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Productor de soja argentino: Dale las gracias a EE.UU y Brasil (aunque ellos también deberían agradecer el subsidio que sale de tu bolsillo)

En el último año los precios FOB del poroto de soja subieron fundamentalmente de la mano de dos factores presentes tanto en EE.UU. como en Brasil, los cuales, a su vez, resultan beneficiados por ...

Productor de soja argentino: Dale las gracias a EE.UU y Brasil (aunque ellos también deberían agradecer el subsidio que sale de tu bolsillo)

En el último año los precios FOB del poroto de soja subieron fundamentalmente de la mano de dos factores presentes tanto en EE.UU. como en Brasil, los cuales, a su vez, resultan beneficiados por ...

En el último año los precios FOB del poroto de soja subieron fundamentalmente de la mano de dos factores presentes tanto en EE.UU. como en Brasil, los cuales, a su vez, resultan beneficiados por una circunstancia vigente en la Argentina.

El valor FOB del poroto argentino es el más barato del mundo, mientras que el brasileño, en contraste, pasó a ser el más caro para dejar de “copiar” la evolución bajista del FOB Golfo de México (EE.UU.), producto de la antesala de la cosecha de soja estadounidense.

En EE.UU. el aceite de soja, con la política de promoción de biocombustibles implementada por la gestión de Donald Trump, pasó a ser un commodity “bioenergético”, lo que implica que el sistema de formación de precios de ese producto está más influenciado por la evolución del mercado de hidrocarburos que del agroindustrial.

 

La lógica indicaba que, a partir del crecimiento de la molienda de soja en EE.UU. –necesario para generar el aceite requerido por la industria de biodiésel–, la mayor oferta de harina de soja haría colapsar los valores de ese producto forrajero.

Sin embargo, los valores de la harina de soja en EE.UU. no solo no se derrumbaron, sino que mantienen un amplio margen con respecto a los orígenes sudamericanos.

La respuesta a ese fenómeno hay que buscarla en el crecimiento del consumo de proteínas cárnicas en EE.UU., el cual se sustenta mayormente en la carne aviar, un sector que es un gran consumidor de maíz y harina de soja.

En Brasil, el principal exportador mundial de carne aviar, la producción de esa fuente de proteína animal viene creciendo de manera sostenida, al igual que la oferta de carne porcina y de huevos.

No se trata de una fenómeno particular de esas dos naciones, sino el reflejo de una constante a escala global. Así como la demanda mundial de bebidas alcohólicas vienen bajando de manera progresiva, lo contrario ocurre con las proteínas animales. Gran parte de ese suceso quizás pueda explicarse por un cambio cultural asociado a una transición generacional (que por fortuno resultó inmune a la agenda “woke”)

Sin embargo, para poder dimensionar con una mirada integral el proceso de valorización de la harina de soja, no podemos dejar de advertir que la competitividad del precio de ese insumo se sustenta en un “subsidio” indirecto que la Argentina concede al resto de las naciones productoras de soja.

La soja en la Argentina está gravada con un derecho de exportación de 24,0% sobre el valor FOB, lo que impide, en gran parte del territorio de ese país, que la siembra de ese cultivo pueda resultar viable. Sin ese impuesto distorsivo –que no está vigente en ningún otro país productor de soja–, la oferta argentina del poroto crecería de manera sustancial a costa de hacer inviable su siembra en vastos sectores de Brasil y EE.UU.

La dinámica existente entre la demanda de harina de soja y la competitividad de ese insumo a una escala global está sostenida en una distorsión tributaria. Es bueno recordar ese hecho porque la situación sería muy diferente con un ordenamiento de los precios relativos de la soja.

Fuente: https://bichosdecampo.com/productor-de-soja-argentino-dale-las-gracias-a-ee-uu-y-brasil-aunque-ellos-tambien-deberian-agradecer-el-subsidio-que-sale-de-tu-bolsillo/

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