
EUDR: Argentina y Paraguay tienen una oportunidad histórica para incrementar las exportaciones de harina de soja destinadas a Europa
La entidad que agrupa a los elaboradores de balanceados para alimentación animal de la Unión Europea (Fefac) alertó que en la actual coyuntura la aplicación del reglamento EUDR a partir de 2027...
La entidad que agrupa a los elaboradores de balanceados para alimentación animal de la Unión Europea (Fefac) alertó que en la actual coyuntura la aplicación del reglamento EUDR a partir de 2027 podría generar “un riesgo potencial de interrupción de la cadena de suministro de harina de soja”.
Un documento oficial de la entidad publicado este miércoles advierte que la UE-27 podría perder la capacidad de importar alrededor de 4,0 millones de toneladas de soja en 2027, lo que representa un 20% de las necesidad de compras.
El reglamento 1115 de la UE-27 sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) exige a las empresas que comercialicen soja, carne vacuna, madera, cacao, café, palma aceitera y caucho en Europa demostrar que sus productos no provienen de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020 y que cumplen con la legislación local. El nuevo marco regulatorio comienza a regir a partir del 1 de enero de 2027.
La cuestión es que, debido a una sequía generalizada, Europa perdió una porción de la oferta agrícola prevista para el año que viene. Y a eso se le suma la imposibilidad de abastecerse de productos ucranianos debido al “apagón logístico” del Mar Negro y los bajos caudales de agua presentes en el río Danubio.
“La presión ejercida por el reglamento 1115 de la UE sobre las primas de mercado para los suministros segregados de productos de soja aumentará aún más los costes de aprovisionamiento, al tiempo que socava la seguridad alimentaria, sin garantías de mercado sobre la disponibilidad o el acceso a 35 millones de toneladas de soja o más para la próxima campaña comercial 2026/27”, alerta el documento de la Fefac.
Al evaluar los orígenes para aprovisionase de harina de soja, Fefac categorizó a EE.UU. y Canadá como de “bajo riesgo” al considerar que cumplen con los requisitos del EUDR, aunque indica que “tanto EE.UU. como Canadá solo aportan actualmente una pequeña proporción de las exportaciones de harina de soja a la UE, con un potencial de expansión limitado a corto plazo”.
En cuanto a la Argentina y Paraguay, también fueron categorizados como de “bajo riesgo” por Fefac. “Se espera que la Argentina alcance casi la plena preparación para el EUDR en toda su producción de soja en 2027 y que Paraguay aplique las mismas herramientas de trazabilidad y cumplimiento”, señala el informe.
“Según la Asociación de la Industria Aceitera Argentina (Ciara), el sistema Visec ya está plenamente operativo para todos los exportadores, con altos niveles de registro de agricultores y operadores. Al menos el 50 % de la producción anual de Argentina ya se encuentra dentro del sistema y se considera totalmente conforme con el EUDR, y se espera que un porcentaje mayor se incorpore antes de fin de año. Sobre esta base, Ciara estima que la Argentina podría proporcionar un volumen adicional de harina de soja conforme con el EUDR, lo que podría duplicar el volumen anual actual que ha exportado a la UE en los últimos tres años”, añade.
fefacEn lo que respecta a Brasil, el país fue calificado como de “riesgo medio”. Si bien Fefac destaca avances en la implementación de la plataforma Agro Brasil + Sustentável (AB+S) en materia de trazabilidad para cumplir con el reglamento 1115, indica que se siguen observando cuestiones no resueltas.
“Regiones como Paraná y otras zonas del sur de Brasil se benefician de una menor presión histórica de deforestación y de sistemas de trazabilidad de la cadena de valor más robustos y cortos. Sin embargo, zonas del Cerrado como Matopiba y Mato Grosso siguen enfrentándose a obstáculos estructurales y logísticos que podrían limitar la expansión de cadenas de suministro que cumplan plenamente con el EUDR”, explica.
Fefac estima que alrededor de dos tercios de los productos de soja brasileños destinados a la UE podrían considerarse conformes con el EUDR y estar certificados. “Proyectando una disponibilidad en el mercado de aproximadamente 6,0 millones de toneladas del corredor sur y 2,0 millones de toneladas del corredor norte de Brasil, esto indica un déficit potencial de 4,0 millones de toneladas de harina de soja, conforme al reglamento EUDR, procedente de Brasil con respecto a las importaciones de 2025/26”, alerta.
¿Lo sabías? Ya comenzó a comercializarse soja argentina en el marco de contratos con cláusula Visec
Otra cuestión mucho más grave reside en la importación de soja orgánica y no transgénica, donde el cumplimiento del EUDR es casi nulo en muchas naciones. Fefac anticipa “riesgo de interrupción de la cadena de suministro en mercados nicho clave, especialmente en lo que respecta a la soja orgánica y no transgénica procedente de África Occidental (sobre todo Nigeria), India y China”.
Si el escenario de faltante de oferta de harina de soja se consolida en 2027 en la UE-27, Fefac proyecta que el producto podría llegar a tener una prima adicional del orden de 30 euros por toneladas en 2027 con respecto a los valores de mercado.
“El coste adicional directo de los productos de soja compatibles con el EUDR para alimentación animal en 2027 se estima en hasta 1050 millones de euros para un consumo total de 35 millones de toneladas de harina de soja (33 millones de toneladas importadas en la campaña 2024/25 + 2,0 millones de toneladas de producción en la UE), con base en una prima de mercado de 30 euros por tonelada”, anticipa el documento.
“Esto también conllevará un aumento de los costes de las proteínas alternativas que están vinculadas a las cotizaciones de la harina de soja, como la harina de colza y los pellets de girasol”, añade.
Si se suman los productos alternativos, entonces Fefac proyecta que el costo adicional generado por la EUDR en 2027 para el sector elaborador de proteínas animales podría ubicarse en torno a los 1400 millones de euros, “lo que podría perjudicar gravemente la competitividad y la rentabilidad del sector avícola y porcino”, además de perjudicar a los consumidores europeos.