
Para el asesor Miguel Severio, la diferenciación de la “carne a pasto” es una posibilidad concreta de mercado: Lo único que se necesita es “organizarse, planificar y ponerse a trabajar”
“En Argentina decimos que la carne es a pasto, pero el porcentaje de carne que verdaderamente es 100% a pasto es muy bajo”. Es un diagnóstico muy realista el que esboza el productor y asesor g...
“En Argentina decimos que la carne es a pasto, pero el porcentaje de carne que verdaderamente es 100% a pasto es muy bajo”. Es un diagnóstico muy realista el que esboza el productor y asesor ganadero Miguel Severio. Y es, de hecho, una de las conclusiones que dejó sobre la mesa la primera jornada dedicada a este segmento que organizó el INTA en Olavarría.
Pero ese baño de realidad viene de la mano de un pronóstico mucho más alentador, pues Severio asegura que desarrollar esa cultura es, justamente, “la oportunidad de valor que tiene la carne”. Se trata, entonces, de optar por una estrategia ofensiva.
“Hay un trabajo interesante para hacer muy cercano, sin pensar tan a largo plazo”, expresó el referente, quien junto a Bichos de Campo delimitó cuál sería la hoja de ruta a seguir.
Generalmente, al pensar en el segmento de la carne a pasto lo primero que surge es el interrogante sobre demanda. Sobre todo, interna, considerando que Argentina no tiene un circuito propio que la comercialice y, por ende, es la industria donde generalmente se “penaliza” al bovino terminado en pastizal por no tener los estándares alcanzados por el grano.
Pero Severio asegura que el trabajo debe ir a contramano: si lo que se busca es sostener la demanda, primero se necesita juntar suficiente volumen y oferta de una carne “pareja” en todo sentido.
“Lo importante es certificar, darle trazabilidad, ocuparnos de mejorar la calidad, dar continuidad, abastecimiento y cuando esto pase, el mercado va a crecer y se va a ir retroalimentando. Y creo que estos son los pasos que deberían empezar a pasar”, expresó.
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Para que eso pase, sin embargo, el asesor asegura que debe empezarse por un paso previo fundamental, el de la comunicación. Es el que, afirma, quizá hoy esté más flojo.
“Si nos juntamos todas las áreas, la cadena comercial va a tener la posibilidad de crecer de forma conjunta y no de modo individual. Habrá que organizarse, habrá que planificar y habrá que ponerse a trabajar”, señaló.
Y, en referencia a la importancia de unificar criterios entre productores, industriales y comercializadores, afirmó: “Este es un negocio de generar precio promedio, porque vender el ojo de bife y el lomo es fácil, pero hay que vender todos los cortes. Ahí es cuando el negocio se complejiza”
Con todo ello, Severio sostiene que no hay elemento alguno que no permita proyectar un futuro con carne a pasto identificada. “Yo me la imagino. Habrá que trabajar técnica y genéticamente, pero creo que eso es lograble”, destacó.
Además, reparó sobre la posibilidad que eso abriría para capturar cierta demanda global. “Es importante considerar el mercado americano, que tiene un plus de precio importante para la carne certificada. Quizá al inicio cueste, pero si hacemos un plan llegará”, concluyó.