Con el apoyo de la corporación vitivinícola, diputados cuyanos presentaron un nuevo proyecto de ley para fomentar el uso de jugos naturales en bebidas
Los diputados nacionales Nancy Picón y Carlos Jaime, de San Juan; Pamela Verasay y Lisandro Nieri, de Mendoza; y Sergio Capozzi, de Río Negro, presentaron un proyecto de ley que busca promover la...
Los diputados nacionales Nancy Picón y Carlos Jaime, de San Juan; Pamela Verasay y Lisandro Nieri, de Mendoza; y Sergio Capozzi, de Río Negro, presentaron un proyecto de ley que busca promover la industria frutícola mediante la modificación del artículo 26 de la Ley 24.674 de Impuestos Internos, para fomentar la incorporación de jugos naturales de fruta en la elaboración de bebidas sin alcohol en la Argentina.
La iniciativa ingresó al Congreso y suma respaldo técnico de gobiernos provinciales y entidades de la cadena vitivinícola, entre ellas COVIAR y la Cámara del Mosto.
La propueta, según los autores, es resultado de un trabajo conjunto entre los gobiernos de San Juan y Mendoza, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la Cámara Argentina de Fabricantes y Exportadores de Mosto (CAFEM), con acompañamiento de otras provincias. Desde el sector destacaron que el proyecto busca fortalecer a las economías regionales, agregar valor a la producción frutícola y mejorar la calidad nutricional de las bebidas elaboradas en el país.
En concreto, la propuesta establece un tratamiento impositivo diferencial para las bebidas analcohólicas que incorporen jugos naturales como mosto de uva, manzana o limón en su formulación. Entre los cambios previstos se incluyen una reestructuración de las escalas del impuesto interno y una reducción del 60% en la alícuota para aquellos productos que utilicen estos ingredientes, con el objetivo de favorecer alternativas más saludables y, al mismo tiempo, generar una mayor demanda para las producciones regionales.
La propuesta fue presentada públicamente en el Congreso de la Nación por los legisladores firmantes, junto a autoridades de San Juan y Mendoza, entre ellas funcionarios de las áreas de Producción y Agricultura.
El proyecto se apoya en recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que promueven políticas fiscales y regulatorias para desalentar el consumo excesivo de bebidas azucaradas y estimular formulaciones con mejor perfil nutricional. En ese marco, sus impulsores sostienen que la iniciativa se alinea con tendencias globales orientadas a combinar salud pública con desarrollo productivo.
Si bien el proyecto es nuevo, se trata de un reiterado pedido de la industria para poder colocar los excedentes de uva a nuevos mercados.
Ante la caída del consumo de vino y la necesidad de encontrar nuevos destinos para los excedentes de uva, la vitivinicultura vuelve a impulsar en el Congreso la llamada “Ley de Mostos”, tal como se conoce desde hace una década al proyecto que busca promover el uso de jugo concentrado de uva y otras frutas como endulzantes naturales en bebidas analcohólicas.
Al ser impulsada por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), esta iniciativa pone al mosto como una alternativa estratégica para absorber producción excedente y mejorar los ingresos de los productores de Mendoza y San Juan. El objetivo es abrir un mercado interno mucho más amplio para el jugo de uva concentrado, que actualmente depende en gran medida de la exportación.
El proyecto ya tuvo dos intentos fallidos en el Congreso. En ambos casos encontró resistencia de sectores vinculados a la industria azucarera y a fabricantes de bebidas, que cuestionaron la posibilidad de establecer cupos o porcentajes obligatorios de utilización de mosto en las formulaciones.
En paralelo, el sector destaca que las exportaciones de mosto vienen mostrando un crecimiento importante y que ese producto se convirtió en uno de los principales negocios alternativos al vino. Por eso, la ley es vista dentro de la vitivinicultura como una herramienta clave para diversificar mercados y darle mayor estabilidad económica a la producción de uva.