
“Nosotros no contamos nuestra vida, comunicamos a través de ficción”: Los Agro Influencers han crecido y hasta llegaron al teatro, narrando el campo desde el humor
Mientras “El Ingeniero” intenta explicar con seriedad cómo se comunica sobre sustentabilidad en el agro, alguno de sus compañeros aparece con un sándwich y desacomoda la entrevista. Después...
Mientras “El Ingeniero” intenta explicar con seriedad cómo se comunica sobre sustentabilidad en el agro, alguno de sus compañeros aparece con un sándwich y desacomoda la entrevista. Después se meten con la fruta de la merienda. El hombre procura recuperar el hilo, pero las interrupciones también sirven para mostrar de qué se trata finalmente eso de Los Agro Influencers: hablar del campo con información, personajes arquetípicos y una buena dosis de humor cordobés.
Hace unos tres años comenzaron a circular por las redes y llamaron la atención de Bichos de Campo. Había actores profesionales, situaciones reconocibles para cualquiera que trabajara en el sector y una producción audiovisual que iba bastante más allá del teléfono sostenido frente a sus rostros. En diciembre de 2023, este medio ya contaba aquella aparición y la apuesta de su creador, el ingeniero agrónomo Guillermo Ciampagna, junto con su hermano Teodoro, vinculado al cine y la publicidad.
Ahora, aquel universo sumó otro escenario. El 16 de octubre pasado, Tolva, Alambre y Oruga llevaron sus personajes desde las redes al teatro, con la obra “Los Agroi Influencers: A secas”, una comedia donde propusieron un problema bastante conocido: salvar el campo de una sequía. La rareza es que la desgracia parece detenerse justo donde empieza el terreno de los vecinos. En escena están Andrés López, Leandro Nicolás y Gonzalo Dreizik, con dramaturgia de Jorge Monteagudo.
La relación con el vecino, las comparaciones inevitables entre productores y esa costumbre de mirar cómo le está yendo al de al lado fueron precisamente elementos que Ciampagna adelantó durante una nueva charla con Bichos de Campo. El salto al teatro permite desarrollar esas situaciones con más tiempo y encontrarse cara a cara con quienes ya reconocen a los personajes desde la pantalla.
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Para este grupo de actores, subirse a las tablas tiene bastante de regreso a casa. Antes del agro ya trabajaban en teatro, radio y televisión. También habían participado de “Alta Mezcla”, una ficción vinculada con la construcción en la que interpretaban a albañiles. El cambio consistió en trasladar sus recursos humorísticos a otro mundo que debían aprender a conocer.
La premisa de Los Agro Influencers es esa: unos personajes de ciudad se van al campo y se encuentran con situaciones que no comprenden. Sus errores y preguntas abren la puerta a las explicaciones que intentan brindar a través de sus reels en redes sociales, o ahore desde el teatro.
“Ellos tratan de hablar desde la ignorancia de gente de ciudad que se fue a trabajar en el campo”, explicó Ciampagna. Y marcó un cuidado que considera central: evitar que el chiste se convierta en una burla hacia los trabajadores rurales. La exageración recae sobre los recién llegados, sobre lo que desconocen y sobre sus intentos de acomodarse a ese ambiente. “Desde el no saber es mucho más fácil comunicar”, resumió.
Mirá la entrevista con interrupciones:
El elenco de los Agro Influencers reúne trayectorias bastante distintas. Según contó , Tolva tiene años de experiencia en el stand up; Alambre es abogado y tiene un restaurante de comida árabe en Córdoba; y Oruga es profesor de teatro. Ciampagna aporta su formación agronómica, su experiencia docente y su trabajo empresarial. Dentro de la ficción le corresponde, justamente, el papel de “el ingeniero”, la voz técnica a la que los otros escuchan, interrumpen o llevan hacia cualquier parte.
Detrás de esa aparente espontaneidad hay una estructura de producción. Hay guionistas, dirección, arte y sonido, además del trabajo sobre los contenidos agropecuarios. El desafío consiste en encontrar un equilibrio: que la explicación tenga sentido y que el público quiera quedarse a escucharla.
“El humor genera una emoción que permite fijar los conocimientos. Esa es la clave de todo”, sostuvo Ciampagna.
A presar de lo preparado que está todo, también durante la entrevista los actores aprovechan cualquier hueco para improvisar. Cuando El Ingeniero recuerda el mensaje de una estudiante de Agronomía que quería conocer su opinión sobre sustentabilidad, enseguida aparece un compañero para pinchar la solemnidad de la anécdota. Cuando intenta explicar el valor de los congresos como punto para la capacitación, los demás ponen sobre la mesa un atractivo más terrenal: la comida y el encuentro con amigos. En ese choque está buena parte de la gracia.
El chiste funciona porque quienes van a esas reuniones conocen ambas cosas. Se puede asistir para escuchar a un especialista y también para cruzarse con los sanguchitos.
Ciampagna recordó que el proyecto surgió con la intención de achicar la distancia entre campo y ciudad, aunque ahora describe con más precisión a quiénes les hablan.
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“Nosotros hablamos para gente de campo, no para gente de ciudad”, afirmó. Si alguien ajeno al sector se suma y aprende, bienvenido. Pero su público principal está entre quienes conocen ese mundo, trabajan en él y encuentran algo propio en las escenas.
Además, vivir en un pueblo o en una ciudad no supone estar desvinculado de la producción. Ciampagna puso como ejemplo su vida en Río Primero, donde la actividad agropecuaria atraviesa buena parte de la economía y de las conversaciones. El domicilio urbano y la pertenencia al campo pueden convivir perfectamente.
La buena respuesta del público a esta propuesta se vuelve visible en las exposiciones y congresos que se realizan en el sector y los tienen como invitados. hay abrazos, pedidos de fotos y un cariño que convierte a sus compañeros en una especie de estrellas dentro del circuito agropecuario. Pero el Ingeniero se alegró además por los mensajes de estudiantes y docentes de escuelas técnicas que utilizan los videos como material para trabajar en clase.
A la hora de explicar qué hacen, Ciampagna describe: “No somos influencers de la realidad. Nosotros no contamos nuestra vida, nosotros comunicamos a través de ficción”, planteó.
La distinción aparece también cuando se discute qué imagen del campo circula en las redes. Para él, una escena entretenida puede conseguir muchas visualizaciones sin representar cómo funciona la producción. Usó el ejemplo de los repetitivos videos de vacas que ingresan incluso a una casa: pueden divertir, pero no son reales. El Ingeneiro, entocnes, marca distancias con otros influencers.
“Es muy importante que la gente entienda qué está consumiendo”, sostuvo. Su preocupación está en la confusión entre una escena preparada para llamar la atención y una explicación sobre la realidad agropecuaria.
Los Agroinfluencers eligen presentar sus historias como ficción y construir desde allí un vínculo con el público. Sus personajes pueden no saber casi nada de agronomía, pero sus dificultades les permiten preguntar lo que otros darían por obvio, meter la pata y volver a intentar.
Después de tres años, esa fórmula les permitió sostener una comunidad y ampliar los lugares de encuentro. Primero fueron los videos; después, las exposiciones y los congresos; ahora, con una obra de teatro que está dando sus primeros pasos.
Cualquiera sea el modo, El Ingeniero seguirá intentando explicar. Tolva, Alambre y Oruga seguirán encontrando la manera de interrumpirlo.