
Santa Fe quiere que el agro financie las obras viales necesarias para evitar que el Gran Rosario sea un infierno logístico (y sin dejar de aportar a las arcas municipales)
Como no podía ser de otra manera, el Primer Congreso de Puertos Privados realizado este martes en la sede porteña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires fue escenario de un debate sobre la inici...
Como no podía ser de otra manera, el Primer Congreso de Puertos Privados realizado este martes en la sede porteña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires fue escenario de un debate sobre la iniciativa santafesina que pretende hacer recaer en el “bolsillo” de los productores agrícolas el financiamiento de las obras viales necesarias para evitar que el Gran Rosario se transforme en un infierno durante las épocas de cosecha.
Se trata de un proyecto de ley –que será presentado por el gobierno de Maximiliano Pullaro en la Legislatura santafesina– que propone crear un fideicomiso de gestión público-privado para financiar obras viales en la zona de influencia del Gran Rosario.
“O empezamos a trabajar en serio y le ponemos el cascabel al gato o seguimos sin hacer nada al respecto, como sucede hace veinte años”, indicó Cristian Cunha, secretario de Cooperación de la provincia de Santa Fe, durante una charla ofrecida en el evento. El funcionario dijo que espera que el nuevo esquema comience a regir a partir del segundo semestre de 2027.
Cunha indicó que, en función de los registros de los camiones ingresados a las terminales y fábricas del Gran Rosario, las agroexportadoras abonarán 1,50 dólares por cada camión, de los cuales 0,40 dólar serán destinados a los municipios de la región a cambio de que se comprometan a dejar de cobrar tasas viales.
El monto restante –1,10 dólares por camión– se destinará al fideicomiso, el cual operará como garantía para tomar financiamiento destinado a concretar obras viales en el Gran Rosario con el propósito de ordenar el tráfico.
El funcionario recordó que la provincia de Santa Fe no cobra al sector agropecuario el impuesto a los Ingresos Brutos y remarcó que “si recibiéramos (de la Nación) la coparticipación del impuesto a los combustibles, las rutas (en la provincia) no estarían como están”.
Por su parte, el presidente de Ciara-CEC, Gustavo Idígoras, estuvo de acuerdo con la necesidad de eliminar en el Gran Rosario la imposición de tasas viales, las cuales no tienen contraprestación alguna y extraen entre 40 y 50 millones de dólares al sector agroindustrial todos los años.
“Santa Fe está en el buen camino, el fideicomiso es una buena idea, pero 1,50 dólar por camión nos parece mucho y además debería ser instrumentado como un peaje”, manifestó Idígoras.
Está claro que el gobierno santafesino prefiere aplicar la tasa directamente sobre los agroexportadores para unificar y asegurar la recaudación, dado que a través de un peaje el flujo de fondos sería más difícil de gestionar.
A cambio, ofrece a las empresas agroindustriales, junto con los restantes integrantes de la cadena de valor, la posibilidad de conformar un comité con capacidad de decisión sobre las inversiones por realizar.
En términos de los fondos recibidos por los municipios del Gran Rosario, los mismos, con una tasa general de 0,4 dólar por camión, se mantendrían casi constantes al compararlos con el flujo de ingresos proveniente de las actuales tasas viales. La novedad es que se añade un tasa provincial de 1,10 dólares por camión, que se descontará del precio ofrecido de los granos cuando las condiciones comerciales así lo permitan.
Entre los agroexportadores la idea no luce atractiva porque la misma operará como una suerte de “retención” provincial, la cual, si bien al final del día se descontará del valor de los granos, esa dinámica no está resultando ser tan sencilla de aplicar, tal como lo demuestra el hecho de que están operando a “contramargen” en pleno inicio de la cosecha gruesa.
Sin embargo, también se considera que no hacer nada al respecto representa un riesgo enorme porque, si las inversiones mineras siguen creciendo, en los próximos años podría comenzar a llegar al Gran Rosario un volumen significativo de cargas de cobre y litio, lo que podría agravar los desmanejos logísticos presentes en el Gran Rosario.