
Kazajistán vino a buscar genética argentina y quiere llevarse hasta 30 mil animales por año, aunque el alto costo de la hacienda complica los negocios
Una delegación oficial de Kazajistán recorrió esta semana cabañas y establecimientos ganaderos argentinos con el objetivo de avanzar en la compra de genética y animales en pie, en el marco de ...
Una delegación oficial de Kazajistán recorrió esta semana cabañas y establecimientos ganaderos argentinos con el objetivo de avanzar en la compra de genética y animales en pie, en el marco de un ambicioso plan de expansión de su rodeo bovino. La misión incluyó reuniones con productores, consignatarios, dirigentes de asociaciones de razas y funcionarios de la Secretaría de Agricultura.
La actividad fue coordinada por la Asociación Argentina de Angus junto al cónsul honorario de Kazajistán en Buenos Aires, Santiago De Luca, y la Cámara Argentino-Kazaja. Además de dirigentes de Angus, participaron directivos de Brangus, Braford y Hereford, interesados en las posibilidades comerciales que podría abrir ese mercado.
La comitiva estuvo encabezada por el viceministro de Agricultura de Kazajistán, Amangaliy Berdalin, acompañado por el presidente de la Unión de Criadores de Ganado de ese país y empresarios vinculados a la producción bovina.
El vicepresidente de Angus, Fabián Otero, explicó cómo se gestó la visita: “Hace unos días recibimos a través del cónsul honorario de Kazajistán en Buenos Aires, Santiago De Luca, un pedido porque venía una delegación de gente de Kazajistán que quería ver algunos campos y genética Angus”.
Según relató, el lunes acompañaron a la delegación a los establecimientos La Pastoriza y La Juanita. Luego se realizó una reunión junto a productores, consignatarios y representantes de distintas razas bovinas. Allí comenzaron las conversaciones para avanzar en negocios de exportación de ganado en pie y genética.
“Ellos están con un plan para incrementar su cantidad de cabezas y están pensando en llevar unas 30 mil animales en pie por año desde Argentina hacia Kazajistán”, indicó Otero. El dirigente agregó que el objetivo final de ese país es aumentar su producción para luego exportar carne a mercados vecinos.
Uno de los participantes de la reunión fue el consignatario Oscar Subarroca, quien destacó el interés concreto que mostraron los visitantes. “Me llevé una muy buena impresión porque vienen a buscar vientres argentinos, vientres de calidad. Fundamentalmente buscarían puro controlado y puro pedigree”, afirmó.
Sin embargo, Subarroca advirtió que el volumen pretendido por Kazajistán genera dudas. “El ministro habló de unas 150 mil cabezas y me parece bastante difícil conseguir tanto vientre registrado sin desarmar parte del rodeo argentino”, sostuvo.
El consignatario también planteó que podrían seleccionarse vacas provenientes de rodeos comerciales de muy buen nivel genético para abastecer parte de esa demanda. “Tenemos rodeos muy buenos en el país y de esos rodeos se podría seleccionar vientres para ofrecer”, señaló.
De todos modos, varios operadores coincidieron en que hoy existe una limitante clave para concretar este tipo de operaciones: el alto valor de la hacienda argentina medido en dólares. La firmeza de los precios internos y el atraso cambiario hacen que resulte más tentador vender animales para faena a frigoríficos exportadores que destinarlos a exportación en pie.
Además hay dificultades logísticas. “El problema más grande es el transporte y toda la preparación de la vaca: encerrarla en un feedlot, acostumbrarla a la comida, subirla al barco y mantener esa alimentación durante el viaje”, explicó.
Uruguay exporta hace varios años hacienda en pie a diferentes mercados. En 2025 su mayo cliente fue Turquía, allí envió 75% de lo que despachó que sumó 370 mil animales y eso indicó un incremento interanual de 7%, el ingreso de divisas fue de 383 millones de dólares.
En lo que va del año ya comercializó 56.000 vacunos. La mayor parte de lo vendido al extranjero fueron vientres de razas carniceras. La hacienda exportada en pie significa el 3% del stock y el 16% de la faena, si eso sucediera en Argentina sería letal para los frigoríficos y para el consumo de carne vacuna.