
Stranger Things: Casi la mitad del girasol argentino termina en una dimensión desconocida
Casi la mitad del girasol argentino es enviado hacia una “zona desconocida” que quizás podrían formar parte de una película sobre misterio o planos interdimensionales. Los datos de la...
Casi la mitad del girasol argentino es enviado hacia una “zona desconocida” que quizás podrían formar parte de una película sobre misterio o planos interdimensionales.
Los datos de la plataforma SIO Granos relevados hasta el 27 de abril de 2026 ofrecen una radiografía de los flujos comerciales de la campaña de girasol 2025/26. Buenos Aires explica el 31,9% del volumen negociado, seguido por Santa Fe (26,6%), Chaco (16,0%), Córdoba (9,7%) y La Pampa (10,6%).
En cuanto a los destinos, según un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, el 49% de los contratos se dirigen a la denominada “zona 25”, la cual –aunque parezca paradójico– no hace referencia a ninguna zona en particular.
Todos los compradores de granos en la Argentina están obligados a declarar diariamente el volumen, precio, destino y plazos de entrega de las operaciones realizadas en la plataforma Sio Granos, de manera tal de transparentar así el mercado de los diferentes productos sin comprometer los datos personales de las partes.
Al momento de diseñar la plataforma Sio Granos, se estableció una “zona 25” definida como “todas menos los puertos”, algo que, en los hechos, representa una suerte de “comodín” para ocultar información sensible de ciertas operaciones especiales y esporádicas.
Sin embargo, en el caso del girasol, ese “comodín” se emplea de manera generalizada, lo que dificulta por demás hacer un monitoreo del mercado de la oleaginosa.
Eso sucede porque el mercado argentino de girasol cuenta con una particularidad que ningún otro cultivo tiene: los compradores pagan, además del precio del producto, una “bonificación” por flete.
El área de siembra de girasol en la Argentina está concentrada en el NEA y en el sur de la zona pampeana, pero muchas fábricas están localizadas en la región central argentina. El diferencial de flete, es decir, la “bonificación”, se explica por la necesidad de las industrias aceiteras de originar mercadería en áreas extra-regionales.
Si se excluya la “zona 25”, se observa que, del girasol restante en lo que va de la campaña 2025/26, el 66,8% y el 10,2% se dirigió al norte y el sur del Gran Rosario respectivamente, mientras que Quequén captó el 18,3%, Bahía Blanca el 2,8% y Buenos Aires el 1,7%.
En tanto, si se contrastan los orígenes con los destinos, excluyendo la “zona 25”, se evidencia que el 99% del girasol originado en las provincias de Chaco, Corrientes, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán tiene como destino las plantas y terminales portuarias del Gran Rosario.
En contraste, el grano originado en las provincias de La Pampa y Buenos Aires se destina en un 67% a los puertos sureños de Quequén y Bahía Blanca, en un 5% a Buenos Aires, y un 28% al Gran Rosario.
En materia de molienda, la Argentina cuenta con 17 plantas activas procesando girasol, de las cuales una se localiza en el norte del país, ocho en la región central y otras ocho en la región sur.
Adicionalmente, hay 11 plantas procesadoras con la capacidad técnica para moler girasol, pero que actualmente se orientan a otros cultivos oleaginosos, en su totalidad ubicadas en la región central del país. Por último, se registran doce instalaciones inactivas o paradas.
La capacidad total del país, considerando para cada industria el porcentaje de su capacidad habitualmente destinada al girasol y un ciclo operativo de 330 días al año, ascendería a 6,6 millones de toneladas, cifra que podría aumentar si las plantas incrementaran el porcentaje de girasol en la molienda o si entraran en actividad plantas industriales que cuentan con la capacidad técnica para procesar esta oleaginosa, pero se enfocan en otros granos, tales como la soja.