Agro Escuchar artículo

La Asociación Madre Tierra de las Yungas, en San Pedro, nació con la crisis de de 2001 y logró dominar el río para que 50 familias hagan agricultura: Como en una película de vaqueros, hay malos que quieren ese campo

“Yo no estaba en aquellos años. Nosotros, con mi familia, recién llegamos por el 2012”, rememora César Daniel Quiroga, actual presidente de Madre Tierra de las Yungas, sobre los inicios de e...

La Asociación Madre Tierra de las Yungas, en San Pedro, nació con la crisis de de 2001 y logró dominar el río para que 50 familias hagan agricultura: Como en una película de vaqueros, hay malos que quieren ese campo

“Yo no estaba en aquellos años. Nosotros, con mi familia, recién llegamos por el 2012”, rememora César Daniel Quiroga, actual presidente de Madre Tierra de las Yungas, sobre los inicios de e...

“Yo no estaba en aquellos años. Nosotros, con mi familia, recién llegamos por el 2012”, rememora César Daniel Quiroga, actual presidente de Madre Tierra de las Yungas, sobre los inicios de esa asociación, hace unos 25 años atrás. “En 2001 eran 48 familias que por la crisis que se vivía en el país se ubicaron en el lecho del Río Grande, y fueron sacando piedra por piedra, para tener un espacio donde sembrar alimentos que ayudaran a combatir la pobreza que se vivía”. 

Aquellas primeras 48 familias que lograron asentarse a las márgenes del río, en San Pedro de Jujuy, comenzaron a agruparse y, en base a acuerdos, construyeron defensas para las crecidas, encausaron el agua, hicieron los caminos internos, levantaron las primeras viviendas, vieron crecer a sus hijos y a los incipientes cultivos.

“Hoy somos 57 familias que estamos asociadas. Decimos familias porque suelen participar todos. En mi caso somos mi mujer y mi padre y, cuando tienen tiempo libre, nuestros tres hijos, los que trabajamos en nuestra finca y ayudamos a los vecinos”, continúa explicándonos sobre las particularidades de la asociación.

“Cada uno tiene entre 1 a 2 hectáreas que trabajamos familiarmente, no se ocupa gente. Si hace falta mano de obra desde la misma asociación nos asistimos. También nos colaboramos en el arreglo de los caminos, para traer el agua, para lo que haga falta”. 

Dependiendo la estación del año van realizando diversas siembras. En el apremiante verano yungueño le apuestan fuertemente al choclo para ser comercializado en Semana Santa. También se destaca el cultivo de cebolla, de papa y variedades de hortalizas.

“Quizás si no llega el agua tenemos que mermar un poco la producción, pero aquí tenemos un microclima muy lindo, tenemos nuestros frutales de durazno y ciruelas, mucha fruta tropical también como la palta, el mango, chirimoyas, bananas, papayas que dan bien y no se nos congelan por este microclima que tenemos”, prosigue Quiroga. 

El agua es una preocupación constante, a veces por la falta y otras por la abundancia. Sobre esto Daniel comenta que “nosotros canalizamos el agua para poder regar nuestros cultivos, pero siempre teníamos problemas ya que nos metían máquina y nos destruían la toma. Ahí salíamos nuevamente como hormiguitas a reconstruir la toma y volver a traer agua”.

El productor hace referencia a una situación que sufrían constantemente. “Antes de que sea yo sea presidente pudimos tener la palabra del director de Recursos Hídricos para que se nos respete la toma. Pasaba que venían del ingenio La Esperanza o algunos productores cañeros independientes que nos cortaban la toma y nos dejaban sin agua. Ahora estamos más tranquilos. Igual, hace dos o tres años volvieron las lluvias y tenemos agua todos, eso ayuda bastante”. Sobre el agua de consumo Quiroga dice “conseguimos una cisterna para cosecha de agua de unos 14 mil litros. Eso fue con aportes de Fundapaz”.

Pero también es un problema la crecida del Río Grande, ya que “varias veces se lleva las fincas enteras. Estamos al borde del río, en el lecho del río, por eso trabajamos mucho en protegernos de las crecidas, en hacer defensivos. Siempre estamos colocando ramas, poniendo árboles, hasta nos animamos a hacer algunas obras con piedra y cemento, tratando de proteger la tierra que tanto nos costó conseguir”, prosigue comentando el referente de Madre Tierra de las Yungas.

“Hay gente que se crio desde siempre aquí. Los terrenos estaban desocupados, nos asentamos en el cauce del Río Grande, eran terrenos con enlame, con arena, y los fuimos preparando lindos para el cultivo. Algunos vivimos ahí y otros en la ciudad y vienen todos los días”. 

“Formalmente nos constituimos en el 2018, pero tenemos libros de actas casi desde el 2001. Ahí comenzamos a juntarnos. En general todos acatan lo que se define en asamblea, más allá de las diferentes opiniones que existan”, agrega sobre el funcionamiento de Madre Tierra.

En cuanto a las principales problemáticas actuales las mismas están vinculadas a la comercialización, específicamente con el sitio de venta y los bajos precios. “Nosotros vendemos en el mercado de San Pedro, pero hay poco consumo, no hay mucha venta y menos cuando salimos todos con un mismo producto de estación. Los precios están muy bajos y el mercado es muy chico”, se lamenta. Pero suma que “justamente ahora estamos gestionando con el Senasa la habilitación de un galpón de empaque que tenemos con la asociación. La idea es poder transportar lo que hacemos a otros mercados y para eso queremos habilitar el galpón comunitario. Nos falta conseguir los materiales para el piso”, comenta Quiroga esperanzado.

Dentro de los logros de la asociación su presidente destaca “la defensa de nuestra tierra”.

“Siempre hay comentarios que dicen que los terrenos en los que estamos pertenecen al ingenio La Esperanza. Nosotros nos asentamos aquí hace muchos años, en el lecho del río, trajimos el agua, hicimos los caminos, sacamos cada piedra y ahora dicen que eso les pertenece a ellos. Como estamos unidos nos estamos quedando, pero hay algunos productores que no estaban asociados y que los fueron corrieron. Nosotros agrupados, hasta ahora, estamos bien. Legalmente estamos bien asesorados. Tenemos apoyo del INTA y antes también de lo que era Agricultura Familiar”.

Completa diciendo que “también avanzamos mucho con la producción agroecológica con la asesoría de la Secretaría de Economía Social de la provincia, que maneja Rubén Daza. Ahora no tienen fondos para venir seguido como antes venían, pero nosotros vamos haciendo el bokashi, los bioinsumos, todo lo necesario”.  

Sobre la infraestructura y maquinaria, Quiroga dice: “Tenemos el galpón con un bañito, y un pequeño depósito para guardar nuestras cosas, vamos avanzando de a poco. No tenemos maquinaria en común, algunos de nosotros, como yo, tenemos un tractorcito y con eso prestamos servicio al resto. Lo más importante que tenemos es que nos ayudamos entre todos. Si alguno necesita vamos y le colaboramos, y luego vamos a lo de otro. Si alguien no puede, ese paga un jornal, pero siempre estamos colaborándonos. Eso es algo distinto a lo que se ve en otros lados”, concluye. 

Fuente: https://bichosdecampo.com/la-asociacion-madre-tierra-de-las-yungas-en-san-pedro-nacio-con-la-crisis-de-de-2001-y-logro-dominar-el-rio-para-que-50-familias-hagan-agricultura-como-en-una-pelicula-de-vaqueros-hay-malos-que-qu/

Comentarios
Volver arriba