
Pollolín, la avícola más austral del mundo, espera ansiosa por la reapertura de China que paga hasta cuatro veces más que otros destinos por productos como la garra
Pollolín, la empresa avícola radicada en Cipolletti, Río Negro, enfrenta una particularidad que condiciona su negocio: es la planta de faena más austral del mundo y está lejos de las principal...
Pollolín, la empresa avícola radicada en Cipolletti, Río Negro, enfrenta una particularidad que condiciona su negocio: es la planta de faena más austral del mundo y está lejos de las principales zonas agrícolas del país lo que encarece el valor del alimento de los pollos, que es de más peso en la estructura de costos de la avicultura.
Esa ubicación, además, encarece la logística, eleva los costos laborales y obliga a invertir más para crecer. Pese a esas desventajas, la compañía mantiene resultados positivos y prepara nuevas instalaciones, con una premisa: expandirse sin comprometer la rentabilidad.
“Somos la única empresa en Río Negro y estamos alejados de todo el núcleo productivo”, explicaron Francisco Montero Maionchi y Román Jodorkowski, directivos de Pollolín. La firma faena unas 80.000 aves por día en un turno de ocho horas y proyecta elevar ese volumen a entre 90.000.
La distancia respecto de las zonas productoras de granos impacta directamente sobre los costos. Pollolín cuenta con una planta de alimento balanceado en Bahía Blanca, pero las dificultades del transporte ferroviario la obligan a trasladar buena parte de la mercadería por camión. Después debe distribuir el alimento entre sus granjas y transportar el pollo terminado hacia los centros de consumo o los puntos de salida para exportación.
A esto se suma el costo laboral, que, según sus directivos, tiene un diferencial cercano al 20% frente a otras regiones. Además, la competencia con la actividad petrolera vinculada a Vaca Muerta encarece la construcción y dificulta retener trabajadores. “Nosotros siempre les decimos a los proveedores que no somos petroleros, vendemos pollo”, graficaron.
En la industria se considera competitivo un costo de entre 1,05 y 1,10 dólares por kilo de pollo vivo. Pollolín indicó que se mueve entre 1,10 y 1,20 dólares, según la época del año, aunque sus buenos resultados productivos compensan parte de esa desventaja. Reducir la mortandad, mejorar el peso de las aves y optimizar el uso del alimento son claves para mejorar los números.
La compañía tiene en obra un complejo de cinco galpones con capacidad para 200.000 aves, equipado con tecnología de última generación. La primera faena vinculada al proyecto está prevista para marzo. Cada galpón demanda unos 550.000 dólares, sin contar los costos adicionales de llevar servicios como gas, electricidad y agua hasta los establecimientos. También proyecta construir otra granja en los próximos dos años y automatizar el empaque de pollo entero y trozado para reducir costos, mejorar la calidad y depender menos de una mano de obra difícil de conseguir.
La mayor parte de la producción se vende en el mercado interno, con presencia desde Río Colorado hasta Ushuaia. Las exportaciones complementan ese negocio con productos como carcasas, alas, garras y corazones, destinados a África occidental, el sudeste asiático y Brasil.
La falta de acceso a China representa un problema porque ese mercado paga valores muy superiores por algunos subproductos. Según los directivos, las garras pueden alcanzar entre 3.500 y 4.000 dólares por tonelada allí, frente a unos 1.000 dólares en otros destinos. Europa, en tanto, podría ofrecer oportunidades para cortes como el filet de pechuga ante las dificultades temporales de la oferta brasileña, aunque el mercado interno argentino también demanda esos productos.
El crecimiento de la producción avícola plantea otro interrogante: cómo colocar los mayores volúmenes sin presionar los precios internos. Pollolín troza actualmente entre el 55% y el 60% de su producción y apuesta a elaborar productos de mayor valor agregado, como milanesas y hamburguesas.
“No estamos pensando en decir que queremos duplicar. Hay que ir con mucho cuidado”, señalaron. La empresa estima que necesita aumentar entre 10% y 20% su producción para diluir costos fijos y alcanzar los márgenes buscados. “Si crecemos, crecemos rentables”, resumieron.