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Las grandes aceiteras se lanzan en contra de las plantas de biodiesel que tras 20 años de tener un mercado cautivo no pudieron fabricar su propia materia prima

La soja se exprime para sacarle cerca del 25% de aceite. Con ese aceite se puede elaborar a su vez un biocombustible, el biodiésel, que se combina a la perfección con el gasoil de origen fósil. ...

Las grandes aceiteras se lanzan en contra de las plantas de biodiesel que tras 20 años de tener un mercado cautivo no pudieron fabricar su propia materia prima

La soja se exprime para sacarle cerca del 25% de aceite. Con ese aceite se puede elaborar a su vez un biocombustible, el biodiésel, que se combina a la perfección con el gasoil de origen fósil. ...

La soja se exprime para sacarle cerca del 25% de aceite. Con ese aceite se puede elaborar a su vez un biocombustible, el biodiésel, que se combina a la perfección con el gasoil de origen fósil. Es eso lo que sucede de hecho desde 2006, con un “corte obligatorio” para las petroleras, que llegó a ser del 10% y hoy es un poco menos.

¿Quién provee ese combustible renovable, de origen vegetal, a las empresas petroleras? Es la principal pregunta en torno al debate que comenzó en el Senado nacional para actualizar la Ley de Biocombustibles. En su primera versión de 2006 y también en la actualización de 2021, se establecía que debían ser empresas pymes y compuestas por productores agropecuarios. Algunas podían producir su propia materia prima y otras podían comprar el aceite de soja para continuar con el proceso.

En este formidable negocio del corte obligatorio la ley originaria vigente en la Argentina siempre prohibió expresamente la participación de las grandes empresas agroexportadoras aceiteras, que muelen la soja para exportar tanto el aceite como la harina, el residuo del proceso, principal producto exportable de la Argentina.

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De todos modos, la mayoría de estos grupos realizaron grandes inversiones en levantar plantas para fabricar biodiésel. Lo hicieron pensando en hacer un gran negocio de exportación y no en cubrir el corte para el mercado interno, cosa que tenían prohibida porque la idea original era privilegiar a los actores supuestamente más pequeños. Pero el negocio de exportación se frustró bastante rápido, porque el biodiésel de origen argentino fue acusado de cometer dúmping en diversos mercados, que fue perdiendo.

Desde hace un tiempo, y sobre todo ahora que a instancias del gobierno de Javier Milei ha reabierto el debate basado en un proyecto de ley que lleva la firma de Patricia Bullrich. el sector agroexportador insiste en que debe liberarse el cepo en biocombustibles, para permitirles de algún modo competir también en el mercado doméstico. Tienen una gran capacidad instalada que está ociosa y muchas veces resulta mejor negocio vender biodiésel para el corte del gasoil que exportar aceite de soja.

Obviamente los exportadores siempre encontraron enfrente de su anhelo la resistencia de las Pymes, algunas de las cuales ciertamente dejaron de serlo con el correr de los años. Lo cierto es que unca lograron su objetivo.

Esta noche de domingo, a través de diferentes canales, la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), lanzó una carga de artillería pesada contra ese sector que abastece de biodiésel el mercado doméstico. Y planteó su apoyo explícito al proyecto de Ley de Bullrich, que les permitiría también la competencia en este mercado.

Argentina produce alrededor de 8,5 millones de toneladas de aceite de soja por año. Las pymes de biodiesel consumen cerca de 650 mil toneladas anuales. Es decir: con apenas un mes y medio de producción nacional de aceite de soja se cubre todo el consumo anual de ese segmento.… pic.twitter.com/fvQpI5Qne8

— Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) (@CamaraAceites) May 31, 2026

En su presentación, las agroexportadoras recordó que la Argentina produce alrededor de 8,5 millones de toneladas de aceite de soja por año, y que de ese volumen “las pymes de biodiesel consumen cerca de 650 mil toneladas anuales. Es decir: con apenas un mes y medio de producción nacional de aceite de soja se cubre todo el consumo anual de ese segmento”.

“Entonces, si aceite hay, la pregunta es otra: ¿Por qué después de 20 años de un mercado cerrado y sin competencia muchas plantas de biodiesel no invirtieron para producir su propio aceite?”, es el provocador mensaje de Ciara-CEC, que arroja el dato preciso de que en el país hay “28 plantas de biodiesel no tienen inversiones en producción de aceite de soja”, mientras que en el sentido opuesto existen “358 plantas activas de aceite de soja, distribuidas en 8 provincias, y una capacidad instalada nacional de 70 millones de toneladas entre molienda y extrusión”, que están fuera del negocio del corte.

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“Si después de casi dos décadas de protección regulatoria muchas plantas siguen sin invertir para producir su propio insumo principal, esa falta de vocación de crecimiento termina siendo una negación de aquel principio original”, plantearon los exportadores, aludiendo a que la industria local se estancó debido a la existencia de un mercado cautivo.

Para Ciara-CEC, “cuando los mercados se cierran o el comercio se distorsiona, se vuelve más difícil sostener inversiones, escala productiva y desarrollo exportador”.

Fuente: https://bichosdecampo.com/las-grandes-aceiteras-se-lanzan-en-contra-de-las-plantas-de-biodiesel-que-tras-20-anos-de-tener-un-mercado-cautivo-no-pudieron-fabricar-su-propia-materia-prima/

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