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Los dilemas de la agronomía: Juan Pablo Ioele considera que la presión sobre un profesional que tiene a cargo miles de hectáreas desata la tentación de aplicar “por las dudas”

A Juan Pablo Ioele le tocó asesorar 83.600 hectáreas repartidas por el país para un inmenso pool de siembra. Eran años complicados desde lo climático debido a una gran sequía y en esa escala ...

Los dilemas de la agronomía: Juan Pablo Ioele considera que la presión sobre un profesional que tiene a cargo miles de hectáreas desata la tentación de aplicar “por las dudas”

A Juan Pablo Ioele le tocó asesorar 83.600 hectáreas repartidas por el país para un inmenso pool de siembra. Eran años complicados desde lo climático debido a una gran sequía y en esa escala ...

A Juan Pablo Ioele le tocó asesorar 83.600 hectáreas repartidas por el país para un inmenso pool de siembra. Eran años complicados desde lo climático debido a una gran sequía y en esa escala aprendió de los cultivos y de sus propios errores. Por eso, cuando Bichos de Campo le preguntó si había agrónomos que aplicaban recetas agronómicas o productos “por las dudas”, llevó la conversación a un asunto bastante terrenal en esta profesión. ¿A cuántos lotes puede llegar un tipo antes de que se le termine el día? Es decir, ¿cuántas hectáreas como máximo puede tener a cargo un profesional para poder realizar una buena agronomía?

“En ese mucho abarcar, a veces apretás poco”, reconoció el ingeniero agrónomo, dando cuenta de que muchos profesionales terminan las extensas jornadas habiendo podido concentrase en una muy pequeña porción de los campos que tienen a su cargo.

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Ioele entonces razona: Si la recorrida es larga y el técnico no llega a mirar todo lo que debe mirar, porque lo excede, aparece la tentación de cubrirse. Para Ioele, ahí está una de las explicaciones de por qué se llegó a recomendar un insecticida sin tener claro si hacía falta, o un herbicida para ver qué pasaba.

La entrevista ocurrió en el Congreso Internacional del Maíz, realizado en Córdoba, donde Ioele tuvo a cargo la coordinación técnica. Para armar el programa hizo algo que conoce de los dos lados del mostrador, porque además de asesorar también produce. Se puso a repasar las preguntas que se hace cada vez que empieza una campaña.

“Cuando vos hacés un cultivo en secano, lo principal es el agua. Siempre decimos lo mismo. Lo segundo, el agua. Lo tercero, el agua”, se rió. Después vienen la fecha de siembra, la fertilización y la densidad. Y con el cultivo en marcha toca decidir qué hacer con las malezas, las enfermedades y los insectos. Allí es donde a veces le juega en contra a los agrónomos la falta de tiempo necesario para monitorear bien todos los lotes.

Mirá la entrevista:

Antes de que Juan Pablo llegara a la facultad, en su casa ya había una ingeniera agrónoma. Su madre, Liliana Margarita, fue la primera mujer en egresar de Agronomía en Rosario y estuvo largo tiempo vinculada con esa casa de estudios. Él jugaba al fútbol y había terminado el secundario sin saber bien qué estudiar, pero recogió esa influencia y se anotó en la Facultad de Zavalla. Todavía recuerda una frase que le lanzó su madre para provocarlo a tomar una decisión. “Al final no estudiaste nada de verdad”, le dijo, invitándolo a cursar la carrera de Agronomía.

La química, la física y la matemática le costaron, pero el oficio le terminó gustando. Ioele fue asesor CREA, trabajó con trigo y maíz en el INTA y hasta pasó por Cambio Rural. También coordinó el módulo periurbano del INTA Marcos Juárez.

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Entre un pool que sembraba en varias provincias y un lote pegado a una ciudad cordobesa hay preguntas que cambian, incluso si en los dos lugares se hace el mismo cultivo. “El replanteo existe siempre, desde la productividad, desde la sustentabilidad, desde cómo lo hago”, dijo.

Es que Ioele se toma en serio el objetivo de quien lo contrata. Y cuando explica qué entiende por hacer bien ese trabajo, mete en la misma cuenta la productividad, la relación con la gente y el ambiente.

Confía este agrónomo en que hoy hay más herramientas para resolver esa tensión. Puso el ejemplo de un lote donde, después de monitorear y marcar los sectores que requieren tratamiento, se puede usar un dron para aplicar solo ahí, ahorrando cientos de litros de herbicidas.

Dijo que, en su caso, la tranquilidad de saber qué está haciendo bien las cosas se la da el “tratar de ser buena gente”, con los demás y con el ambiente.

Fuente: https://bichosdecampo.com/los-dilemas-de-la-agronomia-juan-pablo-ioele-considera-que-la-presion-sobre-un-profesional-que-tiene-a-cargo-miles-de-hectareas-desata-la-tentacion-de-aplicar-por-las-dudas/

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