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La esquila controlada de vicuñas en Jujuy llegó a la madurez: Tras veinte campañas, los Chaccus lograron elevar diez veces la producción de fibra que queda en las comunidades andinas

La captura de vicuñas en silvestría para su posterior esquila y liberación es una práctica comunitaria denominada Chaccu cada vez más habitual en la Puna jujeña. Hay que remontarse a 2003 par...

La esquila controlada de vicuñas en Jujuy llegó a la madurez: Tras veinte campañas, los Chaccus lograron elevar diez veces la producción de fibra que queda en las comunidades andinas

La captura de vicuñas en silvestría para su posterior esquila y liberación es una práctica comunitaria denominada Chaccu cada vez más habitual en la Puna jujeña. Hay que remontarse a 2003 par...

La captura de vicuñas en silvestría para su posterior esquila y liberación es una práctica comunitaria denominada Chaccu cada vez más habitual en la Puna jujeña. Hay que remontarse a 2003 para buscar el antecedente local de un Chaccu contemporáneo. Luego de una década de pruebas, se inició un proceso ininterrumpido donde las comunidades, el Estado y las empresas, negocian y diseñan el aprovechamiento de este recurso, en un marco estricto de conservación de la especie. 

A más de dos décadas de la reedición de los Chaccus en tierra jujeña, Bichos de Campo reunió la opinión de diversos actores involucrados en este proceso para conocer las problemáticas y fortalezas existentes y saber cómo se proyecta el uso y conservación de la vicuña para este 2026.

Son de la partida el investigador del INTA Abra Pampa, el agrónomo Hugo Lamas, quien trabaja en la temática desde 1995 y se doctoró con una tesis que refleja las complejidades de la cadena de comercialización de esta fibra; Gregorio Vicente, representante de las Comunidades Andinas Manejadoras de Vicuña (CAMVI), que agrupa a 60 productores directos de los cinco departamentos puneños de Jujuy, y a Ana Rodríguez, secretaria de Biodiversidad y Desarrollo Sustentable jujeña. Lamentablemente decidieron no responder los representantes de las empresas comercializadoras.

Hugo Lamas, investigador del INTA EEA Abra Pampa especializado en vicuñas

Para ponernos en contexto Lamas resume el devenir de los Chaccus en Jujuy recordando que “luego de las primeras experiencias y con la creación de las Comunidades Manejadoras de Vicuñas (CAMVI), el gobierno fue tomando el tema como política de desarrollo”.

Así, “este sistema comienza a crecer desde aquellos primeros 80 kilos de fibra que se obtuvieron hasta el presente, alcanzando hoy los 600/800 kilos de producción anual. Además, ya son 16 las comunidades involucradas, que realizan cerca de 40 Chaccus por temporada”.

“El modelo ha mostrado un crecimiento muy importante. Sin embargo, hay que analizar bien estos índices como indicadores de éxito, algo que no suele pasar en los informes de las reuniones de la Convención de la Vicuña, donde se presta atención, fundamentalmente, a la cantidad de animales capturados y esquilados, kilos de fibra obtenidos, por encima de la calidad obtenida”.

El largo proceso que vivieron 15 comunidades andinas que aprendieron a encerrar y esquilar a las vicuñas, y pudieron concretar la primera exportación de esa cotizada fibra a Italia

Según los entrevistados en Jujuy existen muchas fortalezas distintivas, siendo una de las más importantes la organización comunitaria y la gobernanza del sistema. Ana Rodríguez comenta que para ello se promulgó una ley del Plan de Conservación y Manejo Sustentable de la Vicuña en Silvestría (5634) y su decreto reglamentario 5175, del año 2014, que da marco a todo esto.

“Lo más importante es este estilo de gobernanza es que incorpora a las comunidades manejadoras de vicuña, que son las que se encargan de la esquila y de la protección de ellas en el territorio y son beneficiarias directas de ese trabajo. Nosotros, como gobierno provincial fiscalizamos y realizamos políticas en pos de su conservación. Pero también hay otros actores como el CITES, el INTA de Abra Pampa, los municipios que también están abocados a la recuperación de la vicuña”, describió.

Y añadió: “Hay una relación amigable entre el gobierno, las instituciones que se encuentran en el territorio y las propias comunidades, lo que permite que, anualmente, se organice todo lo que va a ser el año vicuñero”.

Ana Rodríguez, secretaria de Biodiversidad y Desarrollo Sustentable de Jujuy

Sobre esto Gregorio refuerza: “Nosotros nos organizamos como comunidades, pero también nos logramos conocer con diferentes instituciones. Nos organizamos con esta gente para poder trabajar en conjunto aquí en la Puna”.

Para el profesional del INTA Abra Pampa, “la principal fortaleza es la organización muy grande que existe y que hoy se refleja en el equipamiento que se dispone, la experiencia, infraestructura de captura, los recursos humanos formados y el nivel de gestión o de gerenciamiento alcanzado. Y todo fue posible gracias a la organización”.

Pero alerta que “no sería bueno debilitar los niveles organizativos alcanzados, en este caso el de la CAMVI, por más argumentos que se esgriman actualmente, como que se puede vender mejor si cada uno lo hace por separado”. El alto valor de la fibra refuerza esas hipótesis individualistas.

Refuerza Rodríguez: “Este proceso de gobernanza es fundamental para poder llevar adelante no solamente la esquila de la vicuña, que anualmente vamos sumando, sino también disminuir una de las problemáticas más acuciantes que tenemos dentro de la provincia, que es la caza de vicuña”. 

La caza furtiva de la vicuña es señalada por los entrevistados como el problema más importante. El representante de la CAMVI comenta que “nosotros siempre sufrimos la caza furtiva. Nos reunimos con las fuerzas de seguridad, pero no se logra cubrir la Puna. Las instituciones dicen que no tienen suficiente personal, que no salen todos los días, y el cazador siempre está presente y logra aprovecharse antes que nosotros hagamos los Chaccus”.

Señala la funcionaria: “Desde el 2024, reforzamos un proceso de diálogo y de concertación con el Ministerio de Seguridad y con Gendarmería. Por ahora, nos encontramos abocados todos los años al trabajo en conjunto diseñando sistemas de control”.

Más grave que contrabando de soja y coca juntos: Decomisan 65 kilos de fibra de vicuña de una esquila (¿o matanza?) clandestina

Completa Lamas que “es complejo el tema porque la Puna no solo es un lugar de matanza de animales, sino también es un lugar de tráfico de cueros y de fibra. Este es un problema que se presenta en Chile, en Bolivia, en Perú y en Argentina. El gobierno ha hecho esfuerzos para combatir esto, pero, creemos que en esto tiene que haber un acuerdo entre países y buscar el origen del problema, buscar quién adquiere esa fibra ilegal en volúmenes muy altos”.

“Esto trasciende la matanza de uno, dos o tres animalitos para generar un poquitito más de ingreso, sino se trata de bandas internacionales organizadas, que no solo se dedican a matar vicuñas, sino están relacionadas con otros delitos”, advierte.

Gregorio Vicente, representante de las Comunidades Andinas Manejadoras de Vicuña (CAMVI)

Sobre la comercialización, desde la CAMVI se comenta que “hay empresas textileras, tanto nacionales como internacionales, que necesitan de la fibra, pero no te quieren pagar un buen precio y se negocia entre el tire y el afloje. Nosotros siempre estamos teniendo relaciones con las empresas, los invitamos a una reunión para acordar precios y esa compulsa de precios se repite año a año”.

A este contexto agrega Lamas, “hoy hay otras oportunidades por la aparición de nuevos agentes de demanda. Hasta hace poco tiempo era una o dos empresas que ocasionalmente demandaban esta fibra, en un mercado monopsonio. Hoy con la aparición de nuevas empresas, ya estamos en una situación de oligopsonio, esto significa que existe mayor competencia entre ellos y que por esta competencia se producen situaciones de superación de precios, es algo que se está dando en la actualidad y las comunidades deberían verse beneficiadas”.

En relación a la comercialización, uno de los aspectos más importantes de la fibra jujeña que destacan los entrevistados es su calidad. “En primer lugar, en Jujuy, Salta y Catamarca tenemos la vicuña de color claro, que es la sureña, de la cual hay una subproducción. De la de color oscuro hay sobreproducción en otras zonas. Hay una demanda a esta fibra clara que ayuda a que el precio sea mayor”.

“Pero la calidad no solo está con el color natural de la fibra sino con el manejo que se implementa en Argentina”, comenta este agrónomo del INTA reponiendo una tensión entre cantidad y calidad.

“Aquí en Argentina se ha implementado, y Jujuy las practica, acciones que aseguran la calidad. Sabemos que la fibra de vicuña es una de las más finas del mundo, pero lo importante es el largo de mecha. En Jujuy no se esquilan animales con mecha corta ni con sarna, y esa exigencia todos la cumplen”, descirbe.

“A veces se mira con admiración lo que sucede en Perú, con diez mil kilos de fibra producida por año, pero hay que ver el detalle de la calidad”, compara.

“Otro aspecto local a destacar es el método de obtención, la esquila que se hace bajo criterios de bienestar animal, con gente capacitada por el INTA, y además se participa de un laboratorio de fibras de NOA, desde el que se monitorea la calidad de la producción. Todo este trabajo enfocado en la calidad de la fibra es lo que está manteniendo los precios”. 

El domesticador de vicuñas: El agrónomo Juan Carlos Rodríguez compró las alturas de un cerro catamarqueño para demostrar que es posible realizar una producción racional de la cotizada fibra de esa especie silvestre

Además de la calidad, otra alternativa comercial la ofrece el agregado de valor de la fibra. Sobre esto Gregorio plantea que “algunas comunidades realizan artesanías, pero los compradores no quieren pagar el precio exacto, sin contemplar que trabajar con esta fibra, hilarla, hacer prendas, es algo muy costoso. No decaemos y estamos siempre viendo cómo podemos salir para realizar la venta de las prendas”.

Sobre las perspectivas para 2026, cuando regrese la primavera y se hagan nuevamente los Chaccus, la representante de la provincia recuerda que “cada año se inicia el año vicuñero en una de las comunidades que se ofrece para la ceremonia, acompañados de Pachamama, de autoridades comunitarias y del gobernador de Jujuy, quienes están comprometidos con esta política de desarrollo”. En esa ocasión se define cuántos Chaccus se pueden realizar y se analiza el grado de avance que tienen los planes de conservación de cada comunidad.

“Este año tenemos muy buenas perspectivas porque va a ser el primer año que nuestro ministerio pueda vender el 10% de la fibra. Es un hecho histórico para nosotros, ya que podemos comenzar a ser más sustentables en relación al financiamiento de esta política pública, y fortalecer el sistema con la contratación de un veterinario, con la compra de herramientas, de vehículos, el sostenimiento de los técnicos y con esto se poder pasar de 30 Chaccus, a un promedio de 40 a 50, superando las 2700 vicuñas que se vienen esquilando”, comenta esperanzada Ana Rodríguez. 

Fuente: https://bichosdecampo.com/la-esquila-controlada-de-vicunas-en-jujuy-llego-a-la-madurez-tras-veinte-campanas-los-chaccus-lograron-elevar-diez-veces-la-produccion-de-fibra-que-queda-en-las-comunidades-andinas/

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