
Roberto Comparín lleva adelante la cabaña Brangus más respetada de Misiones, donde propicia los planteos silvopastoriles: “Es una tierra bendecida tanto para el crecimiento del pasto como de los bosques”
La ganadería misionera atraviesa un momento de transformación y profesionalización de la actividad. En ese escenario, desde la Cabaña Doña Magda, perteneciente a la empresa Enerbom, Roberto Co...
La ganadería misionera atraviesa un momento de transformación y profesionalización de la actividad. En ese escenario, desde la Cabaña Doña Magda, perteneciente a la empresa Enerbom, Roberto Comparín sostiene que la incorporación de genética de calidad y el desarrollo de sistemas silvopastoriles son dos pilares fundamentales para el futuro de la actividad en la provincia.
La firma trabaja sobre dos establecimientos ubicados en Misiones: uno en Cerro Corá, sobre la ruta provincial 3, y otro en Campo Grande, sobre la ruta provincial 8. Entre ambos campos suman unas 9.500 hectáreas destinadas a la producción ganadera.
“En ambos lotes hacemos cabañas de toro y vaquillas, una cabaña de genética de ganadería. Hace casi 18 años venimos inseminando el 100% de nuestra hacienda. Hoy tenemos un plantel de vacas excelente de calidad, es muy pareja nuestra hacienda porque venimos haciendo una selección muy rigurosa”, explicó Comparín en diálogo con Bichos de Campo. Tanto el nombre de su cabaña como su apellido son referencia indiscutida en el ámbito ganadero local.
El productor remarcó que el objetivo principal es ofrecer animales de alto rendimiento y confiabilidad a sus clientes. “Al ser cabaña, necesitamos tener una excelente genética para nuestros compradores de toro y vaquilla, que tengan la certeza de que llevan un buen animal. Somos rigurosos en la selección, buscamos que todas nuestras vacas nos den un ternero por año. Sólo buscamos la excelencia y el máximo rendimiento”, afirmó.
Esa búsqueda de calidad, reconoció, muchas veces implica resignar rentabilidad inmediata para sostener estándares productivos elevados. “Somos muy rigurosos con nosotros mismos, muchas veces en contra de nuestra billetera, pero queremos tener la calidad que necesita el cliente, para que vuelva a comprarnos después”, señaló.
Actualmente, Cabaña Doña Magda comercializa genética en toda la provincia de Misiones, Corrientes y algunos puntos del norte santafesino. Además, la empresa analiza expandirse hacia Chaco. “Nos concentramos en Misiones y Corrientes, buscando ganar clientes y que nuestros animales sean sinónimo de excelente calidad, que no tengan nada que envidiarle a otra cabaña”, indicó.
Comparín considera que el productor misionero comprendió en los últimos años la importancia de invertir en genética para mejorar la productividad de sus rodeos. Según explicó, el cambio se fue dando de manera gradual. “Nosotros en Misiones tenemos muchos pequeños productores con 50, 70 vacas. Cuando el productor ve que el vecino tiene unos excelentes terneros por haber comprado todo en las cabañas de genética, empieza a copiarle y a comprar toros de las cabañas”, relató.
Para el empresario ganadero, la mejora genética ya se refleja en los remates provinciales. “Hace muchos años venimos invirtiendo genética en el rodeo de Misiones, y hoy uno va a un remate cualquiera en la provincia y puede ver la calidad que se mejoró en los últimos 10 años. Es impresionante la cantidad de terneros en venta de buena calidad, genética y contextura física. Justamente el volumen es lo que uno busca porque esto es un negocio de carne. Hoy todo Misiones incorpora genética, eso ya es una realidad”, aseguró.
En cuanto a las razas predominantes, explicó que trabajan exclusivamente con Brangus, principalmente colorado. “Nosotros trabajamos sólo con Brangus, el 95% colorado y el 5% restante negro. Hay un par de clientes que les interesa el animal negro, pero en general hoy entra mucho por la vista el Brangus colorado”, comentó.
Aun así, reconoció que las dos razas que terminaron consolidándose en la provincia fueron las que incorporaron sangre cebuína. “Todo Misiones tiene Brangus y Braford, esas dos razas son las que se incrustaron y se quedaron en la provincia como mejoradoras en la calidad, en la carne y en la producción”, resumió.
Respecto del presente económico de la actividad, Comparín sostuvo que la ganadería es hoy una de las producciones más rentables de Misiones, favorecida especialmente por el contexto exportador. “La ganadería es una de las pocas actividades que está siendo un buen negocio hoy en Misiones. Gracias a las exportaciones subió mucho el precio y eso hace que levante el valor de toda la cadena”, afirmó.
Al mismo tiempo, reconoció la caída del consumo interno de carne vacuna y el crecimiento del consumo de pollo y cerdo en Argentina. Sin embargo, indicó que mientras los precios se sostengan, el negocio continúa siendo viable para el productor misionero.
También, destacó el rol de los remates ganaderos que se realizan en distintos puntos de la provincia, los cuales siguen mostrando valores interesantes para la comercialización de terneros, pese a cierto estancamiento en los precios.
En paralelo, Comparín se mostró convencido del enorme potencial que tiene el sistema silvopastoril como modelo productivo para Misiones. “Yo estoy convencido de que el mejor negocio en Misiones es hacer una parcela silvopastoril. No tengo dudas porque tengo la experiencia y los ensayos de distintos sistemas silvopastoriles implementados a lo largo de estos años”, aseveró.
Desde su experiencia, considera que el esquema de ganadería combinada con plantaciones de pino ofrece excelentes resultados productivos sin afectar ni el crecimiento del pasto ni el desarrollo forestal. “Con las distancias que corresponden entre los árboles, no afecta para nada el crecimiento del pasto como así tampoco el crecimiento del bosque. Y cuando nos damos cuenta, pasaron 13 o 14 años y tenemos una masa forestal que hace que dupliquemos la producción de la parcela de tierra”, explicó.
El productor destacó además las condiciones naturales de Misiones para este tipo de planteos. “Misiones tiene un excelente crecimiento de pasto, por su clima, lluvias y temperaturas. Es una tierra bendecida tanto para el crecimiento del pasto como de los bosques”, aseguró.
En ese sentido, sostuvo que todavía existe un importante potencial desaprovechado en empresas forestales que podrían complementar la producción maderera con la ganadería. “Tenemos forestales con muchas hectáreas de bosque que no tienen ni una vaca porque no les interesa o porque no le ven el negocio. Está bien, tiene sus complicaciones, tenés que hacer alambre y entender el manejo del ganado, pero no deja de ser un excelente negocio tanto para la producción de madera como de carne”, planteó.
Mientras cierra la entrevista, Roberto Comparín expresa su preocupación por la llegada anticipada de las heladas en la provincia. Las bajas temperaturas ya comenzaron a impactar sobre la disponibilidad forrajera y generan incertidumbre entre los productores ganaderos de Misiones. “Los ganaderos estamos preocupados porque con estas heladas muchos ya tenemos la mitad del pasto quemado. Si tenemos un invierno largo, la situación nos cambia la jugada en los números”, explicó.
Según detalló, este escenario obliga en muchos casos a replantear el manejo de los rodeos, adelantar ventas de hacienda o aumentar la suplementación alimentaria para poder atravesar el invierno: “Si yo tengo proyectado vender en junio cierta cantidad de animales, me tengo que adelantar porque veo que voy a llegar sin pasto. Comprar alimento también es una salida, pero pasa a ser otro presupuesto”.
Finalmente, pese al buen panorama para la ganadería provincial, Comparín advirtió sobre el complejo contexto económico que enfrentan otras actividades productivas de Misiones, como la yerba mate, el té o la foresto industria. “Estamos hoy con una difícil situación nacional, no hay dinero. Todos los otros rubros agropecuarios están bastante complicados: desde los aserraderos a los tealeros o los yerbateros”, concluyó.