
“Si estás en la vida académica, el running te deja pensar”, dice Darío Colombatto, el especialista argentino en carnes que corrió los 42 kilómetros de la mítica maratón de Londres
El pasado domingo 26 de abril, durante la Maratón de Londres, el keniata (cuando no un keniata) Sebastián Sawe se convirtió en el primer atleta del mundo en recorrer los 42 kilómetros y 195 met...
El pasado domingo 26 de abril, durante la Maratón de Londres, el keniata (cuando no un keniata) Sebastián Sawe se convirtió en el primer atleta del mundo en recorrer los 42 kilómetros y 195 metros en menos de dos horas. Allí, entre los casi 60.000 corredores, corrió el agrónomo especialista en nutrición animal Darío Colombatto. Desde El podcast de tu vida charlamos con él a pocas horas de haber cruzado la meta para conocer un poco de su historia con el running, las sensaciones de una carrera histórica y algo especial: ¿Cómo es entrenar y compartir carreras junto a su mujer, Laura?
Antes de meternos de lleno en la carrera de Colombatto, y su vida junto al deporte y el running, pongamos los puntos y comas sobre la noticia. Sawe terminó con un tiempo de 1 hora, 59 minutos y 30 segundos y bajó el récord que en 2023 había hecho su compatriota Kelvin Kiptum. Lo de Sawe no fue un hecho aislado. Detrás suyo, terminó el etíope Yomif Kejelcha quien también bajó las dos horas (1:59:41 ) y el ugandés Jacob Kiplimo (con 2:00:28). Ambos bajaron el antiguo récord de Kiptum. De los 10 mejores registros 6 son keniatas, 3 son etíopes y un ugandés. Por su parte, Tigst Assefa, de Etiopía, bajó el récord femenino -que ella misma detentaba- con un cronómetro de 2:15:30.
Como dato de color, entre las crónicas sobre vida y obra de Sawe, un medio destacó qué había desayunado este atleta antes de apoderarse de este récord histórico: “dos rodajas de pan con miel y un té, una combinación que garantiza energía rápida y una digestión liviana antes del esfuerzo extremo”.
Vale recordar que la de Londres está entre las World Marathon Majors, las siete maratones más prestigiosas del mundo, reconocidas por su alta organización y élite. En ese “olimpo” están: Tokio, Boston (la más antigua de todas), Londres (icónica por una parte de la ruta unto al Támesis), Berlín (dicen es la más rápida del mundo), Chicago (circuito plano y rápido), Nueva York (cruza cinco distritos) y Sídney (la más nueva, incorporada en 2025). Completar este circuito otorga una medalla especial, siendo el “gran slam” del running.
¿Qué piensa mientras corre? ¿Por qué empezó a correr? ¿Qué le significa entrenar con su mujer? ¿Cuál es el próximo desafío? Antes de meternos en cómo vivió Colombatto su maratón, cito un textual de Daniel Arcucci, periodista y maratonista: “La gran diferencia con otros deportes es que los mejores maratonistas comparten el mismo recorrido -en mucho menos tiempo, claro- con cientos y cientos que jamás serán como ellos, pero que saben lo que es el entrenamiento a conciencia, la lucha contra la mente y, sobre todo, las ganas de superarse”. Así las cosas, no vas a poder jugar en la misma cancha con Messi, Jordan o Djokovic, pero sí es posible dar un paso tras otro por las mismas calles que minutos antes, corrió alguno de estos genios del maratón.
-¿Qué ha sido el deporte en general en tu vida?
–El deporte me acompañó toda la vida. Desde chico hice inferiores en Gualeguaychú, primero en Tiro Federal, también en Black River, que para alegría de mi vieja su camiseta era igual a la de Estudiantes de La Plata. Después en Inglaterra y Canadá jugábamos fútbol 11. En Inglaterra jugaba de cinco, un hacedor de juego, bastante rústico, poco físico, pero sabía pasarla rápido, como se juega allá, un poco por el barro y otro poco porque te liquidan de atrás. En Canadá era una mega estrella por portación de nacionalidad, pararla con una y pegarle con otra, y cabecear medianamente con buena dirección (se ríe).
-¿Cuándo empezaste a correr y por qué?
-Durante la época de facultad corría, pero para descomprimir el estrés. Mal vestido y mal calzado seguramente, pero era joven y me servía. Después algo en Canadá. Y acá en Argentina empecé de a poco, 2-3 kilómetros, pero antes de pandemia hacía ya 6-7 kilómetros solo. Y después de la pandemia empecé a acompañar a Laura con los fondos de 18-19 kilómetros, ya con unas plantillas especiales, porque tengo pie plano. Y ahí ya tuve un cambio de chip y supe que podía correr más largo.
-¿Qué significa ir “tirando juntos” con Laura?
-El hecho de correr juntos es una forma de estar juntos más tiempo. Y porque de a dos la presión disminuye. Ir tirando juntos nos sirve a los dos, creo que más a mí que a ella si pensamos en la planificación y lo deportivo. Pero también yo la ayudo con los contenidos, fotos y videos entonces es un toma y daca.
-¿Qué hábitos cambiaste desde que corrés? ¿Qué incorporaste? ¿Qué dejaste?
–Mirá, una de las condiciones que me impuse cuando empecé a correr es que no iba a dejar el buen vino o una reunión con amigos por correr. No me quita el sueño correr 5-10 minutos más rápido si eso implica que tengo que dejar de tomar vino socialmente, los fines de semana, o con clientes y amigos en un asado en el campo. En cuanto a la alimentación, quizás bajé la carga de farináceos y subí verduras y proteínas. Podría hacerlo más profesionalmente, pero la verdad, no lo dejaría hoy por el running.
-¿En qué vas pensando mientras corrés?
-Lo que voy pensando depende mucho de la semana que pasé y las semanas que vienen. Si he tenido alguna cuestión en la universidad o en redes sociales que me quita el sueño lo voy a ir rumiando en la carrera. Y muchas de las respuestas salen de ahí. Otra de las cosas que hago es preparar charlas y armar vínculos entre las diapositivas mentalmente sabiendo el tipo de público que voy a tener. Al final, vas resolviendo problemas o situaciones de laburo y voy articulando respuestas a clientes, argumentos técnicos, informes, charlas.
-¿Cómo hacés para entrenar con tantos viajes como los que tiene un asesor en temas rurales?
-Yo no soy tan profesional como otros colegas, me suelo llevar las zapatillas pero cuando tengo la seguridad de que voy a salir. Mi problema es que no sirvo para levantarme dos horas antes, ponele 5 de la mañana, para correr y después arrancar la rutina de trabajo. Entonces sólo me queda llegar temprano a la tarde y salir a correr antes de comer.
-¿Cómo te preparaste para la maratón de Londres?
-Para la maratón de Londres arrancamos temprano, 3-4 meses antes y de manera progresiva. En ese sentido yo sigo a Laura que tiene más experiencia que yo y ya completó las Majors. En el verano le metimos 10 kilómetros por día con fondos más largos de 19-20 km cada 3-4 días. Y a la vuelta en Buenos Aires seguí con fondos en la semana cuando puedo. Fueron tres mes y medio donde hicimos tres fondos de 30 kilómetros. Con la idea de tener dos o tres semanas antes de la maratón con una carga de 70-80 kilómetros semanales.
-¿Cómo viviste una maratón que terminó siendo histórica? ¿Cómo te fue a vos? ¿cuál fue tu tiempo y si fue bueno comparado con otras maratones?
-Fue histórica la cantidad de gente. Los récords, y todo eso. En lo personal, tengo un sentimiento encontrado porque yo vine toda la carrera con la idea de que se hacía estrecha por la cantidad de gente, no podía avanzar muy rápido. Y mi GPS me decía que estaba 3 segundos adelante del tiempo que había hecho en Chicago que habían sido 4 horas exactas. La cuenta me daba que hacía los 42 kilómetros y 195 metros entre 3 y 4 minutos antes de las 4 horas. Pero el GPS me marcó 42 kilómetros cuando faltaban todavía 700 para el oficial, con lo que terminé en 4 horas 2 minutos. A Laura no le fue mejor tampoco, pero me quedé con la sensación de que venía mejor preparado que para Chicago y no bajé el tiempo. Quizás el calor me afectó.
-¿Cuáles fueron tus sensaciones? Correr por las calles de Londres, una ciudad donde viviste unos años. ¿Tuviste algún momento de quiebre esos que tu cuerpo dice “no quiero saber más nada” pero tu mente dice de seguir?
-Para mí era una maratón muy esperada porque viví tres años cerca de acá, y tengo amigos, y estas calles son parte de una linda historia de mi vida. Sentimientos de quiebre no tuve. En la única que lo tuve de las cuatro maratones que corrí fue en la de Rotterdam, que pensaba “¿Qué estoy haciendo acá? Me quiero ir”. Caminé como 500 metros, no sentía dolor sino agotamiento mental. Esta vez no tuve eso y venía bien. Es más después del kilómetro 32 sentí que tenía todo para dar y le metí. Incluso había tenido un dolor en el tendón de Aquiles que me dio miedo, pero no me molestó durante la competencia.
-Fue tu segunda Major. ¿Han por las otras cinco? ¿Qué desafíos se vienen?
-Sí, mi segunda. La primera fue en octubre de 2025, en Chicago. Fue un día estaba espectacular, Chicago es más plana que Londres. A mí me quedan cuatro (N de la R: ahora agregaron a la lista Sidney, lo que totaliza 7 Majors). La próxima puede ser Nueva York o Tokio, depende de cómo podamos acomodar los tiempos y lo económico. No sé si lo haremos este año o el otro. Y si no, será Berlín. Creo que Boston será la última. Laura ya las corrió todas y ahora conmigo va por la segunda vuelta.
-¿Por qué le recomendarías a alguien empezar a correr?
-Para los que trabajamos en la ruta, viajando mucho, el running es el deporte que calza perfecto, porque se puede hacer en cualquier lado. Llevás tu ropa y zapatillas y te acomodás. Puede que los circuitos sean complicados, de sierra o con piedras, pero podés entrenar. Y como deporte, el running te permite hacer un intercambio calórico con el exterior muy bueno porque si te tomas un vaso de vino, comes un asado y pastas podés balancearlo con energía saliente durante el running. Además, en lo mental, el running te deja pensar, si estás en la vida académica o científica podés pensar desde todos los ángulos posibles. Es liberador. Tengo muchos colegas agrónomos y veterinarios que están en esto y corren maratones y ultra maratones. Es un deporte recomendable. Eso sí, con la sugerencia de usar buen calzado y medias de compresión si tenés problema de retorno venoso como yo. En el balance, el running ayuda, te mantiene activo y eso es lo importante.