
Muy buenas preñeces, retención de vientres e interés por terneras para madres aseguran una mayor oferta de terneros en 2027, concluyó el consignatario Juan Wallace tras su remate en Azul
La ganadería de cría pasa por un gran momento, y mucho se espera que eso se traduzca en inversiones que reviertan la caída del stock vacuno que se viene dando en los últimos años. El co...
La ganadería de cría pasa por un gran momento, y mucho se espera que eso se traduzca en inversiones que reviertan la caída del stock vacuno que se viene dando en los últimos años.
El consignatario Juan Wallace, de Wallace SA, explicó que hay señales claras y concretas de que se va por ese camino y en tal sentido destacó los altos niveles de preñez, interés por la retención de vientres y por la compra de terneras para hacer futuras madres.
Estas conclusiones las sacó al analizar el mercado tras el remate que dio esta semana en Azul, donde subastó 4.000 vacunos.
“El dato saliente estuvo en la condición de la hacienda y en lo que eso anticipa hacia adelante”, dijo el martillero quien puso el foco en los resultados de los tactos, que reflejan el impacto de un clima favorable y del trabajo genético que vienen haciendo los productores. “Hay muchos tactos entre el 92 y el 97%, eso es buenísimo y lleva a que haya menos vacas vacías en venta. Sin dudas el año que viene va a crecer la producción de terneros”.
Ese nivel de preñez no solo anticipa mayor oferta futura, sino que ya tiene efectos concretos en el mercado actual. “Se ven menos vacas en los remates. Cuando la vaca queda preñada, se queda en el campo”, señaló, marcando con claridad el proceso de retención que atraviesa el rodeo.
En esa misma línea, destacó un cambio que empieza a consolidarse entre los productores: “Se empezaron a ver algunos lotes de terneras que van para madre, cosa que antes no se veía. Hay gente pensando en guardarlas para entorar más adelante”. Para Wallace, esto refleja un giro en la lógica del negocio: “La gente se ha amigado con la vaca”.
El comportamiento de los precios refuerza esa lectura. A contramano de lo ocurrido con otras categorías, los valores de las vacas se mantuvieron firmes. “Hace 15 o 20 días, o incluso dos meses, los valores de la vaca preñada fueron los mismos que ahora. Y mientras tanto bajó el gordo, bajó la invernada, bajó todo… pero la vaca no bajó”, remarcó.
Incluso dentro de la categoría, se notaron diferencias claras según el destino. “Cuando aparece un lote de vacas sanas, con posibilidades de ir al campo, valen 200 o 300 pesos más que una vaca para frigorífico”, explicó. Esa brecha muestra que hay una demanda sostenida por vientres productivos, en línea con la expectativa de expansión de la cría.
En cuanto a la invernada, Wallace indicó que los valores se recuperaron respecto de la semana anterior, con subas de entre 200 y 300 pesos. “Un macho bueno de 210 o 220 kilos se movió en valores de 6.300 a 6.500 pesos, con algunos picos más altos”, detalló.
También advirtió sobre una oferta más limitada de hacienda pesada, lo que presiona los precios en ese segmento. “Hay menos oferta de animales grandes. El que los necesita está obligado a pagarlos”, sostuvo.
Los terneros de más de 280 kilos se vendieron entre 4.800 y 5.600 pesos, los de 180 a 260 kilos entre 6.500 y hasta 7.000 pesos, pero cuando se hace la cuenta del valor al bulto los más pesados terminan siendo más caros. Ahí hay dos negocios, uno es el engorde corto que se logra con la hacienda ya recriada. Por otra parte, los más livianos tienen un proceso de producción más largo y que permite el agregado de kilos aprovechando la muy buena relación pasto-carne y maíz-carne.
Aun así, explicó que la lógica del negocio sigue favoreciendo a los planteos de recría. “El 80 o 90% de lo que se compra va a recría. El ternero liviano permite agregar más kilos y hacer diferencia”, indicó, marcando que la mayoría de los compradores apunta a procesos más largos antes del engorde final.
En síntesis, el consignatario dejó una lectura consistente: altos porcentajes de preñez, menor salida de vacas, interés creciente por retener hembras y precios que acompañan esa tendencia. Un combo que, de sostenerse, anticipa un 2027 con mayor producción de terneros y una base más sólida para la cría vacuna.