Punto y aparte para Sancor: Un 30 de abril la cooperativa aprobó su propia quiebra y el gremio la festejó, y así este 1° de mayo ofreció solo angustias para cientos de trabajadores
La historia contará que fue un 30 de abril de 2026 el día en el que lo último que quedaba de Sancor Cooperativas Limitada se esfumó en un acto formal. Fue con la asamblea extraordinaria ...
La historia contará que fue un 30 de abril de 2026 el día en el que lo último que quedaba de Sancor Cooperativas Limitada se esfumó en un acto formal.
Fue con la asamblea extraordinaria en la casa central de Sunchales, a la que asistieron contados productores y consejeros, que con una aprobación que no tenía dudas, se ratificó el pedido de quiebra que hiciera el pasado 10 de este mes la representación de una empresa que ya no es tal. Si bien se debía esperar a este paso, el juez Marcelo Gelcich definió acelerar el proceso desde el miércoles 22 y les quitó a los que terminaron siendo socios-productores residuales, de una estructura que supo ser inmensa, la posibilidad de sellar la última de una larga sucesión en décadas de pésimas decisiones.
Habrá capítulos de villanos, muy pocos héroes y muchas víctimas, que quizá algún día sean ubicados en los estantes correctos, los de adentro de la Cooperativa, los de afuera, los de la política, los de la ambición desmedida y los heridos por esta historia que tiene un punto y aparte, pero que claramente no termina.
Agregado a este acto formal que citó el Juez en su sentencia de quiebra, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), en el Centro de Estudios Tecnológicos ubicado sobre la Ruta Nacional 34, colmó el auditorio que se erige junto al hotel, el restaurante, pileta y canchas de diferentes deportes, a poco del boliche Low y a mínima distancia del supermercado o del centro de salud donde se realizan hasta tratamientos oncológicos.
En el lugar reunió a delegados, dirigentes, personal que conserva su lugar, e incluso a algunos que quedaron afuera de la selección para la custodia y posible puesta en marcha de las plantas, en el plazo de 60 días dispuesto por Gelcich, para definir despidos.
Al término del encuentro, Alejandro Cabrera, integrante del Consejo Directivo Nacional de Atilra, de la Comisión Directiva de la Seccional Sunchales y delegado de la planta, explicó a Radio Sunchales las alternativas que decidió recortar de los hechos el gremio.
“Para nosotros es el comienzo de algo nuevo, es esperanzador, porque quien se haga cargo de la marca Sancor, sabe que tiene una marca que tiene prestigio en el mercado, que tiene calidad, es una marca que a través de muchos años fue la número uno en el país y en América Latina. Sancor sigue teniendo la marca, sigue teniendo las fábricas y sigue teniendo lo más importante que es la mano de obra, que son los trabajadores que han hecho que los productos sean de primera calidad. Nadie que quiera invertir va a querer desaprovechar eso. En ese sentido estamos totalmente tranquilos”.
Lo que intentó Cabrera es confundir, queriendo hacer entender que aún no está definido el destino de los 914 empleados actuales de SanCor, aunque este lunes el síndico, Ignacio Pacheco, ya entregó al juez la lista de 178 personas que seguirán cobrando salarios y a la espera de actividad en cada planta. Además de haberlas visitado y comunicado personalmente las decisiones, no por conocimiento sobre el sector lechero o con un detalle de las capacidades individuales, tampoco por consulta con los encargados de cada establecimiento, sino simplemente por el listado que acercó el gremio, con sus allegados y en puestos clave donde no tienen acólitos, ingresaron si idóneos para las tareas.
Justamente en Sunchales, donde está el núcleo duro gremial se mantendrán 101 personas, en Gálvez, 19 de 120 trabajadores; en Devoto, 12; Balnearia,10; La Carlota, 6; y San Guillermo, seis.
Pero el punto clave de la declaración del sindicalista está en que “nosotros vamos a velar por todos los trabajadores, afiliados, que siempre estuvieron en la lucha y que han apoyado a la organización sindical, incondicionalmente y confiando en la conducción. Eso está más que claro”.
En resumen, conservarán los puestos de trabajo de los obedientes, de los fieles y de los que en su momento participaron de los bloqueos, conocidos internamente como “asambleistas”, los que no cuestionaron el envío de telegramas, respondieron a todas las consignas y no se animaron a cuestionar ninguna acción.
En este mismo sentido ya se había pronunciado Atilra en el comunicado que anunciaba que Sancor solicitaba su propia quiebra a la Justicia, dos semanas atrás.
Cabrera, que estuviera involucrado en varias de las denuncias por aprietes en tiempos de bloqueos -que después Sancor no terminó ratificando judicialmente por un acuerdo con el gremio- también figuraba como titular de la cooperativa de trabajadores que INAES desactivó por la falta de presentación de documentación.
Aunque las estrategias y vínculos no alejan al sindicato de esas alternativas, este delegado asegura que en la asamblea se ratificó que “seguiremos sosteniendo, que es lo más importante, la cobertura de salud”, aunque “también hubo ayudas dinerarias, ayudas con mercadería, porque Atilra es solidaria”.
Según el dirigente, “en el segundo semestre del año” podría haber un nuevo dueño para Sancor.
Esa certeza fija una expectativa nebulosa, o al menos dudosa, por el nivel de precisión sobre procesos judiciales que suelen ser largos, que requieren de un inversor importante, o más aún, de una organización particular si se tiene en cuenta que es el propio gremio el que viene manifestándose sólo en favor de una continuidad en un esquema cooperativo.
En concreto, este 1° de mayo es un día dramático para miles de personas que quedaron en el camino, pero sobre todo para los que aceptaron retiros voluntarios en los últimos años, para los despedidos de enero de 2025, sobre los que Atilra jamás mencionó palabra, pero también para los 914 que hoy quedan pendulando, estén convencidos de los dichos del gremio o no. Obviamente para los tamberos de la sangría productiva y para los que siguen siendo “sancoristas” de espíritu.
Hoy no hay más SanCor, aunque la marca sea la joya tan preciada, no hay alternativa demasiado optimista que permita ver de inmediato un futuro prometedor.