las dos cosas.
-Mauro: Si, totalmente, y uno la va puliendo día a día. Es un ejercicio. Como un jugador de fútbol que está con la pelota todo el tiempo. Capaz al principio no te sale algo, y lo practicás y practicás, y después ya te sale natural. En la ventriloquía es lo mismo. El movimiento de vida cotidiana de Pirulo, que me mire, que mire a la gente, que mueva la mano, eso ya está incorporado en mí. Y por ahí, es muy difícil cuando estás empezando, pensar ¿qué va a decir tu personaje? ¿cómo se va a mover? Son muchas disociaciones que tiene que tener el ventrílocuo para generar que todo sea natural. Yo lo siento muy innato.
-¿Qué modelos tuviste? Yo me acuerdo de Chasman y Chirolita.
-Pirulo: Genios para nosotros, Chasman y Chirolita, fueron nuestros referentes.
-Mauro: Si, claro, yo consumí lo que fue esa dupla y estudié mucho lo que Chasman hacía. Leí libros. Busqué historiales. Para mí fue un gran referente. Con otro humor, de otra época. Más serio, respetuoso…
-Pirulo: Claro, es como que ellos son medio cachivaches (se ríe).
-Mauro: No… cachivache no… (se ríe) Pero si vamos a comparar lo que era antes al humor de hoy, es distinto.
-¿Tienen alguna anécdota de tantos años en los escenarios, viajes, gente que se te acerca?
-Mauro: Uff… muchísimas. Unas cuantas son de gente que Pirulo ha sacado de situaciones difíciles. Quizás son un poco tristes, pero te llenan el alma.
-Pirulo: Me acuerdo una, en Mar del Plata, nos escribió una señora en redes sociales diciendo que no podían visitarnos en el teatro. Y le preguntamos cuál era el motivo por el cual no podía ir, porque si era económico la íbamos a invitar sin costo. Y la señora nos contestó que el problema era que el hijo estaba internado en su casa, en una situación delicada de salud. Asique decidimos ir a su casa a visitarlos. Fue un momento hermoso, recuerdos que quedan grabados en el corazón para nosotros.
-Mauro: Mas allá de que al salir de ese lugar quedé quebrado, partido al medio. Y siento que es muy loco que, haciendo humor, y con un personaje como Pirulo, podemos entrar a un hogar a hacerle el bien a una persona que está pasando una situación complicada, ya sea de salud, económica, mental, eso es increíble.
-Es que ustedes hacen arte. Como pasa en la música, un cantante que escribe una canción pero no sabe qué fibras va a tocar en las otras personas.
-Mauro: Claro, nunca se sabe a dónde puede llegar. Hoy, con los videos que hacemos con Pirulo estamos en un montón de países. Argentinos en otros lugares del mundo y de otros países de habla hispana. Jamás lo hubiéramos pensado. Es increíble como Pirulo se ha metido en los hogares.
-Hay una tercera pata en este equipo, que es Gerardo, y quiero preguntarles ¿Qué rol cumple?
-Pirulo: A veces me hace poner los pelos de punta el gringo trancado ese, pero lo quiero mucho, es fundamental.
-Mauro: Gerardo llegó para sacar la chispa justa que necesitaba Pirulo para cada respuesta. Es el centro para que entre Pirulo y yo podamos terminar de hacer un gol. Es el que, muchas veces lo hace enojar a Pirulo, y saca lo mejor. Gerardo es clave y se armó algo muy natural entre los tres. La gente ama ese personaje, el de Gerardo.
-Muchas veces se los ve en el campo o en el galpón con las máquinas, ¿Cómo surgió la idea de incursionar en temáticas camperas y rurales? Porque Pirulo está muy identificado con la gente de campo.
-Pirulo: Lo que pasa es que lo nuestro arrancó en el campo. Ahí nos conocimos.
-Mauro: Si, claro, porque yo armo el personaje, y toda su historia en Huerta Vieja porque todos los años hago una cabalgata en la que cruzamos de Córdoba a Merlo, San Luis, y pasamos por ahí. Durante esas cruzadas pude sacar mucho material de la gente de la sierra, muy divertida, con historias diversas, y el personaje de doña Pancha Valmaceda, que cuando lo vio a Pirulo, se quedó anonadada. Imaginate, una mujer de 80 y pico de años, viviendo en el campo toda la vida, sin televisión, sin luz, y cuando lo vio se sorprendió que Pirulo tenga vida. Por eso, sentí que Pirulo tenía que ser Valmaceda. Y a la gente le gustó. Y seguimos por ahí. Siempre los videos en el campo de Pirulo tienen más repercusión.
-¿Qué es lo que más les gusta de lo que hacen?
-Mauro: En mi caso, es todo. Desde que me levanto a la mañana, el viaje. Nosotros con Gerardo nos movemos bastante solos. Viajar es una terapia increíble. Y subir al escenario y recibir el cariño de la gente es lo mejor que te puede pasar.
-Pirulo: A mí me pasa lo mismo, y también me pone muy feliz saber que ellos dos están cumpliendo un sueño gracias a mí.
-Llegamos al pin-pong de este podcast, y quiero enfocarlo en Pirulo. ¿Deportes? ¿Has practicado?
-Pirulo: He practicado las bochas. Me gusta mucho. Arrimar el bochín en el campo es lo más lindo que hay.
-¿Sos hincha de algún equipo de fútbol?
-Pirulo: Soy de San Lorenzo. Somos los mejores, querido.
-Mauro: Te cuento, Pirulo es de San Lorenzo porque cuando arreglaba heladeras y lavarropas, fui a casa de una clienta, muy hincha de San Lorenzo y ella había tejido una boina para Pirulo, con los colores azul y rojo. Entonces le dije que a partir de ese día Pirulo iba a ser de San Lorenzo.
-¿Tu comida preferida?
-Pirulo: Me gusta mucho el costillar a las llamas. Pero no puedo hacerlo porque soy de plástico, me derrito… Asique lo cocina Maurito, lo hace fantástico.
-¿Te gustan las mascotas? ¿Tuviste?
-Pirulo: Tuve mascotas toda la vida. Porque en el campo siempre hay perros. Y hoy tenemos un perro juntos que es Mateo, un labrador, bien gordo el desgraciado…jajaj.
-¿Series? ¿Películas? ¿Qué te gusta?
-Pirulo: “Breaking bad”, esa serie me gusta. De hecho la estamos viendo por segunda vez. Me gustan las antiguas, de época también.
-¿Música qué te gusta?
-Pirulo: Me gusta mucho el folclore. La samba, lo melódico. Y cuarteto, claro, como buen cordobés.
-Si pudieses subirte al Delorean. ¿A qué momento te gustaría volver un rato?
-Pirulo: Yo me iría a la época de cowboys, a los años 40s, 50s, donde empezaban a salir los primeros autos. Me encantaría para ver si era tan real eso como se ven en las películas.
-Imaginate que este Pirulo que sos hoy se encuentra con el Pirulo más chico, más joven. ¿Qué le recomendaría este, a aquel joven?
-Pirulo: Que no tenga miedo. Que le de para adelante. Y es lo que les digo a todos. Nunca dejen de buscar sus sueños, porque depende de uno hacerlos realidad. Maurito tenía 43 años cuando todo esto surgió. Y si él hubiese abandonado no estaríamos acá. Entonces, no dejen de perseguir sus sueños.