
Mirá Miranda: El criadero ACA Cabildo cumple medio siglo lanzando nuevas variedades de trigo desde el sistema cooperativo
Todo lo que sucede tiene una historia linda de conocer, también en el campo. Las variedades de trigo que las cooperativas de ACA distribuyen entre sus productores van variando y mejora...
Todo lo que sucede tiene una historia linda de conocer, también en el campo. Las variedades de trigo que las cooperativas de ACA distribuyen entre sus productores van variando y mejorando año tras año, y también tienen un origen singular: En 1976, un joven ingeniero agrónomo llamado Rubén Miranda, junto a un veterano fitomejorador de origen dinamarqués, Hans Aage Olsen, iniciaron el primer campo experimental de lo que sería luego el criadero de Semillas Cabildo de esa organización cooperativa, que está celebrando entonces su 50° aniversario.
Fue en noviembre de 1977 que ACA, convencida por esos agrónomos de la necesidad de trabajar en mejoramiento del cereal, adquirió un campo de 302 hectáreas sobre la ruta provincial 51, entre Cabildo y Bahía Blanca, donde el criadero tiene permanente asiento para la labor de investigación y desarrollo. Luego se complementó la actividad en el otro semillero que tiene la Asociación de Cooperativas Argentinas en Pergamino.
El primer trigo surgido de este trabajo de mejoramiento en Cabildo estuvo disponible en la campaña 1981/82. El criadero, que daba sus primeros frutos, “fue creado por ACA para dar respuesta a los productores del sudoeste bonaerense que necesitaban variedades adaptadas a su región”.
“Hoy ese proyecto local se transformó en una referencia regional e internacional que comercializa genética argentina no solo en nuestro país, sino también en otros mercados”, celebró la empresa, donde no ocultaron “un gran orgullo” por haber llegado al medio siglo de actividad.
Leandro Ortis, actual director del criadero y responsable del programa de mejoramiento de trigo, indicó que la actual paleta de opciones que ofrece ACA a los asociados y clientes de su vasta red de cooperativas es el resultado de “50 años de trabajo y compromiso con el trigo argentino”.
Ese programa que nació con foco local fue creciendo con el tiempo. “Las variedades que se desarrollaban allí podían tener una amplia adaptación no solo a nuestro país, sino también a distintos países del mundo”, explicó Ortis.
Miranda, el fundador de este criadero, fue un histórico referente del mejoramiento de trigo en Argentina. Desde su trabajo vinculado a la Universidad Nacional del Sur, promovió una mirada pionera para la época: generar variedades adaptadas a las condiciones del sudoeste bonaerense, pero con potencial de escalar a otras regiones. Esa visión técnica, anclada en el territorio pero con proyección, terminó siendo una de las bases del desarrollo posterior de Trigos ACA.
Miranda falleció en el año 2019. Tenía 73 años de edad y durante 43 años se desempeñó en ACA y como docente de la cátedra Mejoramiento Vegetal en Bahía Blanca.
Su legado ahora se sostiene sobre tres fortalezas que, a juicio de Mariano Beker están más que claras. Desde lo técnico, la capacidad de adaptación y la innovación, con un trabajo que se apoya en invernaderos y en un laboratorio de marcadores moleculares propio. Desde lo social, en el vínculo directo con productores y cooperativas. “Estamos muchas veces a un WhatsApp de distancia, abiertos a evacuar consultas y colaborar”. Y desde lo territorial, con variedades adaptadas desde el sur de Buenos Aires hasta el NEA y el NOA, e incluso con presencia internacional.
La evolución del criadero estuvo marcada por la incorporación constante de tecnología y vínculos estratégicos. A lo largo de los años se sumaron materiales genéticos internacionales, lo que permitió ampliar la adaptación de las variedades y mejorar su potencial productivo en distintas regiones. “Con el desarrollo de una nueva técnica de haploides duplicados pudimos acortar los períodos de obtención de variedades y hoy tenemos la posibilidad de estar en el mercado en menor tiempo”, explica Ortis.
“Utilizamos técnicas de avanzada para la obtención de nuevas líneas y ser más rápidos al momento de llegar al mercado”, indicó Beker. Y agregó que el objetivo es claro: “estar a la vanguardia del mejoramiento de trigo”.
Ese camino permitió consolidar un portafolio amplio, pensado para responder a distintas condiciones productivas. “El conjunto de variedades es bien amplio para dar respuesta a cada situación en particular, con distintos ciclos, distintas calidades y distintos paquetes sanitarios”, explicó el profesional.
En este aniversario, el posicionamiento comercial de Trigos ACA encuentra en Fresno a su principal exponente. Se trata de un trigo de ciclo largo, con altísimo potencial de rendimiento, excelente perfil sanitario y muy buena calidad comercial.
Pero hay bastante más: “Tenemos variedades que son caballito de batalla, que funcionan muy bien en todos lados, y otras que se adaptan mejor a situaciones específicas”, señaló Beker.
En ese esquema, Fresno aparece como referencia para planteos de ciclo largo. “Si uno necesita elegir un ciclo largo confiable, Fresno es una opción súper segura”, afirma. Y completa el mapa con materiales para otros ambientes: “lo mismo ocurre con ACA 600 en ciclo intermedio y con ACA 921 en ciclo corto”.