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Pinta en mano, Marcos Wesley cuenta como convirtió un viejo galpón de caballos en una famosa cervecería de Bariloche, donde ahora también destila gin con enebro de la montaña

En Bariloche, donde el turismo muchas veces termina por opacar cualquier otra actividad, la cerveza artesanal logró hace años convertirse en una marca propia de la ciudad. Hay fábricas por todos...

Pinta en mano, Marcos Wesley cuenta como convirtió un viejo galpón de caballos en una famosa cervecería de Bariloche, donde ahora también destila gin con enebro de la montaña

En Bariloche, donde el turismo muchas veces termina por opacar cualquier otra actividad, la cerveza artesanal logró hace años convertirse en una marca propia de la ciudad. Hay fábricas por todos...

En Bariloche, donde el turismo muchas veces termina por opacar cualquier otra actividad, la cerveza artesanal logró hace años convertirse en una marca propia de la ciudad. Hay fábricas por todos lados, etiquetas conocidas y un circuito que creció al ritmo de una plaza turística que siempre demanda algo nuevo. Pero detrás de algunas de esas marcas aparecen historias donde la producción no nació en una planta industrial, sino en un establecimiento rural.

Ese es el caso de Marcos Wesley, al que en Bariloche todos conocen como “Pacu”, quien desde 2014 empezó a desarrollar una cervecería dentro del predio familiar de Tom Wesley, un apellido ligado desde hace décadas a las cabalgatas y al turismo estudiantil en la ciudad.

“Nosotros arrancamos en 2014, en el predio donde mi viejo ya tenía todo el negocio ecuestre, de las cabalgatas y de los grupos estudiantiles. Es un lugar donde, si sos argentino y te viniste de viaje de egresados a Bariloche, es muy probable que hayas pasado por ahí”, recordó.

La cervecería empezó casi de manera improvisada. El primer equipo se montó en un espacio que hasta entonces tenía otra función dentro del establecimiento.

“Le robamos el garage del camión que usa para llevar los caballos al campo. Le tuvimos que hacer otro y se lo copamos. Ahí hicimos la fábrica de cerveza”, contó Wesley al describir el origen de un proyecto que primero elaboraba para un círculo reducido y con el tiempo se transformó en una unidad productiva consolidada, al punto de convertirse hoy en una de las más famosas marcas.

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Con el crecimiento también cambió la escala del abastecimiento. La cebada malteada llega desde la provincia de Buenos Aires, mientras que el lúpulo combina producción patagónica con variedades importadas para estilos más complejos.

“Tenemos cebada malteada porque ya viene procesada. Viene de Tres Arroyos y de la zona de Bahía Blanca porque nosotros compramos a granel. El lúpulo lo tenemos acá en El Bolsón, pero para algunos estilos estamos importando bastante porque las cervezas que se toman ahora usan lúpulos que están patentados en Estados Unidos”, explicó.

Para Pacu, esa materia prima cambió el perfil mismo de la cerveza artesanal moderna. “Son lúpulos con muchísimo aceite. Es otra cosa. Muchas veces tomás una cerveza y parece que tiene maracuyá o alguna fruta adentro, y no, es directamente el lúpulo”, señaló.

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Dentro de esa búsqueda, en la cervecería también avanzaron sobre una línea elaborada únicamente con insumos nacionales. El objetivo fue construir una cerveza completamente argentina en una actividad donde gran parte de los insumos todavía dependen del exterior.

“Tenemos levaduras que vienen de Santa Fe, la cebada malteada de Buenos Aires, usamos el lúpulo de El Bolsón y con el agua nuestra hacemos una birra que es ciento por ciento argentina. Por suerte encontramos un blend que nos da una cerveza redondita, con el perfil que nos gusta a nosotros”, dijo.

La diversificación no quedó solamente en la cerveza. Después de la pandemia, la familia decidió avanzar con una pequeña destilería para producir gin aprovechando especies botánicas de la cordillera.

“Lo que es el botánico predominante en un gin es el enebro, y lo que tiene esta zona es que el enebro sale solo. Es un matorral que crece en la montaña. Nosotros no lo cosechamos, pero lo compramos acá mismo y arrancamos con eso después de la pandemia”, explicó.

Mirá la entrevista completa con Marcos “Pacu” Wesley:

Ese desarrollo derivó en varias presentaciones, desde la botella tradicional hasta versiones listas para consumo. “Hacemos gin puro, gin tonic en lata y también gin tonic en barril para tirar”, resumió Marcos.

Dentro del predio, además, la producción cervecera empezó a integrarse con la actividad original del campo. Los residuos del proceso de elaboración dejaron de ser un descarte para transformarse en parte de la alimentación de los caballos que todavía forman parte del emprendimiento turístico familiar.

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Esa lógica de aprovechar cada eslabón del mismo sistema es la que, según Wesley, terminó dándole sentido económico al proyecto.

“Logramos sumarle a la parte de las cabalgatas y a toda la estructura que ya tenía mi viejo la cerveza, un restaurante y una cervecería en el centro. Entonces generás valor agregado por todos lados. No es solo vender una lata”, explicó.

Para el productor, trabajar en Bariloche tiene una ventaja evidente en el paisaje, aunque también arrastra dificultades estructurales que en la Patagonia pesan más que en otros lugares. “Estamos lejos de los centros productivos. El problema es logístico. Mucho problema logístico. Si eso funcionara mejor, nos iría mejor”, admitió.

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Sin embargo, entiende que la propia ciudad compensa parte de esa desventaja con el movimiento constante de visitantes.

“Estamos en Bariloche, gracias a Dios. Hay mucho turismo, mucha gente dando vueltas todo el tiempo. Entonces no te digo que la rompemos, pero nos va relativamente bien. Se puede”, concluyó.

Fuente: https://bichosdecampo.com/pinta-en-mano-marcos-wesley-cuenta-como-convirtio-un-viejo-galpon-de-caballos-en-una-famosa-cerveceria-de-bariloche-donde-ahora-tambien-destila-gin-con-enebro-de-la-montana/

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