Agro Escuchar artículo

Una miel de historias: La familia Prunier entendió que para seguir en la apicultura había que profesionalizarse y hoy va por su cuarta generación entre la cría de reinas y el agregado de valor

La producción apícola tiene un alto componente de tradición. Es un sector por demás variado y diverso, pero con un claro denominador común: las historias familiares. Pero eso no quita que sea ...

Una miel de historias: La familia Prunier entendió que para seguir en la apicultura había que profesionalizarse y hoy va por su cuarta generación entre la cría de reinas y el agregado de valor

La producción apícola tiene un alto componente de tradición. Es un sector por demás variado y diverso, pero con un claro denominador común: las historias familiares. Pero eso no quita que sea ...

La producción apícola tiene un alto componente de tradición. Es un sector por demás variado y diverso, pero con un claro denominador común: las historias familiares. Pero eso no quita que sea además una actividad que puede escalar como cualquier otra en el sector agropecuario, y permitir a largas generaciones vivir y emprender gracias a la miel.

Un ejemplo de esas historias, que Bichos de Campo se propuso recuperar a propósito de la Semana Nacional de la Miel, es la de Prumiel, una firma del pueblo de San Jacinto, en el partido bonaerense de Mercedes, que divide sus actividades entre la tradicional producción de este alimento y la cría de reinas.

“Voy a las colmenas desde que estaba en el vientre de mi madre. Las primeras experiencias que recuerdo fueron las de todo chico inquieto, cuando corría a los 4 o 5 años en el campo”, expresó Gastón Prunier, quien hoy continúa el proyecto iniciado hace muchas décadas por su bisabuelo, una actividad sin dudas grabada a fuego en su linaje.

Como cuarta generación al frente de la firma, el apicultor insiste en que la clave para vivir de la actividad -en un sector generalmente azotado por el bajo consumo interno, la baja rentabilidad, o la competencia con sustitutos- es la profesionalización. Y Prumiel es un ejemplo de ello.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Prumiel-Gaston Prunier (@mielesprumiel)

Esta empresa familiar divide sus esfuerzos entre la cabaña apícola, que se dedica a la cría y venta de reinas -una rama en la que el propio Gastón se especializó- y además la extracción y elaboración de mieles y derivados, desde cosméticos, hasta alternativas medicinales.

La base de todo, sin embargo, es una sola: “Nosotros priorizamos el bienestar de la de la abeja, para que el mundo pueda seguir teniendo a su mayor polinizador”, describió el productor quien, desde ya, sabe que no se embarca en una tarea sencilla. Sobre todo con lo que significa para ese insecto el avance de la frontera agrícola, el uso de agroquímicos y la falta de floración natural.

Pero es eso, precisamente, lo que revaloriza su tarea como criadores. “Con el avance de la siembra y la contaminación, cada vez se cosecha menos miel. Para eso es fundamental el recambio sistemático de reinas, porque para poder llegar a la miel primero tenemos que tener abejas de calidad”, describió Prunier.

¿Qué es la apicultura regenerativa? Desde Salta, Cecilia Mercado revisa esta novedosa manera de hacer miel, que implica cuidar desde el entorno hasta la alimentación de las abejas

Con su cabaña apícola “La Primavera” pertenecen a la Asociación de Criadores de Material Vivo Certificado, una entidad que nuclea a todas las empresas dedicadas a la producción de abejas reinas, celdas reales, núcleos y paquetes con calidad certificada.

Gran parte del trabajo se hace en el marco del Programa de Mejoramiento Genético Apícola (MeGa) del INTA Proapi, que cada año abastece a las cabañas con una determinada cantidad de madres, que internamente son luego seleciconadas y utilizadas para la cría.

Y aunque a pequeña escala, el proceso no varía mucho de lo que se hace en otras ramas de la producción animal. “Se trabaja con registros, documentación y todo lo necesario para tener trazabilidad. Si me compras una reina, yo te puedo decir con exactitud a qué línea genética pertenece”, explicó Gastón. Y de hecho, ese mercado de material vivo tiene su cara exportadora, pues hay mucha demanda puertas afuera.

El objetivo de invertir en genética, señala el especialista, es asegurar la supervivencia de las colmenas. Pasados dos años, las reinas merman su producción de huevos diarios -que puede oscilar entre los 2500 y 4000 en temporada- y eso va generando que paulatinamente haya menos abejas pecoreadoras -las encargadas de recolectar el néctar- y, por ende, menos producción melífera.

“Lo ideal es un recambio sistemático de reina cada 2 años. Hay productores que nos compran de a 500 y otros que sólo se llevan 1 o 2, dependiendo la necesidad. La cría es apasionante y la hacemos con mucho gusto”, expresó.

Tras años complicados por el avance de la agricultura, el apicultor juninense Julio Cabral pudo volver a su ciudad natal con sus colmenas e impulsar la recuperación del cooperativismo

La contracara de ese trabajo es lo que se ve en cada cosecha, probablemente la parte más vistosa y sabrosa.

En su caso, concentran toda la operatoria de extracción y procesamiento en San Jacinto, pero cuentan con colmenas en La Pampa y las islas de Villa Paranacito, Entre Ríos. Parte de la producción se vende como miel pura multifloral, pero a lo largo de los años, y acorde a los cambios en el consumo, fueron ampliando la oferta.

Hoy, su etiqueta también comercializa mieles con frutos secos, una amplia gama de cosméticos, velas, suplementos naturales y hasta licores. Son formas de darle mayor valor agregado a ese noble alimento, pero también de facilitar su inserción en un mercado consumidor no muy amplio.

“Tratamos de de ir diversificándonos para aprovechar al máximo los productos de la colmena, pero también dar a conocer la importancia de este polinizador”, afirmó Gastón, que dice tener un único lema acuñado con los años: “Hay que copiar a la abeja y hacer las relaciones más humanas”.

Pero entre tanta historia familiar, y tanto recorrido personal, tal vez la mejor forma de cerrar la nota sea preguntándole qué es lo que él le encontró de interesante a la apicultura, y cómo pudo convertir aquello que inicialmente fue una suerte de mandato familiar en su pasión.

“Esa respuesta te la puedo dar hoy con casi 40 años, porque en los orígenes no lo sabía bien. Al principio me había atraído ver a mi padre, a mi abuelo y a mis tíos trabajando, pero cuando entré en contacto directo con con este ser tan noble, empecé a conocer cómo trabaja, el rol que cumple, y cómo es lo organización dentro de una colmena ahí me dí cuenta de cuánto debe copiar el ser humano de de este ser. Eso es lo que me enamora todos los días”, concluyó.

Fuente: https://bichosdecampo.com/una-miel-de-historias-la-familia-prunier-entendio-que-para-seguir-en-la-apicultura-habia-que-profesionalizarse-y-hoy-va-por-su-cuarta-generacion-entre-la-cria-de-reinas-y-el-agregado-de-valor/

Comentarios
Volver arriba