Las inundaciones golpean a otra economía regional: La apicultura del norte santafesino entra en una etapa crítica por los campos anegados
Mientras buena parte del norte de Santa Fe sigue intentando absorber el impacto de las lluvias extraordinarias de las últimas semanas, otra producción estratégica del interior empieza a sentir c...
Mientras buena parte del norte de Santa Fe sigue intentando absorber el impacto de las lluvias extraordinarias de las últimas semanas, otra producción estratégica del interior empieza a sentir con fuerza las consecuencias de los excesos hídricos. Esta vez el problema alcanza a la apicultura, una actividad muchas veces relegada dentro del mapa agropecuario, pero clave para la economía regional y para el sostenimiento ambiental de vastas zonas productivas.
En departamentos del norte provincial, especialmente en áreas como Malabrigo, Villa Minetti, Reconquista, Tostado y parte del límite con Santiago del Estero, los apicultores enfrentan una dificultad que puede resultar tan grave como la pérdida directa de colmenas, que es la imposibilidad de llegar hasta los apiarios para realizar tareas esenciales en un momento sensible del ciclo productivo.
Según indicó en un comunicado de prensa la cooperativa Cosar, ubicada en las cercanías de Sauce Viejo, las precipitaciones acumuladas durante abril dejaron caminos rurales bajo agua, lotes completamente anegados y sectores donde el barro volvió imposible cualquier ingreso con vehículos.
Aunque hasta el momento no se registran mortandades masivas de colmenas, la preocupación crece porque muchas unidades productivas quedaron aisladas justo cuando comienza una etapa en la que las abejas necesitan mayor seguimiento sanitario y nutricional para atravesar el ingreso al invierno.
Desde Malabrigo, el productor apícola Luis Cuevas resumió el problema con crudeza. “Si bien aún no se registraron pérdidas de colmenas, el problema es que no podemos ingresar a los apiarios. Está todo rodeado de agua o con mucho barro, los caminos están cortados”, explicó.
En su caso particular, mantiene unas 130 colmenas instaladas en una zona hoy comprometida por el agua. “Tengo mis colmenas en caballetes altos y por ahora el agua no les entró, pero la preocupación es poder entrar a alimentarlas. Si sigue lloviendo, se puede complicar”, advirtió.
Lo que más inquieta a los productores es que no se trata de un evento habitual para la región. “Toda el agua viene de Villa Minetti y de los Bajos Submeridionales. Nunca vivimos una situación así en esta zona de Malabrigo”, señaló Cuevas, reflejando una preocupación que se repite entre apicultores del norte santafesino.
Desde la cooperativa apícola, Juan Dukart, integrante del área técnica, sostuvo que todavía es prematuro medir el impacto total porque muchas explotaciones siguen inaccesibles. “En esas zonas el panorama es más complicado y todavía no se puede dimensionar el daño real hasta poder ingresar a los apiarios”, indicó sobre las zonas más afectadas del norte provincial y del sur santiagueño.
El problema de fondo no es solamente el agua acumulada, sino el momento del año en que ocurre. La apicultura entra ahora en una fase donde cada intervención del productor resulta determinante para la supervivencia de las colmenas durante los meses fríos. “No poder ingresar a los apiarios nos impide realizar alimentación, tratamientos sanitarios y controles”, explicó Dukart.
A medida que bajan las temperaturas y se acortan los días, las abejas reducen naturalmente su actividad, lo que vuelve más delicado cualquier atraso en el manejo. “Estamos entrando en una etapa donde los días son más cortos, hay menos evaporación y la abeja sale menos. Si no se puede asistir a las colmenas, los problemas se agravan”, agregó.
Frente a ese escenario, los técnicos recomiendan sostener como prioridad el acceso a los apiarios, incluso a pie si fuera necesario, para garantizar alimentación de emergencia mediante azúcar seca o caramelo, avanzar con tratamientos sanitarios cuando sea posible y verificar el nivel de reservas energéticas de cada colmena.
“El principal objetivo ahora es sostener las unidades productivas. La cosecha fue de buena a muy buena, pero hay que poder conservar las colmenas”, resumió Dukart.