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Los caminos de la alfalfa: En una actividad que va dejando atrás su costado artesanal, los secretos de un buen rollo están cada vez más en la maquinaria

La producción de alfalfa supo ser una actividad muy artesanal que hoy se ha reconvertido de la mano de un intenso proceso de profesionalización y tecnificación. En eso, mucho tuvieron que ver lo...

Los caminos de la alfalfa: En una actividad que va dejando atrás su costado artesanal, los secretos de un buen rollo están cada vez más en la maquinaria

La producción de alfalfa supo ser una actividad muy artesanal que hoy se ha reconvertido de la mano de un intenso proceso de profesionalización y tecnificación. En eso, mucho tuvieron que ver lo...

La producción de alfalfa supo ser una actividad muy artesanal que hoy se ha reconvertido de la mano de un intenso proceso de profesionalización y tecnificación. En eso, mucho tuvieron que ver los productores que empezaron a dedicarse íntegramente al negocio, como también las demandas de los mercados de exportación, que elevan la vara en cuanto a calidad y precios.

Pero además, juega también un importante rol la nueva maquinaria, un universo de innovaciones que sin dudas trastocó las bases de esta actividad en pos hacerla más eficiente y de mejorar el alimento que luego utiliza la ganadería y lechería.

En diálogo con Bichos de Campo, Gustavo Torresi, de la firma importadora de maquinaria forrajera Gauss Landtechnik, repasó de qué van los más modernos equipos que tiene hoy la actividad.

En esencia, todo fardo o rollo de heno parte de un mismo proceso, que es la producción a campo, y el posterior corte y secado. Pero desde allí en más, hay un universo de posibilidades que abre la automatización.

“Una vez que el heno está cortado e hilerado, y tiene una humedad de entre 13 y 15%, se empieza a hacer el rollo. La máquina lo levanta el campo con el recolector y si tiene cutter la troza para que el animal la coma más fácil y trabaje menos el mixer”, explicó Torresi.

Para llevar adelante ese proceso, señaló, “la tendencia es tener rotoenfardadoras de 1,20 de ancho, la medida justa para poder transportar el rollo más fácil en camiones”. Su diámetro puede llegar hasta 1,90 metros e igual de variables es su peso, que oscila entre los 300 y 700 kilos.

También interviene allí la calidad y la composición del material utilizado.

Una vez en lote, la máquina sólo se detiene durante el proceso de atado, que tampoco se hace del modo convencional. Comúnmente, se utilizaba hilo, que debía dar por lo menos 12 vueltas al rollo en un proceso que demoraba casi 45 segundos; pero hoy se emplea una red, que no demanda más de 15 segundos y además contiene mucho mejor al material.

“La máquina se tiene que detener una vez que ata, por eso es importante que sea en el menor tiempo posible”, señaló el técnico de la firma erradicada en la localidad entrerriana de Crespo.

Mirá la entrevista completa:

Del mismo modo que ocurre con otras tecnologías del sector, también los equipos dedicados a la producción de rollos se han complejizado en pos de facilitar su posterior comercialización y de no perder eficiencia en el proceso.

“El rollo tiene que ser parejo para poder almacenarlo y transportarlo, y para eso la máquina cuenta con sensores en la alimentación. También tiene indicadores de humedad, que es lo que permite mantener la calidad, y sensores de telemetría, que te indica cuántos rollos se hicieron, de qué altura o en qué dirección va la máquina”, detalló Torresi.

También en este caso, del mismo modo que ocurre con un autopropulsado o una cosechadora convencional, todo el proceso puede seguirse desde un teléfono celular o analizarse posteriormente con un informe.

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Según datos del Clúster de Alfalfa, el rollo absorbe casi el 70% del volumen henificado y ha sido siempre más utilizado por la practicidad que representa para la actividad ganadera y tambera.

En el caso de los fardos, suelen reservarse más bien para actividades como la equina, no sólo por su tamaño, sino porque, aunque esté hecho del mismo material, ofrece un alimento de mayor calidad.

La razón, observó el técnico, es que “en la rotoenfardadora, el pasto empieza a dar vueltas y tiene posibilidad de perder hojas. En el fardo, en cambio, se recolecta y hay un pistón que lo aprieta, entonces no tiene más movimiento que ese”.

Incluso, para el proceso posterior, que es el de recolección en el lote, también la firma acaba de ingresar al país una de las primeras máquinas que lo hacen de forma automática. Es ese, de hecho, uno de las principales contras que tiene el fardo, que hasta ahora demandaba mucha mano de obra y tiempo para levantarlo y cargarlo en el camión, procurando, además, que sea antes de las lluvias.

“Antes podías tardar un día en recolectar un lote, esto en una hora puede levantar entre 600 y 800 fardos y te los agrupa de a 14 para que puedas manejarlos juntos”, explicó Torresi, que insiste sobre las ventajas que eso genera en términos de ahorro de tiempo, pero también de calidad.

Por eso, en definitiva, asegura que el mercado de maquinaria tiene todavía mucho por crecer, porque cada vez más productores se convencen de las bondades de la mecanización. “Se nota la tendencia, porque se dan cuenta que hacer una alfalfa de mayor calidad hace que el producto final, sea carne o leche, rinda más y sea más eficiente”, expresó.

Fuente: https://bichosdecampo.com/los-caminos-de-la-alfalfa-en-una-actividad-que-va-dejando-atras-su-costado-artesanal-los-secretos-de-un-buen-rollo-estan-cada-vez-mas-en-la-maquinaria/

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