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“Mi viejo implantó las 22 hectáreas con frutas y yo ahora estoy encargado de ir arrancando”: La feroz síntesis de dos generaciones dedicadas a la chacra en el Valle Medio de Río Negro

La historia de Mauricio Cirillo, un productor muy reconocido de Luis Beltrán, en el Valle Medio de Río Negro, es la de muchos de sus pares: ellos heredaron chacras pequeñas y medianas repletas d...

“Mi viejo implantó las 22 hectáreas con frutas y yo ahora estoy encargado de ir arrancando”: La feroz síntesis de dos generaciones dedicadas a la chacra en el Valle Medio de Río Negro

La historia de Mauricio Cirillo, un productor muy reconocido de Luis Beltrán, en el Valle Medio de Río Negro, es la de muchos de sus pares: ellos heredaron chacras pequeñas y medianas repletas d...

La historia de Mauricio Cirillo, un productor muy reconocido de Luis Beltrán, en el Valle Medio de Río Negro, es la de muchos de sus pares: ellos heredaron chacras pequeñas y medianas repletas de frutales que, muchos años después, son antieconómicos y no alcanzan para permanecer. Por eso Mauricio forma parte de la generación que debió enfrentarse con la decisión más dolorosa: arrancar esas plantas de sus chacras para buscar opciones más razonables.

Solo los que vivieron ese momento son capaces de entender cuánto dolor se siente,

Cirillo contó a Bichos de Campo como fueron las cosas en una síntesis muy apretada pero cargada de emociones. Su padre trabajaba en la construcción en Buenos Aires, donde él nació. Pero conoció la isla del Valle Medio de Río Negro y decidió invertir todo en una chacra de 22 hectáreas (la unidad media en esta zona), donde implantó todo tipo de frutales, en especial peras y manzanas. Mauricio creció allí y siguió sus pasos: se hizo productor.

-¿Cuándo fue que empezó a retroceder aquel modelo frutícola? ¿Te acordás?- le preguntamos.

-Siempre estás esperando el próximo año, ¿viste? El próximo año va a ser mejor. Pero bueno, se van pasando los años y y nunca llegaba. Por ahí había un año que mejoraba un poco, pero hasta ahí. Nunca había un año en el que vos podés empezar de nuevo. Así  que mi viejo terminó plantando las 20 y pico hectáreas. Y bueno, yo ahora estoy encargado de ir arrancando.

“Es una pena, pero llegó un momento que tenés que decir basta”.

Mirá la entrevista completa:

-Debe ser terrible tener que arrancar un cuadro de frutales…

-Sí, porque los viste crecer y uno lo va llevando adentro Yo no sé si tanto para mi, más para mi viejo. Él también lo vivió eso de comenzar a arrancar.  Uno todavía es joven y puede seguir, puedes cambiar, pero mi viejo, ¿viste?

Cirillo trabaja activamente ahora en la cooperadora que maneja el Campo Experimental de Luis Beltrán, y donde investigan nuevas opciones productivas para los productores que tuvieron que pasar por ese mla trago de reconvertir sus viejas plantaciones. Como muchos otros, ellos en su chacra viraron hacia la producción de forrajes (básicamente alfalfa) y tienen algo de ganadería.

“Vamos haciendo lo que se puede por ahí. Yo estoy haciendo pastura y algo de animales. Después podés hacer otra siembra. Por ahí podés sembrar cebolla, otras cosas, pero yo no las hago. En realidad, yo me fui armando con las herramientas para la pastura, para hacer rollo. Alfalfa, básicamente o por ahí podés poner una avena, cebada.

-Ahora la lógica es salir de cultivos que te ocupan el predio durante muchos muchos años para ir a cultivos anuales.

-Claro, sería esa la idea.

-¿Menos riesgo?

-Menos riesgo. Menos riesgo en todo, en el clima, porque tenemos muchos riesgos, una piedra, una helada. Menos gente trabajando, que es menos riesgo. Queda feo decirlo, pero sí.

Fuente: https://bichosdecampo.com/mi-viejo-implanto-las-22-hectareas-con-frutas-y-yo-ahora-estoy-encargado-de-ir-arrancando-la-feroz-sintesis-de-dos-generaciones-dedicadas-a-la-chacra-en-el-valle-medio-de-rio-negro/

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