
Tanto miedo y al final… se impone la necesidad: La Unión Europea no establecerá (por ahora) restricciones al biodiésel derivado de la soja
Luego de agitar durante varios meses la posibilidad (temible, por cierto) de suspender las importaciones de biodiésel elaborado a partir de aceites vegetales, el Parlamento de la Unión Europea re...
Luego de agitar durante varios meses la posibilidad (temible, por cierto) de suspender las importaciones de biodiésel elaborado a partir de aceites vegetales, el Parlamento de la Unión Europea rechazó por ahora tal posibilidad, lo que trajo inmediato alivio a la industria sojera argentina.
“El Parlamento Europeo acaba de votar y rechazar los cambios propuestos por la CE (Comisión Europea) en el Reglamento 807 que ponía a la soja como alto riesgo de cambios indirecto de uso del suelo”, informó con alegría Ciara-CEC, la cámara del sector, que seguía de cerca las sesiones del Europarlamento de este miércoles.
Es que en Bruselas, los distintos bloques debían discutir una propuesta para “Introducir una trayectoria para disminuir gradualmente la contribución de los biocombustibles, biolíquidos y combustibles de biomasa con alto riesgo de cambio indirecto del uso del suelo”.
Finalmente se votó y no se aprobó esa iniciativa del Ejecutivo. “Ahora la CE deberá reescribir el reglamento y seguir los lineamientos del Parlamento que coinciden con la postura de Ciara y de la Cancillería Argentina”, festejaron los aceiteros locales, que consideraron que “es una gran noticia. Una exitosa gestión público privada de Argentina“, según consideró su presidente, Gustavo Idígoras.
El Reglamento 807 fue dictado el 13 de marzo de 2019, para completar una Directiva 2001(2018 del Parlamento Europeo . La idea de los europeos con esta regulación era “la determinación de las materias primas con riesgo elevado de provocar un cambio indirecto del uso de la tierra”. En términos menos técnicos, la ofensiva va en línea con la decisión de prohibir la importación de ciertas materias primas (incluidas la soja y la carne) desde tierras deforestadas a partir de 2001.
El “cambio de uso de suelo” es, según las mediciones internacionales, una de las causas más visibles que generan la emisión de gases de efecto invernadero. De alli la preocupación. La idea de los europeos era comenzar a reducir gradualmente su dependencia de biocombustibles importados (en base a soja o al aceite de Palma que se produce en Asia) justamente para desincentivar el desmonte de nuevas tierras.
La imposibilidad de logra por completo -al menos por ahora- la independencia europea de los combustibles renovables de origen importado jugó fuerte para el rechazo de esta iniciativa.
“Ahora Argentina podrá seguir exportando biodiésel de soja a la UE y se trabajará con la CE en una redacción del reglamento que reconozca la situación del área sembrada de soja y sus criterios de sustentabilidad”, indicó Ciara.CEC, que tiene una vida más para tratar de demostrar que el biodiésel argentino proviene de un aceite de soja que a su vez proviene de un poroto de áreas agrícolas que no han sido sometidas a desmonte. Es lo que se está certificando por vía del Visec para cumplir con el Reglamente 1115, vinculado a la deforestación.
En 2025, según cifras oficiales, la Argentina produjo unas 970 mil toneladas de biodiésel, de las cuales se consumieron en el corte obligatorio interno unas 700 mil, y el resto se exportó casi todo a países europeos.