
¿Y al final el gen HB4 era lo que nos prometía Bioceres? En trigo, el transgénico argento definitivamente no se lució y perdió la competencia de rendimientos frente a otras variedades convencionales
Hubo un año en que el trigo HB4, de la malograda compañía Bioceres, fue controlado seriamente por el Estado, debido a que había mucho temor en la cadena triguera por una posible contaminación,...
Hubo un año en que el trigo HB4, de la malograda compañía Bioceres, fue controlado seriamente por el Estado, debido a que había mucho temor en la cadena triguera por una posible contaminación, como la que ahora estaría denunciando Europa en el caso de cargas de harina de soja con trazas de ese evento transgénico desarrollado en la Argentina. Era la campaña 2021/22, ese trigo OGM todavía no se había aprobado para su siembra comercial y por eso el INASE (Instituto Nacional de Semillas) hacía un estricto control de cada lote sembrado, que era custodiado para evitar fugas.
En ese escenario, en base a dicha información oficial, Bichos de Campo publicó una nota con los primeros rendimientos del trigo HB4, tratando de determinar si era tan maravilloso como decía la propaladora propagandística de Bioceres, empresa que en ese momento apabullaba con su expansión hacia le mercado global, la toma de financiamiento y la compra de otras empresas agrícolas.
Frente a la evidencia de malos rendimientos en esa campaña agrícola, ya que los ensayos con HB4 rondaban los 24 quintales por hectárea y se ubicaban por debajo de las variedades convencionales, en Bichos de Campo recordamos bien que nos criticaron mucho desde Bioceres por la difusión de la información que evidentemente ponía en duda el relato montado desde la empres presidida por Federico Trucco.
Nos dijeron entonces que no sabíamos nada de agronomía, o algo así como que comparábamos peras con manzanas. La razón expuesta por Bioceres era que ese gen modificados para otorgar al trigo una mayor tolerancia a la sequía, que habían sido sembrado en campos de varios productores -especialmente ligados a Aapresid- al amparo de un programa llamado Generación HB4, todavía no había sido incorporado al mejor germoplasma de trigo que tenía la compañía. Por lo tanto era errado hacer comparación con los trigo de otras empresas o incluso con los de la misma Bioceres.
Al año siguiente, ya con el HB4 aprobado e incorporado a su portafolio de variedades de trigo, Bioceres realizó una de las pocas conferencias de prensa de su historia, justamente para mostrar los resultados de sus trigos transgénicos en un contexto de sequía. Era febrero de 2023, y la compañía -muy preocupada por la imagen que daba a sus accionistas en Nueva York-, hablaba de rendimientos que habían superado en 43% a las variedades convencionales. Ya no había información oficial para contrastar esa afirmación. Entonces el márketing volvía a dominar la escena.
Ahora que todos desconfían de la potencialidad del evento transgénico que colaboró decididamente a construir la quimera de una gran empresa biotecnológica nacida en la Argentina de la mano de 21 productores (y un editor de hub), resulta necesario volver a buscar información para zanjar esta polémica.
El especialista Pablo Abbate, un ex INTA que acaba de lanzar una nueva página para comparar cultivares de trigo, es la voz más autorizada para hablar sobre este asunto, ya que se ocupa desde hace años de coordinar la red oficial de ensayos de trigo, donde se exponen las diferentes variedades del cereal lanzadas al mercado con los diferentes sistemas productivos (con o sin fungicidas, con o sin riego). Allí, desde hace dos o tres años están incluidas las principales variedades comerciales que contienen el prometedor trigo HB4.
En base a la planilla de resultados de todos los trigos que integraron esa red oficial de ensayos coordinada por el INTA y el INASE (Instituto Nacional de Semillas), Abbate nos envió dos planillas resumen: una de la campaña 2024/25 y otra de la reciente campaña 2025/26. Lo que hizo el especialista fue identificar las posiciones que ocuparon las variedades HB4 en diferentes zonas del país, en función de los rendimientos obtenidos y en comparación con el resto de los cultivares. Por ejemplo, en Balcarce la variedad TRAFUL salió 33/33 (es decir en la última posición) y 46/46 (también última) en planteos sin riego ni tecnología, siendo que el evento justamente apunta a enfrentar condiciones de estrés hídrico.
“Lo que se ve es que en 2024/25 hay un solo lugar donde ocupó una exposición más o menos destacada, ya que estuvo entre los 10 primeros, que fue en INTA Balcarce con riego y alta tecnología. Pero yo lo que pienso que pasó ahí es que tuvieron más peso los genes de alto rendimiento que tenía que cultivar que el gen HB4”, sintetizó Abbate sobre la primera planilla.
En la campaña 2025/26, las variedades que se destacaron fueron la Iruya en Rafaela, que ocupó el puesto sexto y séptimo. y también la Nogoyá, que tuvo en Rafaela y Reconquista ocupó nada menos que sl segundo y tercer puesto, de acuerdo con el planteo aplicado en cada ensayo.
“Lo que te puedo decir es que Iruya y Nogoyá son buenos cultivares, pero no es que superaron al resto de los cultivares de manera rotunda, o que se haya notado un significativo aumento en el rendimiento”, agregó el investigador, ya retirado del INTA Balcarce pero que sigue continuando esta red de ensayos de trigo.