
Un gráfico para enfurecer a Milei y provocarlo a ver si reacciona: Muestra que los productores ganaban tres veces más con Alberto y Cristina que ahora, que hay cosecha récord y menos retenciones
Los márgenes agrícolas dan bastante mal esta campaña pese a que la cosecha sea abultada. Y el panorama oscurece más a medida que suben los costos por el impacto de la guerra en Medio Oriente. L...
Los márgenes agrícolas dan bastante mal esta campaña pese a que la cosecha sea abultada. Y el panorama oscurece más a medida que suben los costos por el impacto de la guerra en Medio Oriente. La situación de baja rentabilidad de los productores es tan obvia que la confirman informes de institutos económicos “aliados” de este modelo económico. Y provoca que entidades rurales que usualmente son muy amigables con la gestión de La Libertad Avanza, como la Sociedad Rural y Coninagro, suban la voz para reclamar una urgente baja de retenciones para poder así acomodar un poco las cuentas.
“El reciente conflicto bélico que involucra a Irán ha generado un impacto directo y severo sobre la estructura de costos de la agroindustria argentina. El bloqueo o las restricciones en el Estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita el 33% de los fertilizantes y el 25% del comercio energético mundial, ha provocado una escalada de precios que amenaza la viabilidad de la próxima campaña de trigo 2026/27”, indicaba el viernes un informe de las cooperativas agrícolas, remarcando que “desde el inicio de las hostilidades, el precio internacional del petróleo Brent alcanzó picos de 115 dólares, lo que representa un incremento del 35%”, en tanto que “la urea ha registrado un salto superior al 84% en su valor global”.
Pero nada de esto logra conmover al presidente Javier Milei, que no habla de este asunto y, en consecuencia, parece no estar preocupado porque muchos productores pierdan plata este año, algunos otros quiebren, y bastante más decidan achicar sus siembras de trigo y cebada de cara a la campaña 2026/27.
Ni Milei ni su ministro de Economía, Luis Caputo, parecen darse por enterados.
Ahora, es muy probable que ambos reacciones groseramente ante la publicación de un gráfico que elaboraron dos reputados analistas de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, a partir del análisis de los márgenes agrícolas de cuatro modelos agropecuarios que vienen realizando desde 2018. Como la medición repite una y otra vez los mismos parámetros, en imposible discutir sus resultados. Y la línea de tiempo es muy clara:
De este gráfico se pueden sacar un par de conclusiones muy rápidas, que posiblemente enfurezcan a Mieli y lo hagan tomar nota del estado de cosas en el principal sector productivo de la Argentina y su principal soporte a la hora de hablar de divisas.
La primera conclusión es que los productores de granos estaban mejor en enero de 2018, cuando gobernaba Mauricio Macri. La segunda conclusión y la más dolorosa es que la renta agrícola llegó a ser tres veces mayor en el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en 2022/23, que ahora que gobiernan los libertarios, y eso que el peso de las retenciones ha bajado de 33 a 24% en el caso de la soja.Repitamos todos: “Che Milei, parece que los chacareros estaban mejor con Alberto”. A ver si reacciona.
Nadie puede acusar al IERAL, el instituto de estudios económicos de la Mediterránea, de tener antipatías ideológicas con la gestión de Milei, y entonces la lectura obligada es que la situación debe ser más grave de lo que parece. Pero el gobierno -y sus militantes en las redes- prefieren quedarse con la fotografía de la cosecha récord para ocultar la verdadera discusión, que los economistas cordobeses no se callan: “Este contraste de más toneladas, pero menor margen por hectárea es una de las características salientes de la coyuntura actual”, definen.
Lo que hicieron Garzón y Artusso, como todos los años, es actualizar la estimación de rentabilidad agrícola para el período enero 2018–marzo 2026, analizando cuatro situaciones típicas según zona geográfica (núcleo y extrapampeana) y régimen de tenencia de la tierra (campo propio y alquilado). En los cuatro casos, parten de un establecimiento teórico de una escala de 500 hectáreas, con un sistema básico de rotación de cultivos 50% y 50% entre soja y maíz.
¿Y cómo les dieron los números en este ejercicio? “En marzo de 2026, los márgenes netos de productores propietarios se ubicaron en 402 dólares por hectárea en zona núcleo y 81 dólares por hectárea en zona extrapampeana. En el caso de los arrendatarios, los márgenes son más ajustados pero aún positivos en zona núcleo (26 dólares por hectárea) y se encuentran en terreno negativo en zona extrapampeana (menos 78 dólares por hectárea)”.
Es decir que los productores que se animan en zonas más difíciles y alquilan campos, estarían perdiendo plata produciendo.
Para no comparar con los picos de rentabilidad logrados en el gobierno de Alberto (con picos de precios internacionales de los granos y una sequía que provocó escasez), algo que puede resultar muy doloroso para Milei y su entorno, la Mediterránea compara esos números con los promedios de este largo período histórico (enero 2018-diciembre 2025). “Estos valores se ubican, en todos los casos, entre 140 y 190 dólares por hectárea por debajo de su respectivo promedio mensual del período”.
Repetimos: Y eso que este gobierno redujo el peso de las retenciones. Si no lo hubiera hecho, la situación sería dramática. Pero lo hizo, aunque claramente no alcanza.
Aquí se puede consultar el informe completo del IERAL.
“Las estimaciones que se presentan no son una fotografía de un productor individual sino una estimación de las condiciones económicas generales de la actividad. Y lo que se muestra es que los márgenes actuales son bajos, incluso negativos en algunos casos, y que el sistema tributario vigente amplifica las diferencias entre zonas y entre tipos de productores, en lugar de atenuarlas”. dicen los expertos del IERAL.
Por eso el informe concluye que, a pesar de que Milei y Caputo se hagan los opas frente a la situación, que en esta coyuntura nadie “debería soslayar un problema estructural que persiste: una carga tributaria que recae con mayor fuerza sobre quienes menos pueden soportarla, y que se vuelve más pesada precisamente cuando la rentabilidad se deteriora”.
A ver si reaccionan: con Alberto la rentabilidad agrícola era tres veces la de ahora.