
La radio como forma de resistencia: En la Patagonia más recóndita, el servicio de “mensajes al poblador” le da pelea al olvido que enfrentan muchas comunidades rurales
“Luis Rojas agradece a sus amistades de Zeka y Esquel que tuvieron la gentileza de venir a verlo al hospital vecinal. Sigue mejor. No sabe cuándo será dado de alta”. Ese mensaje, escrito de p...
“Luis Rojas agradece a sus amistades de Zeka y Esquel que tuvieron la gentileza de venir a verlo al hospital vecinal. Sigue mejor. No sabe cuándo será dado de alta”. Ese mensaje, escrito de puño y letra en un pedazo de papel, y con fecha de agosto de 1973, es apenas uno de los miles que llegaron y siguen guardados en Radio Nacional Esquel desde que comenzó con su servicio de “Mensajes al poblador”, hace más de 60 años.
Aquello, que se replicó en otras radios, tanto de Chubut como de otras provincias patagónicas, puede resultar curioso y hasta pintoresco desde las grandes ciudades. Sin embargo, de lo que da cuenta realmente es de las brechas comunicacionales no saldadas, y de una forma de organización comunitaria que perdura hasta el día de hoy. Ese nudo fue al que el docente e investigador Juan Revestido decidió prestarle especial atención.
“Yo soy de Buenos Aires y estudié comunicación allí. Ya graduado empecé a viajar por el país en una casa rodante, y en Trelew sintonicé una radio de acá. Ahí di con el servicio de “mensajes al poblador” por primera vez. Era 2015. Me pareció un fenómeno súper interesante y en 2020, ya en pandemia, me di el tiempo para relevar información, recorrer la ruralidad y dar testimonios”, contó a Bichos de Campo Revestido.
“La radio AM y el servicio de mensajes a pobladores son cosas ineludibles. En todas las casas hay por lo menos un receptor de radio. Quienes no tienen ninguna otra vía de comunicación, lo que hacen es sintonizar cuatro, cinco o seis veces al día la radio, según las emisiones que tiene, y escuchan. La mayoría de las veces no hay una noticia para vos, pero puede ocurrir que la haya para un vecino y ahí juega la solidaridad vecinal”, relató el investigador a continuación.
En su libro “Los mensajes al poblador. Entre Nacional Esquel y la comunicación rural”, el comunicador trazó una cronología del servicio, y ahondó en el tipo de mensajes enviados, su estructura, y las prácticas en torno a su emisión y recepción.
“El mensaje tiene una estructura muy clara: primero el destinatario y su lugar de residencia, como para identificarla. Luego la acción, que puede ser laboral, comercial o algo personal como avisos de salud o de que se está viajando a determinado lado, y después una firma. Son ultra prioritarios para los trabajadores de la radio, hay mucha seriedad en su envío. Mientras que nosotros usamos el celular, en estos casos eso no está siempre está disponible por lo que pueden ser mensajes de vida o muerte”, explicó Revestido.
Y ejemplificó: “Dos años atrás, cuando asume el nuevo gobierno, se restringieron las salidas del servicio durante el fin de semana. ¿Qué pasó? Cayó una tormenta tremenda en la Patagonia en un fin de semana largo. Las familias que dependían de la información sobre el estado de las rutas, y de los mensajes que les mandaban para que no salieran, no los recibieron. Finalmente, una persona falleció en Santa Cruz porque no sabía cuándo iba a terminar el temporal y salió a la ruta”.
-¿Cuándo y cómo nace el servicio?- le preguntamos.
-En Esquel la radio nace en 1961 y en pocos meses representó un boom porque era la única que llegaba a la ruralidad. Radio Nacional Esquel cubre unos 200 a 300 kilómetros. Hasta ese momento, vos te comunicabas por carta o telegrama y eso podía tardar días. Contaba una señora que trabajaba en la radio que a veces se comunicaba la muerte de alguien y la familia llegaba con el muerto ya enterrado. Ahí es que a alguien se le ocurre pedirle a la radio que le pase un mensaje. Eso generó tensión con Correos y Telégrafos, el ente gubernamental que controlaba los correos y las radios, porque les sacaba dinero. Pero finalmente esto se instaló como servicio gratuito. En otros lugares, donde las emisoras nacieron con un tinte más comercial, el mensaje se cobra. Aunque no al poblador rural sino al de la ciudad.
-¿Esto facilitó una comunicación más inmediata o seguía habiendo demoras? Pensando sobre todo en aquellos que debían moverse a la ciudad.
-Si no tenés previsto venir, muchas veces otro vecino que va a la ciudad lleva los mensajes de varios en papel. Eso es muy común. Se puede demorar, es verdad. Pero si hay algo que siempre caracterizó a este servicio es que no falla, no se interrumpe.
-¿Existe algún estudio o relevamiento de las personas que se encuentran faltas de estos sistemas de comunicación?
-Es complejo de estimar. En otra investigación que publiqué en la Revista Avatares, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, lo que hice fue una distinción entre la ruralidad agrupada y la no agrupada. Las primeras refieren a nodos urbanos de 300 a 400 habitantes, como Colan Conhue. Cuando yo fui allí, el jefe comunal me llevó a lo que para ellos es la ruralidad, yo me sorprendí. Esas son las zonas desagrupadas. Ahí estás a campo abierto y tenés familias a quizás diez kilómetros entre sí. Son parajes o casas aisladas. Ahí es difícil que llegue la señal de celular. Y por más que haya 20 kilómetros entre esas casas y Colan Conhue, es más sencillo usar la radio. Había una locutora muy conocida de la radio que decía que para ellos era como una telenovela.
Sin embargo, a continuación señaló: “La realidad es que detrás hay una situación de vulnerabilidad de derechos en cuanto a la comunicación. Esa persona tiene que exponer su intimidad ante una audiencia indefinida. Esto muestra una situación de rebusque para resolver en un contexto vulnerable”.
-¿Y cómo se manejan frente a esa pérdida de intimidad?
-Por ejemplo, uno de los mensajes que se hizo cada vez más famoso en los últimos años es “A las tres de la tarde, que salga la señal”. ¿Qué quiere decir eso? Que como cerca de su casa, arriba de un cerro, hay señal de celular, esa persona a las tres de la tarde tiene que ir con el celular hasta ahí arriba, porque la van a llamar. Después existen otros mensajes que son más encriptados. Uno que es muy común es “Se le envía en el colectivo de las seis de la tarde lo convenido”. Y lo convenido forma parte de una conversación previa.
-No me imagino cómo debe ser anunciar un embarazo.
-El tema de los embarazos se relata con mucho orgullo. Son situaciones alegres. Uno de los pobladores que yo entrevistaba, que me pareció sumamente interesante su síntesis, decía que si vos tenés a un familiar que está en un hospital y no recibís ninguna noticia, es bárbaro. Quiere decir que son buenas noticias, que la persona sigue viva.
-¿Qué tipo de personas son las que usan este servicio?
-Mayoritariamente gente adulta. Los niños, niñas y adolescentes no mandan mensajes, por lo que ya tampoco son destinatarios de los mensajes.
-Y la posibilidad de tener una radio en tu casa, ¿se vive como otra posible desigualdad? Por el hecho de tener recursos para comprarla o no.
-Lo que aparece es un fenómeno sumamente interesante, que es el de las pilas. Si estás cerca de un pueblo con un generador eléctrico, la señal de la radio se interfiere si está enchufada. Por eso muchos tienen que tener receptores a pila, y la pila se agota. Como no se va a comprar frecuentemente, en la práctica muchos solían ponerlas en la estufa a leña para calentarlas un poco y que duren más. Otros solo prenden en el horario puntual para ahorrar. En Piedra Parada, a unos 170 kilómetros de Esquel, en el horario de los mensajes se interrumpían hasta las clases. Todos se ponían alrededor de la radio, se escuchaba a ver si alguna familia recibía algo, y arrancaban de vuelta.
-¿Qué otras emisoras hacen esto a parte de Radio Nacional?
-En Trelew tenés LU 20, que es una radio de carácter comercial que transmite a unos 400 kilómetros a la redonda. Más al sur tenés a Comodoro Rivadavia. Ahí el servicio lo llaman “Las Gauchaditas”. Lo mismo en Santa Cruz, tenés en Puerto Deseado, en Río Gallegos. Pensalo como polos de cobertura.
-Mencionabas que con el cambio de gobierno el servicio de Radio Nacional Esquel se achicó. ¿Cómo sigue hoy?
-Hoy en día no hay posibilidad de que los fines de semana se emitan los mensajes al poblador. Por lo tanto, de lunes a viernes la gente se conecta, y el sábado y domingo, quien no tiene otra vía de comunicación, queda incomunicada lamentablemente. El otro punto, al margen de esto, es que se redujo el tiempo de producción local. Tenés cada vez menos cantidad de programas de producción local con una identidad regional bien marcada. Antes había dos emisoras con doble programación, la FM que retransmite Buenos Aires y la AM. El otro día yo la sintonizaba y me imaginaba lo que debe ser para alguien de un paraje escuchar cómo viene la panamericana.
-¿Cómo vivieron eso los trabajadores de la radio y los pobladores?
-Hubo enojo entre los laburantes pero también resignación. La realidad es que, como viven así desde hace décadas, no les queda otra que resignarse. No le corresponde a la radio hacer esto, no es su misión. Históricamente los oyentes se la apropiaron, la resignificaron, y le dieron un sentido diferente al de las grandes ciudades. Eso está bien, pero hoy en día el Estado Nacional debiera garantizar derechos que están establecidos por normativas, por leyes, por la Constitución Nacional.
-No están garantizados derechos básicos en este momento.
-Hoy por hoy no está garantizada la comunicación en condiciones de equidad, calidad y asequibilidad. Por lo tanto, eso te marca una brecha en el acceso a la comunicación. En la investigación que te comentaba, yo marco que Chubut era la tercera provincia más lenta del país en velocidad de bajada de Internet. Eso ubica a las poblaciones en franca desventaja. Entonces, ¿qué pasa? Quienes tienen un campo ya no lo quieren laburar más porque las condiciones no son las adecuadas, y lo abandonan. La gente que lo venía trabajando es grande y se jubila. Y una de las cuestiones que yo relevé en ese momento es que los campos van quedando vacíos. Ahí tenés una brecha que es potenciada por las desigualdades en las condiciones de comunicación.
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Revestido publicó su libro durante el aniversario 60 de la Radio Nacional Esquel. Para publicitarlo, elaboró un video en el que compartió la opinión de algunos oyentes y usuarios de “Mensajes al poblador”. Estas fueran algunas de las frases que compartió:
“Radio Nacional es todo para nosotros”. “Sin la Radio Nacional no somos nada”. “Es la compañía que tenemos”. “Vos estás solo y prendes la radio y ya no estás más solo”. “Uno acá está aislado de todo, pero siempre hay personas que se acuerdan de uno y te mandan un saludo, uno se siente contento porque lo tienen en cuenta”. “Es más que una compañía, es como de la familia realmente”. “Los mensajes al poblador para mí son lo más grande de la radio”.
“Elegí no poner rostros de pobladores porque en la radio no ven rostros. Me enfoqué en sus voces”, concluyó.