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Lapacho Rosa: Valeria Nahirñak cuenta la historia de la yerba misionera que nació al abrigo de un árbol y promueve una producción natural y de calidad

Desde la localidad de Apóstoles, al sur de la provincia de Misiones, el establecimiento San Nicolás construye su camino en la producción yerbatera con una propuesta basada en la calidad, el mane...

Lapacho Rosa: Valeria Nahirñak cuenta la historia de la yerba misionera que nació al abrigo de un árbol y promueve una producción natural y de calidad

Desde la localidad de Apóstoles, al sur de la provincia de Misiones, el establecimiento San Nicolás construye su camino en la producción yerbatera con una propuesta basada en la calidad, el mane...

Desde la localidad de Apóstoles, al sur de la provincia de Misiones, el establecimiento San Nicolás construye su camino en la producción yerbatera con una propuesta basada en la calidad, el manejo natural de los yerbales y la promoción del vínculo directo con el consumidor. Detrás de esta iniciativa se encuentra Valeria Nahirñak, propietaria y gerente de la empresa familiar que, tras años de trabajo, logró consolidar su propia marca: Lapacho Rosa.

El establecimiento San Nicolás comenzó su actividad hace varios años con un secadero, dedicándose exclusivamente a la producción de yerba mate canchada para pequeños productores y otras empresas del sector. Sin embargo, con el tiempo surgió el desafío de integrar la producción y poder llegar al mercado con un producto envasado.

“Hace aproximadamente diez años se empezó a soñar con tener una marca propia, armar un molino y poder envasar nuestra propia yerba. Finalmente, desde el año 2022 estamos vendiendo yerba empaquetada bajo nuestra marca, Lapacho Rosa”, explicó Nahirñak en diálogo con Bichos de Campo.

El origen del nombre también refleja la identidad del establecimiento. La inspiración surgió del mismo paisaje del yerbal que rodea a la empresa. Allí, desde hace más de cuatro décadas, permanece un ejemplar de lapacho que no pudo ser derribado cuando se preparaba el terreno para el cultivo de yerba mate.

“Ese árbol quedó en el medio del yerbal y forma un paisaje divino. Todo verde y, cuando florece, se llena de flores rosas. De ese árbol surge nuestro nombre, Lapacho Rosa”, relató. La historia sumó además una coincidencia especial: la marca fue aprobada el 30 de noviembre, Día Nacional del Mate, un hecho que reforzó aún más la identidad del proyecto.

Lapacho Rosa se lanzó al mercado en enero de 2022 con su primera presentación tradicional en paquete de 500 gramos. Con el tiempo, la marca fue ampliando su oferta ya que luego incorporaron una versión para tereré, con molienda más gruesa, y posteriormente, sumaron una yerba despalada.

Actualmente, estas tres variedades conforman la línea comercial, que se distribuye principalmente de manera directa desde el establecimiento y a través de redes sociales, llegando a consumidores de todo el país, sin presencia en góndolas de cadenas de supermercados. “Trabajamos en volúmenes acotados para cuidar la calidad del producto, especialmente el estacionamiento natural”, definió la productora.

Uno de los rasgos distintivos de Lapacho Rosa es el manejo natural de los yerbales. Según explicó Nahirñak, no utilizan productos químicos y priorizan prácticas sustentables. “El abono que usamos proviene de los restos del propio proceso productivo: carbonilla, restos de leña y material vegetal. Con eso armamos compost que luego vuelve al suelo”, señaló. Un objetivo a futuro de la empresa es alcanzar la certificación agroecológica para su producción.

La materia prima proviene tanto de yerbales propios como de pequeños productores de la zona de Apóstoles. Además, el establecimiento brinda servicios de secanza y elaboración de yerba canchada para terceros en la zona.

Otro eje de crecimiento ha sido la incorporación incipiente del turismo rural, impulsado junto a la propuesta Cachapé Viajero (un proyecto local que articula turismo y producción en la región). Esta iniciativa permite a los visitantes conocer el proceso completo de elaboración de la yerba mate. “Es muy lindo cuando la gente ve el proceso en vivo y entiende cuánto tiempo lleva llegar al paquete. Cuando conocen el trabajo que hay detrás, valoran mucho más el producto”, expresó Nahirñak.

La participación en eventos como Matear, Caminos y Sabores y Expomate también contribuyó al posicionamiento de la marca. Allí, el contacto directo con el público y las degustaciones permitieron ampliar el reconocimiento y fortalecer el crecimiento de boca en boca. “Hoy las redes sociales también ayudan mucho a la visibilidad y al contacto con el consumidor”, agregó.

En un contexto complejo para toda la cadena yerbatera, desde Lapacho Rosa destacan la importancia de continuar promoviendo el valor y el trabajo que involucra lograr el producto. “El principal objetivo es seguir adelante, no aflojar y mostrarle a la gente todo el trabajo que hay detrás de un paquete de yerba. Tenemos que valorar la producción nacional y el esfuerzo de toda la cadena”, concluyó Nahirñak.

Fuente: https://bichosdecampo.com/lapacho-rosa-valeria-nahirnak-cuenta-la-historia-de-la-yerba-misionera-que-nacio-al-abrigo-de-un-arbol-y-promueve-una-produccion-natural-y-de-calidad/

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